Monseñor Mario Antonio Cargnello Arzobispo de Salta: "No tengamos miedo"
10/12/2013
Salta no escapa al clima de inseguridad y violencia que quiere instalarse en el país. Gracias a Dios se controló con rapidez la situación y la calma parece haber regresado. Queda, eso sí, un clima de temor que se percibe en la gente.
¿Qué nos pasa? ¿Es posible que ante la amenaza de una huelga policial, real o supuesta, la locura destructora se instale? ¿Es explicable que por las redes de la comunicación se autoconvoquen para conseguir por vía del saqueo “lo que no se consigue en un año de trabajo”? ¿Hemos perdido el rumbo? ¿Hemos logrado adormecer el sentido moral que late en la conciencia del hombre y nos indica que hay que hacer el bien y evitar el mal? ¿Ha callado el sentido solidario que busca crecer en dignidad mediante el trabajo, el esfuerzo y la constancia?
Permitan que me dirija a la Salta profunda, a las familias que trabajan con esperanza y confían; a los hombres y mujeres de buena voluntad que luchan cada día por superarse y creen en esta tierra y en su gente; a nuestros vecinos honestos y solidarios, a los jóvenes con audacia y compromiso, a usted, mi querido hermano. Con profundo respeto comparto mi esperanza:
1.- Apostemos por la amistad social. Digamos ¡basta! a esa actitud que nos lleva a creernos dueños del rumbo de la Patria y a calificar al otro desde un prejuicio racial, religioso o ideológico. Somos una patria, debemos ser una provincia en una Nación. El otro es mi conciudadano, mi hermano, un amigo en la búsqueda del bien común.
2.- Apostemos por la verdad. La verdad nos hace libres. Esto nos lo enseñó Jesús y la experiencia lo demuestra. Necesitamos rehacer el tejido social y no es posible sin la verdad. Es una deuda entre los argentinos y grava en particular sobre los dirigentes religiosos, políticos y sociales.
3.- Apostemos por la justicia social. No tengamos miedo. Esta es nuestra tierra; es nuestra casa. Es la casa común en la que se han de sentir cómodos y contenidos sobre todo los niños, los ancianos, los pobres; en nombre de ellos apostemos por Argentina y por Salta una vez más. Es hora de abreviar, entre todos, los tiempos de la justicia que aún tarda en llegar.
El Señor Jesús a quien esperamos en la Navidad cercana nos invita a recordar que El es nuestra luz y nuestra fortaleza.
Cordial y respetuosamente.
Mario Antonio Cargnello
Arzobispo de Salta
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