Los caminos de Internet
12/10/2011
La red de redes está organizada sobre la base de un control físico y funcional por parte de instituciones vinculadas al gobierno de Estados Unidos. El debate internacional por compartir la administración de Internet está abierto. La Argentina busca sus propios caminos para evitar recurrir a servidores estadounidenses en el acceso a los sitios “punto ar”.

La red de redes está organizada sobre la base de un control físico y funcional por parte de instituciones vinculadas al gobierno de Estados Unidos. El debate internacional por compartir la administración de Internet está abierto. La Argentina busca sus propios caminos para evitar recurrir a servidores estadounidenses en el acceso a los sitios “punto ar”.
La definición de Internet, contracción de Internetworking of Networks (algo así como red de redes), indica que es un conjunto de redes interconectadas de máquinas, datos y personas vinculadas entre sí a escala planetaria.
La web es sólo una parte de esa gran red, al igual que lo son los correos electrónicos, los foros o el chat. Pero también sabemos que esta maraña de redes, máquinas y sistemas está regulada y controlada por organismos ligados al gobierno de los Estados Unidos. Desde 1998, es la Internet Corporation for Assigned Names and Numbers Corporation (ICANN), el organismo que asigna direcciones del protocolo IP, los identificadores de protocolo, las funciones de gestión del sistema de dominio y la administración del sistema de servidores-raíz. Podríamos decir que ICANN es virtualmente quien controla el acceso a la red de redes.
La Unión Europea, China, Irán, Arabia Saudita, Brasil —entre otros países—, junto con la propia ONU, han venido buscando un nuevo “modelo de cooperación” mediante el cual el gobierno de Internet pudiera ser compartido por la comunidad internacional. El grupo considera que Internet no debiera estar bajo el liderazgo, la responsabilidad o el control de un solo gobierno. Una perspectiva con la que —va de suyo— no coincide con la visión de los Estados Unidos.
Pero el control en la asignación de nombres de dominio no es el único motivo de discusión. Para que los nombres de dominio sean traducidos a la dirección IP correspondiente son necesarios los Servidores de Nombres de Dominio (DNS), de los que sólo hay trece en funcionamiento hasta el momento. De todos ellos, diez funcionan físicamente en suelo norteamericano, aunque que cada uno de ellos tenga —a su vez— muchos “servidores-espejo” distribuidos en 170 ciudades de todo el mundo.
El archivo root zone file es un directorio de directorios, que incluye la información sobre los nombres de dominio de primer nivel (los famosos TLD; es decir, .com, .org, .net) y los regionales (por ejemplo, .ar, .es, .it, .uk). Los trece servidores proporcionan acceso a este archivo para que todas las operaciones DNS de la Red se efectúen correctamente. Pero no sólo son imprescindibles para navegar o enviar correos. Para registrar un dominio, a su vez, es necesario contar al menos con dos servidores DNS.
Se trata de un ordenamiento “arbolado” o ramificado que va escalando hasta llegar a estos famosos “servidores de dominio de nivel superior. Estos trece, más el protocolo DNS y el archivo root zone file —mantenido en uno de ellos por la empresa Network Solutions— son los que hacen accesibles a los doce restantes. Esa es la verdadera matriz de Internet. Los servidores son supervisados por empresas privadas, universidades o por el gobierno, pero siempre intervienen delegaciones de ICANN, quien —en última instancia— toma todas las decisiones. Ese virtual “poder de veto” es lo que se pretende cambiar.
En nuestro país, varias empresas proveedoras de Internet (ISPs) buscaron una solución a la conexión de salida a la red de redes y al tráfico de Internet para que tenga origen y destino en nuestro país. Es decir, para que utilice solamente canales locales o nacionales y que no sea necesario recurrir a servidores instalados en los Estados Unidos para acceder a una página de Argentina. Y encontraron la solución estableciendo el NAP.
Los NAPs (Network Access Point) son grandes centros de acceso y distribución del tráfico de Internet. Hasta hace unos años, sólo existían cinco en todo el mundo, uno de ellos en la Argentina. La idea fue gestada y desarrollada por la Cámara Argentina de Internet (CABASE), una organización fundada en 1989, que reúne a las empresas que se dedican a Internet, comercio electrónico, contenidos y servicios online. Así, en 1997, se constituyó el primer NAP privado de Latinoamérica, y por el cual se interconectan más de 40 proveedores de Internet y entidades académicas y gubernamentales.
CABASE definió que el objetivo de su NAP es: “promover el desarrollo de conectividad de Internet en la Argentina, poniendo a disposición de aquellas entidades que lo requieran, el ámbito propicio para facilitar el eficiente intercambio de tráfico entre las partes”. El NAP cuenta 11 racks, un potente sistema de enfriamiento y UPS que garantizan el servicio ante cualquier corte de energía. En 2006, puso en marcha el primer Root Server en el país y también la conectividad Ipv6. El tráfico total estimado es de más de 3 Gbps.
Lo novedoso es que el NAP está administrado por una Subcomisión Administradora, que tiene representantes de cada uno de los miembros. Las actividades que desarrolla la Subcomisión guardan relación con los aspectos políticos y estratégicos que hacen a la evolución del NAP, aunque en su concepción financiera es autónomo, debido a que cuenta con un esquema cooperativo por el cual sus miembros realizan los aportes correspondientes para afrontar los gastos corrientes. Para este costeo, se desarrolló una metodología de cálculo denominada “PUNTOS NAP”, que permite establecer la eficiente distribución de los gastos en relación al tráfico.
La operación del NAP se encuentra tercerizada en un Administrador Técnico, quien es responsable por el mantenimiento preventivo y correctivo de todos los sistemas físicos que residen dentro del NAP, tales como el Sistema de Detección y Extinción de Incendios, el Control de Accesos y el Sistema de Refrigeración, que cuenta con control de temperatura remoto. Y, a su vez, el Administrador Técnico también es responsable de las tareas de gestión del ruteo de cada uno de los miembros con el NAP. Actualmente la administración técnica se encuentra delegada en la firma Comsat Argentina SA.
Télam
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