Un nuevo tiempo político
24/11/2015
Pasaron las elecciones. El país tiene un nuevo presidente. Después del cansancio y el sacudón electoral, van algunas reflexiones para empezar a pensar en lo que viene.
El mensaje de las urnas es claro. Sería necio desconocer el pedido de cambio de la sociedad hacia la política. No es posible negar realidades porque ese es el camino de la frustración. Pero ¿cuál es el cambio? Cambio en las formas, ante todo. Llegó el momento de entender que hablar con el otro es una herramienta ineludible. Que reconocer errores propios no es una afrenta. Que poner sobre la mesa los problemas es la mejor forma de empezar a solucionarlos. Que el equipo es mejor que el individuo. Que la defensa de las ideas puede hacerse también con una sonrisa.
¿Y los cambios de fondo? Sería bueno que quienes ganaron cumplan con el imperativo ético de escuchar a la otra mitad de los argentinos que piden mantener políticas que hicieron mucho bien.
Eso es gobernar para todos. Para eso no hay que olvidar jamás que trabajamos para una persona que nos necesita, que tiene un nombre, un sueño, una angustia. Sólo si somos capaces de construir pensando en los más necesitados vamos a poder mantener los enormes logros conseguidos e ir por otros que todavía faltan.
Hay militancia dispuesta a luchar por sus ideas. Y eso es una gran noticia. Vimos en todo el país argentinos que salían a las calles, que pedían el voto, que se la jugaron por defender el proyecto político en el que creyeron. Abuelos, profesionales, muchísimos jóvenes. Están ahí. Se interesan por algo más que su propio bienestar. Discuten, fiscalizan, caminan, se abrazan. Están naciendo nuevos dirigentes políticos, que con mucha pasión mantienen viva la esperanza de encontrar lo mejor. Para todos. Entre todos. Y así entretejen una nueva forma de conducción política.
Finalmente llegó el recambio generacional. Se fueron gobernadores. Se van un montón de dirigentes. Quedan algunos con experiencia, otros traen su juventud. Muy pocos, como Juan Manuel Urtubey, pueden hacer gala de ambas. Qué bueno sería no empezar todo de cero otra vez. Los nuevos dirigentes deberían empaparse de políticas que resultaron exitosas. Algunas empezaron en Salta. Boleta única electrónica, Coparticipación municipal, Agencia Antidrogas, Intervención provincial en el microtráfico de drogas, Ministerio de la Primera Infancia, modernos códigos procesales, inclusión escolar, desarrollo turístico y tantas otras de las que estamos orgullosos. Ojalá que se puedan replicar en toda la Argentina.
Una vez más, el peronismo necesita encontrarse consigo mismo, volviendo a ser el espacio que representa los intereses genuinos de los más necesitados. Es imprescindible profundizar en el manantial de la doctrina justicialista y adaptar los postulados de siempre a estos tiempos. Ser capaces de incluir a los que quieren sumarse y a los que ya mostraron su trabajo militante; y lograr también que las definiciones se tomen por la participación directa de los afiliados. Ese trabajo sólo puede ser liderado por dirigentes como Juan Manuel Urtubey, que dieron la pelea desde adentro, aún con dificultades. No deberían tener lugar aquellos que se fueron para ser funcionales al adversario y ahora intentan postularse como los líderes de la reconstrucción.
Llegó un nuevo tiempo político. Es una oportunidad, un nuevo desafío. Y acá estamos. Siempre dispuestos a seguir peleando por lo que creemos. Vamos Argentina!!
Eduardo Sylvester
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