Juicio contra una organización integrada por gendarmes por el transporte de 334 kilos de cocaína

12/01/2026

El pasado 19 de diciembre de 2025, ante el Tribunal Oral Federal N°2 de Salta, comenzó el juicio contra siete integrantes de una organización narcocriminal a la que se le adjudican dos transportes de un total de 334 kilos de cocaína. El caso fue investigado y llevado a juicio por el Área de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Salta, a cargo del fiscal Ricardo Toranzos, quien interviene en el debate junto a la auxiliar fiscal Carolina Aráoz Vallejo y el investigador Facundo Saravia.

Los representantes del Ministerio Público Fiscal (MPF) acusaron, como coautores del delito de transporte de estupefacientes agravado por el número de intervinientes, a Jonathan Leonel Ostapowicz, Richar Ariel Delgado, su hermano Diego Hernán Delgado, Gabriel Osvaldo Ruíz Apaza y Adrián Emilio Escarlata. También deberán responder por el mismo delito Federico Rubén Batista y Francisco Agustín Flores, como partícipes necesario y secundario, respectivamente.

Además, en los casos de Federico Batista y Diego Delgado, el delito imputado se agrava por ser gendarmes en actividad, ya que ostentaban el rango de cabo primero.

De acuerdo con la hipótesis de la fiscalía, Ostapowicz -que era comerciante- y Escarlata -quien fue exonerado de la Gendarmería- eran quienes tenían la voz de mando dentro de la organización. Cabe destacar que, los restantes imputados también estaban vinculados a la Gendarmería Nacional: Richar Delgado fue dado de baja cuando se lo descubrió transportando 600 mil dólares en su vehículo, mientras que Ruíz Apaza y Flores estaban por ingresar a esa fuerza.

Iniciado el debate, el fiscal Toranzos repasó los hechos, describió la teoría del caso y enumeró las pruebas que serán producidas a lo largo del juicio, a partir de las cuales propondrá la declaración de responsabilidad de los acusados. Cabe destacar que la expectativa de pena oscila entre los 6 y los 20 años de prisión.

Durante diciembre, y luego de que los acusados se negaran a declarar, el Tribunal Oral Federal N°2 celebró dos audiencias en las que los testigos se refirieron a los dos procedimientos en los que se incautó la droga. El debate se reanudará en febrero, cuando concluya la feria judicial estival.

El primer cargamento

En su exposición, el representante del Ministerio Público Fiscal explicó que el primer hecho de transporte imputado fue descubierto el 19 de mayo de 2024, cuando personal del Escuadrón 45 de la Gendarmería Nacional, realizaba un control en el kilómetro 170 de la ruta provincial N°5, a la altura de la localidad de General Pizarro, en el departamento salteño de Anta.

En esa ocasión, de acuerdo con las declaraciones de los primeros testigos, Diego Delgado conducía una camioneta Amarok a gran velocidad, en dirección de norte a sur. Los gendarmes le hicieron luces para que se detuviera, pero Delgado intentó embestirlos. Luego, otro de los gendarmes, que estaba en la patrulla, encendió la sirena y las luces, por lo que la camioneta se detuvo más adelante. Cuando los efectivos se acercaron a la camioneta, a través de las ventanillas traseras vieron, en el asiento, un uniforme de Gendarmería Nacional junto a un bolso de la fuerza color verde.

El conductor se identificó como Diego Delgado y, al presentar los papeles del vehículo y sus documentos, exhibió su credencial como cabo primero de la Gendarmería Nacional, con funciones en el Destacamento Móvil N°1 de Campo de Mayo, en la provincia de Buenos Aires. Cuando sus colegas fueron a inspeccionar la caja de la camioneta, el cabo les informó que transportaba drogas. Así, se secuestraron 302 kilos de cocaína, acondicionados en 293 paquetes.

A partir de la detención de Delgado, la fiscalía desplegó tareas de investigación que revelaron otros detalles del caso, como el hecho de que la camioneta en la que se cargó la droga había sido trasladada desde la provincia de Misiones a Buenos Aires por el gendarme Federico Rubén Batista. El hombre, quien también era cabo primero y cumplía labores en Campo de Mayo, había viajado a la ciudad misionera de Posadas, el 16 de mayo pasado, en un vuelo solventado por Delgado. Allí, Ostapowicz le habría entregado la camioneta VW Amarok para que se la llevara a Delgado.

Batista fue detenido el 10 de octubre pasado y, en su descargo, sostuvo que desconocía para qué iban a usar la camioneta, que solo le hizo un favor a su amigo, quien le dijo que necesitaba el rodado para ir de paseo con su familia. Sin embargo, su versión no fue suficiente para quedar desvinculado del caso, pues la fiscalía detectó que realizó el viaje sin tener el permiso de sus superiores, entre otras irregularidades.

El segundo cargamento

El 26 de octubre de 2024, en plenas tareas de investigación sobre los acusados -que ya estaban en la mira de la fiscalía-, los investigadores de la Gendarmería Nacional sospecharon que la organización despacharía un nuevo cargamento al advertir que Ruíz Apaza y Flores circulaban en una camioneta Toyota, que se movía en tándem con otra VW Amarok, conducida por Escarlata. En consecuencia, comenzaron a vigilar ambos vehículos.

Esa misma tarde, interceptaron la camioneta de Escarlata en el puesto fijo de la localidad de El Naranjo. Dentro del neumático de auxilio, encontraron 31 kilos de cocaína y detuvieron al conductor. Al día siguiente, también apresaron a Ruíz Apaza y Flores en la ciudad de Orán.

En el debate, algunos testigos detallaron cómo se realizó el procedimiento y resaltaron la actitud de Escarlata al momento del hallazgo. Así, indicaron que, cuando los gendarmes advirtieron el excesivo peso de la rueda de auxilio, el acusado destruyó uno de los celulares que tenía, mientras que el otro pudo ser resguardado.

Finalmente, a raíz de las evidencias que daban cuenta de su vínculo con la organización y el primer transporte, el 25 de febrero pasado, Ostapowicz y Richar Delgado fueron capturados en Misiones y Corrientes, respectivamente.

Tutoriales

Entre otros detalles del caso, se destaca que los imputados habían creado un grupo en la aplicación de mensajería WhatsApp, llamado “Los Peluches”, en el que coordinaban las actividades ilícitas. Así, se revelaron audios en los que, a modo de tutorial, el exgendarme Escarlata enseñaba como “embutir” la droga en los vehículos. También se hallaron videos en los que sugería, como algo novedoso, utilizar los respaldos de los asientos para ocultar los paquetes de droga.

Además, en el grupo también se impartían instrucciones respecto a cómo actuar ante los controles de Gendarmería. Les explicaban los protocolos internos que debía observar el personal de esa fuerza, lo que los ponía en una posición ventajosa.

Entre los audios, se destacó uno del gendarme Delgado en el que alertaba a sus compañeros sobre la apertura de un nuevo puesto de control fijo en la localidad salteña de Joaquín V. González, con el que se reforzaría la presencia de esa fuerza en el sur de la provincia de Salta.

MPF Nación

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