La clase pudiente y opositores se convocaron en el centro de la ciudad
20/01/2015
A raíz del siniestro del fiscal Alberto Nisman, en Salta capital marcharon. Con canticos reiterados del himno nacional, palmas, abucheo, insultos mostraron su malestar, incluso odio por el gobierno nacional, nada más. Fueron contados con pocos dedos quienes se los notaban congojados por la pérdida del letrado.
A través de las redes sociales, mensajes de texto, Whatsapp y partidos políticos opositores, centenar de familias, dirigentes y candidatos se convocaron en la Plaza IX de Julio.
Cantando “que se vayan, que se vayan… ”, El himno nacional, con carteles que contenían la leyenda “Yo soy Nisman” más de 300 personas dejaron en claro su malestar por la noticia que en horas de la mañana daba cuenta de la perdida física, hasta ahora planteada como suicidio, del Fiscal de la Nación Alberto Nisman.
Los presentes denotaban una importante ira y seguridad sobre lo sucedido. Carteles y manifestaciones verbales presumían que el gobierno nacional es el responsable directo del destino fatal que tuvo Nisman. No daban lugar a dudas, la Presidente de los argentinos era culpable.
Lo más significativo fue ver como referentes de diferentes partidos políticos opositores al Gobierno Nacional se hacían presentes como oportunistas. Como nunca se los vio unidos por una misma razón a dirigentes de la UCR, PRO, PRS, PPS, FPS, y demás.
Como pocas veces candidatos tales como Juan Carlos Romero con su señora y Durand Cornejo se los vio marchando a la par de las elegantes personas convocadas. Igualmente no les duro mucho el encanto y solo dieron una vuelta por la plaza y se retiraron sin dejar rastros.
Por su parte también participaron dirigentes como Álvaro Ulloa del PPS, el fallido ex intendente Alejandro San Millán, los ex concejales Cesar Álvarez y Carlos Uluncha Saravia, el candidato a gobernador Juan Collado y Señora, entre otros.
División de interes
En la plaza la clase social alta mostraba su repudio y descontento. En contra punto la clase media-baja se deleitaba desentendida de lo que aquellos en la plaza gritaban eufóricos.
Mientras los vecinos pudientes giraban alrededor de la plaza IX de Julio, a metros de allí en la Plazoleta IV Siglos, se encontraba una multitud de jóvenes y vecinos de la periferia admirando el arte del humor de dos callejeros que divertían a quienes se posaban a su alrededor.
Finalizando, claramente se buscó instalar una hipótesis de lo que le sucedió al Fiscal. De los presentes todos coincidían en el mismo discurso, al repreguntarles sobre las pruebas que llevan a sostener tales afirmaciones, recurrían al silencio y se retiraban.
Difícilmente se construya desde el odio, pero aun peor es saber que no se puede descifrar un episodio lamentable desde el desconocimiento o hipótesis instaladas por terceros.
Fernando Primero Climent para La Hora
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