Tres condenados por estafar a una mujer con la venta de un terreno
05/04/2018
El juez Federico Javier Armiñana Dohorman, vocal de la Sala I del Tribunal de Juicio, condenó en audiencia de juicio abreviado a Marcela del Valle Jiménez (44) a la pena de un mes de prisión de ejecución condicional por resultar autora penalmente responsable del delito de estafa. En el mismo fallo y también por el delito de estafa resultaron condenados Rafael Gilberto Sosa (55), a la pena de dos meses de prisión de ejecución condicional, y Juana Rosa Quipildor (30) a la pena de cuatro meses de prisión de ejecución condicional.
En el caso de Quipildor, el juez unificó la condena con otra anterior dictada por la Sala III en la pena única de un año de prisión de ejecución condicional.
El juez les impuso a los condenados las siguientes obligaciones por el lapso de dos años: fijar residencia y someterse al control del Programa de Inserción Social y Supervisión de Presos y Liberados de la Provincia de Salta; abstenerse de usar estupefacientes y de abusar de bebidas alcohólicas; presentarse en la seccional policial más próxima a su domicilio dentro de los primeros diez días del mes, mientras dure la condena. Todo ello con apercibimiento de revocarse la condicionalidad de la pena impuesta.
Los imputados fueron denunciados por un hecho ocurrido en junio de 2013. La denunciante contó que en esa fecha le compró a Rafael Gilberto Sosa, por 28 mil pesos, un terreno ubicado en barrio Soem. La mujer relató que confió en el imputado porque le habían dicho que era martillero y que trabajaba en la Municipalidad. A cambio, Sosa le entregó un recibo común y una cesión de derechos sobre el terreno, sin identificación específica del mismo, firmada por Juana Rosa Quipildor.
Cuando la denunciante fue con su hija a ver el terreno, advirtieron que estaba ocupado con ladrillos. Luego de consultar a los vecinos, dieron con el verdadero dueño del lote, quien tenía en su poder la correspondiente carpeta de adjudicación entregada por Tierra y Hábitat. La damnificada se dirigió inmediatamente a pedirle explicaciones a Juana Rosa Quipildor, quien le dijo que no había recibido ningún dinero y que solo había firmado la cesión porque Marcela del Valle Jiménez, quien trabaja en la Municipalidad, la había obligado. Agregó que la firma se realizó en casa de Jiménez, en presencia de Rafael Sosa.
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