Luciana Yanina Fernández la salteña comprometida con la paz mundial

06/12/2013

Luciana Yanina Fernández nació en la capital salteña hace 33 años y lleva 6 en la Armada Argentina. La joven salteña es guardiamarina de Infantería de Marina e integra la 42º Fuerza de Tareas Argentina en Misión de Paz bajo el mandato de las Naciones Unidas en la isla de Chipre. Lejos de su hogar, se encuentra desempeñando funciones desde hace tres meses.

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Luciana Fernández cursaba su secundario en el Instituto Padre Gabriel Tomasini cuando una visita particular al colegio atrapó toda su atención, “eran navales que venían a contar lo que hacían en la Fuerza; pero yo no sabía de qué se trataba”, recordó Yanina respecto del primer contacto que tuvo con la Armada Argentina.

A partir de ese momento comenzó a interesarse en el tema para saber un poco más de la carrera --por medio de Internet y libros-- hasta que llegó a la Delegación Naval de Salta y decidió que quería ingresar. “También recuerdo que conversé con un tío lejano que estaba en la Marina y dije sí, es mi decisión, quiero entrar”, contó.

Corría febrero del 2007 cuando ingresó a la Escuela Naval Militar (ESNM) con todo el entusiasmo y la expectativa de la nueva carrera y del viaje a La Plata, Buenos Aires. En tercer año de la escuela, la enviaron a una campaña en el terreno con los infantes de Marina, fue el momento en el que supo a qué se quería dedicar toda su vida y reafirmó su vocación.

“Mamá apoyó mi decisión pero papá estaba preocupado y triste de que me fuera tan lejos de casa, le costó aceptarla y más cuando después le dije que quería ser infante de Marina, insistía en que era una carrera para varones hasta que comprendió que muchas cosas habían cambiado y que era yo quien iba a estar y vivir esto; hoy me encanta”, enfatizó.

Contó que no le costó adaptarse al régimen militar porque en su Salta natal, sus padres trabajaban mucho –su mamá es secretaria y su papá policía- y con su hermana hacían diferentes actividades como gimnasia acrobática, artística, danzas clásicas y rítmica, patinaje y natación. “Fue un aspecto positivo de mi vida porque la rutina de entrenamiento era estricta y no cambió en la Escuela Naval”. Dijo que en Salta solía competir, e incluso en otras provincias, representando al club Star Point y a la Unión Sirio-Libanesa.

Luciana se siente cómoda en su profesión, “me adapté y estoy muy bien; lo que más me gusta de ser infante son las experiencias que se viven a diario, son siempre experiencias nuevas porque cada día es diferente y uno aprende mucho”.

Hoy tiene 33 años y vive su primera Misión de Paz. “Estoy muy contenta de poder realizar esta misión en las primeras jerarquías de la carrera. En Chipre tengo a cargo un área y zona de responsabilidad, donde hacemos alrededor de cinco patrullas por día”.

La República Argentina, como miembro activo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), envía tropas desde 1993. La Fuerza de Tareas Argentina es responsable del sector que se extiende desde el enclave turco de Kokkina, en el Oeste, totalizando una distancia de 80 kilómetros hacia el Este.

Lisa Buttenheim, jefa de la Fuerza de las Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz en Chipre (UNFICYP) destacó la contribución de Argentina y su rol vital en la isla. “Los soldados argentinos no sólo deben estar orgullosos de sus logros sino del éxito obtenido por los que los precedieron”, manifestó.

Los marinos trabajan por el mantenimiento de la paz y el status quo pautado entre turcos y griegos. Su día comienza muy temprano y divididos en grupos patrullan la zona en la línea de cese de fuego, controlando aquellos permisos de los griegos que otorga la ONU para trabajar en la parte turca. Otra tarea es la de controlar la sobrepoblación de los puestos turco-chipriotas y greco-chipriotas, ya que por cada puesto de la ONU hay un puesto turco, al norte, y otro griego, al sur.

Luciana esperaba ansiosa su primera misión de paz aunque no creía que iba a tocarle tan rápido; “aún tengo que hacer mi especialidad en la Escuela de Oficiales pero no quise rechazar la comisión, estoy muy contenta en Chipre; una comisión es un crecimiento profesional y una referencia para postular en otras misiones y continuar relacionándome con militares extranjeros para conocer su cultura de trabajo”, destacó.

Lejos de Salta, Luciana extraña el afecto de sus padres Pastor y Norma y de su hermana Sofía, extraña la comida, sobre todo los ñoquis de su mamá; “ellos viven en la capital y desde mi ingreso ha sido difícil la distancia, los extraño mucho”, aseguró.

La joven salteña quiere ir a la Isla de Haití para seguir aprendiendo e incorporando nuevas experiencias a su carrera naval y entiende que, de eso se trata servir a la patria. “Empeñar todos mis esfuerzos para mejorar día a día y desenvolverme en cada tarea y función porque me gusta, porque lo quiero y el servicio me lo demanda. Creo que servir a la patria significa que cada uno se desempeñe de la mejor manera en el ámbito que mejor lo hace”, concluyó.

Sobre la isla de Chipre

Posee un valor estratégico por su ubicación geográfica e históricamente fue invadida por europeos y asiáticos. Luego de numerosos enfrentamientos a lo largo de los siglos por el dominio de la isla --entre griegos, turcos y los propios habitantes de la isla que respondían a uno u otro sector-- en 1964 intervino la Organización de las Naciones Unidas para restablecer la paz con la esperanza de que ambos pueblos pudieran convivir. Con el consentimiento del gobierno de Chipre, la ONU recomendó la creación de la UNFICYP.

Pero en 1974 Chipre sufrió un golpe de Estado. Soldados griegos avanzaron sobre la isla y Turquía decidió intervenir expulsando de sus casas a más de 200 mil greco-chipriotas. Al año siguiente ambas partes se comprometieron al reagrupamiento voluntario de la población y se dividieron en áreas geográficamente bien delimitadas bajo sus propias administraciones.

La República Argentina, como miembro activo de las Naciones Unidas, envía tropas desde 1993. La Fuerza de Tareas Argentina es responsable del sector que se extiende desde el enclave turco de Kokkina –en el Oeste-- abarcando una distancia de 80 kilómetros hacia el Este.

En la actualidad, 7 oficiales y 49 suboficiales de la Armada forman parte del Batallón Conjunto Argentino para la Misión de Paz Chipre XVII y, lejos de sus hogares, trabajan por el mantenimiento de la paz y el status quo pautado entre turcos y griegos.

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