Cliente demandó a una farmacia por un error que casi le cuesta la vida

21/10/2010

Aunque lo atendieron a tiempo, Omar Juárez, la víctima de esta historia, cuenta que los médicos ya le anticiparon que padecerá gastritis por un buen tiempo e incluso le dijeron que podría tener problemas en los riñones y el hígado, ya que el ácido bórico le causó daños en la garganta, esófago y estómago. En un principio la farmacia atendió al joven cliente, pero después lo dejó solo y ahora el caso se debate en tribunales.


No era su costumbre, pero como siempre escuchó que de vez en cuando era bueno limpiar el estómago, Omar Juárez, un joven técnico en refrigeración de barrio Santa Ana I, fue a lo seguro y compró sal inglesa, un purgante de antaño. El problema, sin embargo no fue el efecto de este laxante, sino la equivocación que, según aseguró, cometió la farmacéutica que lo atendió.

Ese error, si así lo comprueba la justicia, podría haber sido fatal, ya que lo que Juárez asegura haber recibido por sal inglesa fue nada menos que ácido bórico, un compuesto químico calificado como altamente tóxico capaz de causar la muerte si se lo ingiere en cantidades extremas. "Todo esto me pasó hace dos semanas, el lunes 27 de setiembre. Salí a la mañana al centro y antes de regresar, entre a una farmacia ubicada en la esquina de las calles Jujuy y Mendoza, donde pedí un sobre de Sal Inglesa debido a que quería hacerme una limpieza estomacal. Después de envolverlo, pague dos pesos y regrese a casa", contó Juárez en una charla con La Voz de Salta.

Al llegar a su vivienda, en el pasaje 24 del barrio Santa I, Juárez dejó el sobre en la mesada de la cocina y fue a ver a su hijo de dos años, quien lo mantuvo un rato ocupado debido a que es hiperactivo. "Cuando me desocupe un poco, fui a prepararme la purga, pero mi hijo me siguió y comenzó a llamar mi atención", explicó.

"La verdad es que saque el sobre de la bolsa de la farmacia, descargue la mitad en un vaso con agua y tras revolverlo un poco me lo tome de un solo sorbo. Por fortuna mi hermano me pidió la mitad, sino me tomaba todo y capaz que a esta altura ya estaba muerto", explicó.

Después de beber medio vaso, Juárez comenzó a sentirse mal. "Sentí nauseas, dolor de cabeza y un fuerte dolor en el estómago. Me ardía la garganta, así que fui hasta la cocina a ver el sobre que me había vendido y me doy con la sorpresa de que el sobre no contenía sal inglesa, sino ácido bórico", declaró Juárez.

Desesperación

"En mi desesperación por salvarme fui al baño e intente vomitar, pero eso no fue suficiente, por lo que llame a la farmacia y le dije a la propietaria lo que había pasado. La propietaria me respondió que el lugar donde la compre era una de sus sucursales, pero en seguida me dijo que vaya al hospital", agregó. La respuesta de la mujer no le cayó bien a Juárez, quien le exigió que asumiera la responsabilidad del caso. "Una vez que se dieron cuenta de que el error lo había cometido ellos, me pidieron que vaya a un sanatorio privado de calle Urquiza, donde me encontré con la farmacéutica que me vendió el sobre. Apenas me vio me pidió perdón y en seguida habló para que me atendieran", contó. Como los minutos pasaban y nadie salía a atenderlos, Juárez y la farmacéutica, a la que identificó como Beatriz Cabello, fueron a otro sanatorio de calle Belgrano y 25 de Mayo, donde el joven cliente fue asistido. "Me internaron, me pusieron suero y me hicieron un lavaje en estómago. Estuve internado hasta el otro día, cuando los médicos me dieron de alta. Hasta ahí todo lo pagó la farmacia", aclaró.

A los días, Juárez explicó que seguía sintiéndose mal, por lo que consultó a un médico y se sometió a un endoscopía y otros estudios.

"Me dijeron que a raíz de la ingesta del ácido bórico iba a tener una gastritis crónica y no descarta que vaya a tener problemas renales o en el hígado. En tanto, tengo que tomar una serie de medicamentos", sostuvo. En vista de los nuevos gastos realizados, y ante la posibilidad de secuelas permanentes, Juárez, ya asesorado por el abogado Marcos Isa, le envió una carta documento a la dueña de la farmacia a fin de convenir los daños, sin embargo el joven tuvo una respuesta cortante.

"Me mandaron una carta documento firmada por Fabiola Jérez, quien negó que la farmacéutica me haya vendido por error el ácido bórico. Me respondió  que cómo el ácido bórico es de venta libre no debía cubrir ningún daño. Ante esta actitud, es que hice la denuncia del caso y la demanda ya está en tribunales", concluyó.

(LVDS)

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