La Obra Jesuítica en la real Audiencia de Charcas
07/12/2011

Se presentó ayer el libro de “La Obra Jesuítica en la real Audiencia de Charcas” de Mario Linares Urioste y Roberto Salinas Izurzam, que se llevó a cabo en el Museo histórico del Norte (Cabildo Histórico de Salta).
Además de la presentación también se inauguró una muestra fotográfica en la que se puede apreciar toda el arte Jesuítica.
A la presentación acudió mucha gente, la cual quedó maravillada de la muestra y el libro, el mismo cuenta la historia de la Gran Obra que realizó esta orden en Sudamérica.
En palabras de Mario Linares “La muestra plantea que el hecho de ser americano nos coloca en un nivel de máximo arte, nuestra cultura americana tiene un nivel que nos pone en un lugar privilegiado en el mundo (…) Nuestra cultura debe ser visitada, copiada y estudiada.
El sueño es que América sea algún día una real unidad territorial. “Yo, Boliviano, no tendría que envidiar las ruinas Misioneras porque también son mías. Hay que hacer un puente de unión cultural”.
El Autor
El Lic. Linares Urioste, es Director de la Casa de la Libertad y Custodio de la Bandera de Belgrano, ha participo activamente del Foro Dos Ciudades una Historia - Iconos de la Independencia Sudamericana a la vez que avanzo en las posibilidades de hermanamiento entre la Casa Histórica de la Independencia (Tucumán) y la Casa de la Libertad (Sucre - Bolivia) como dos de los centros donde se jugaba el futuro de todo un continente. Además es un apasionado de la Obra de los Jesuitas y un ferviente luchador en por de la unión de Latinoamérica.
La Historia que nos contó Mario Linares.
La orden Jesuítica fue iniciada por Ignacio de Loyola en 1534 en la ciudad de Paris y aprobada en 1540 por el Papa Pablo III.
Con el apoyo del Rey Felipe II, llegaron los primeros jesuitas al Perú en 1568, al principio la orden se dedicaban al apostolado y a la educación de los hijos de los españoles, pero unos años mas tardes se les encomienda que se hagan cargo de los poblados indígenas en proceso de evangelización, antes encargado a los dominicanos.
La Real Audiencia de Charcas era una “unidad geográfica” que tenía el territorio más grande de Sudamérica. Se extendía, al norte, desde La Capital Imperial Incaica del Cuzco, hasta el sur de Buenos Aires, desde el Océano Atlántico hasta el Pacífico, abarcando los actuales países de Paraguay, Bolivia y parte de Chile. La Capital estaba ubicada en lo que hoy conocemos como la Ciudad de Sucre, en Bolivia. Este territorio era además el más rico de la zona ya que contaba con las minas de plata del Cerro Rico en Potosí.
Los Jesuitas tuvieron una participación decisiva en esta tierra, tanto en la educación, como en la evangelización y en la independencia del pueblo americano. Evangelizaron a través de las misiones, en las cuales no entraban los españoles para no exponer a los aborígenes a los abusos del hombre blanco ni a sus enfermedades, además estaba prohibido el mestizaje, esto fue una verdadera utopía ya que nuestro pueblo esta constituido por el mestizaje no solo de físico sino también cultural.
A su vez el gobierno de las misiones era ejercido por los indígenas y no por los Jesuitas, estos últimos, solo tenia la tarea de educar, enseñar oficios y evangelizar.
Fundaron muchas escuelas y universidades, ejemplo de ello es la Universidad Nacional de Córdoba (1621) que fue la primera universidad Jesuítica y la segunda de Latinoamérica. Esta, al principio, funcionaba de sacerdocio y un siglo y medio después se comenzó a dictar la carrera de abogacía.
En esta tarea educativa, los Jesuitas les enseñaron oficios a los aborígenes y formaron verdaderos artistas. Se puede decir que el Barroco Jesuita es considerado un Estilo artístico admirado y reconocido en el mundo, es tanto el valor que La UNESCO lo consideró Patrimonio Histórico de la Humanidad.
A su vez existieron grandes compositores musicales en cuyas composiciones se puede apreciar la complejidad y la riqueza musical. Luthiers, escultores, pintores y demás oficios de excelente calidad se encontraban en esta tierra. Los jesuitas tenían una actitud respetuosa ante el indígena que a Dios se lo alababa en quechua, decían que había que evangelizar desde la cultura que cada comunidad y respetaban la identidad de los pueblos.
Los Jesuitas fueron unos adelantados para la época y revolucionarios. Tenían un pensamiento filosófico político tomista que planteaba que los gobernantes no poseían el Derecho Divino, dado al Rey por Dios, sino que el derecho lo poseía el pueblo, el derecho de un pueblo al autogobierno que busca su destino y que tiene soberanía.
Prensa Pro Cultura Salta
Más sobre: Cultura y Arte.
Deja una respuesta

Noticias relacionadas