"Diálogos" mostró la profunda sensibilidad de Mariano Cornejo

14/09/2011

"Diálogos" mostró la profunda sensibilidad de Mariano Cornejo
Un íntimo encuentro dejó entrever la profunda y onírica  sensibilidad de Mariano Cornejo en la séptima edición de Diálogos – Ciclo de Entrevistas Culturales, el lunes pasado en el Hall de la Casa de la Cultura. La entrevista fue guiada por Patricia Patocco, directora de la revista Artenautas, contando con la participación de un auditorio ávido por comprender el proceso creativo de Cornejo.
“Quiero agradecerles su presencia. Hoy van a disfrutar de un Diálogos especial. Quienes conocen a Mariano Cornejo saben de su trayectoria, saben que es un artista jugado, un artista muy creativo. Estamos más que contentos de poder contar con su presencia en Salta y rendirle este homenaje”, expresó el subsecretario de Cultura Sergio Bravo.
Mariano Cornejo habló de sus inicios, de su vida en Buenos Aires, en Barcelona, y especialmente desnudó su espíritu creativo, respondiendo a las innumerables preguntas que le hicieron los espectadores sobre su trabajo.
Cornejo recordó sus inicios en el arte: “Me encantaba ir solo caminado por el campo cuando era chico. Ya empezaba a pensar en los colores. Y disfrutaba mucho de la casa de una tía de mi madre, que estaba llena de cuadros. Ahí me agarró una gran necesidad de pintar. Intentaba acercarme a la pintura de todos lados.”
“Los colores de mi infancia eran muy fuertes. Hasta ahora tengo un tema con el encare del color. Por ejemplo, supuestamente el tronco del árbol es marrón. Y en realidad no existe el marrón puro, sino que está cargado de violeta, de naranjas”, explicó.
También recordó como definió su vocación: “Primero hago un intento de estudiar arquitectura en Tucumán. Y después me instalo en Buenos Aires, y decido dedicarme a la pintura. Es gracioso, en esa época, un amigo de mi padre insistió en que haga una exposición. Y terminé haciendo una muestra en la Casa de la Cultura, que era muy distinta a esta ahora, no tenía este salón”, rememoró Cornejo.
Respondiendo a Patocco acerca de su técnica y estilo, reflexionó: “Creo que los artistas deben terminar generándose su propia técnica y de ahí al estilo hay un paso. Yo he abierto bastante el abanico, tengo varias técnicas según el tipo de obra que voy a hacer.”
Respondiendo a las inquietudes que le fueron formulando los presentes, Cornejo resaltó la importancia de lo onírico: “Uno entra en una especie de ensoñación, pero el cuadro no está hecho. Todavía no es un cuadro, es una idea. Y uno pega la primera pincelada, y eso te direcciona hacia un lugar. Y uno sigue esa línea. Por eso, de una idea pueden surgir una veintena de obras Todas responden a ella, pero ninguna obra va a ser exactamente lo que uno pensó.”
“El desbloqueo se produce en el taller. Como allí siempre hay algo que hacer, aunque sea barrer las virutas o acomodar las maderas. Y de repente, uno tomó dos maderas que no había visto, las miró, y ahí empezó la obra. Y el momento de inspiración puede durar cuatro horas, y después vienen cuatro meses de trabajo.”
Sobre su incursión en la poesía, contó: “Con respecto a El Pedregal me daba un poco de miedo. Una cosa es debutar en pintura a los dieciocho años y otra muy distinta es hacerlo en poesía, cerca de los cincuenta. Pero me dio impulso el apoyo de Teuco Castilla, de Santiago Sylvester y de Kuki Herrán.”
También reflexionó sobre el escenario actual en su disciplina: “El arte contemporáneo es un caos. El mismo caos del mundo contemporáneo es el caos del arte y el artista contemporáneo va maniobrando, haciendo lo que puede hacer. Y este es el momento de la historia menos claro para decir que el arte va por aquí o por allá. El arte hace rato que ha dejado de ser democrático. Paradójicamente, este es el momento en que mayor difusión tiene el arte. Sin embargo, al entrar a una muestra, si el espectador no tiene elementos para entenderla, no puede disfrutarla. El arte se complejiza tanto, que te quedas afuera.”
Se trató de una velada cordial y risueña. La administración de la Casa de la Cultura agasajó a Mariano Cornejo, obsequiándole un puñal delicadamente labrado, un rico vino y un recuerdo de su paso por Diálogos – Ciclo de Entrevistas Culturales. Y Cornejo se despidió recibiendo el cálido aplauso de su auditorio.

dialogoscornejo3

Un íntimo encuentro dejó entrever la profunda y onírica  sensibilidad de Mariano Cornejo en la séptima edición de Diálogos – Ciclo de Entrevistas Culturales, el lunes pasado en el Hall de la Casa de la Cultura. La entrevista fue guiada por Patricia Patocco, directora de la revista Artenautas, contando con la participación de un auditorio ávido por comprender el proceso creativo de Cornejo.

“Quiero agradecerles su presencia. Hoy van a disfrutar de un Diálogos especial. Quienes conocen a Mariano Cornejo saben de su trayectoria, saben que es un artista jugado, un artista muy creativo. Estamos más que contentos de poder contar con su presencia en Salta y rendirle este homenaje”, expresó el subsecretario de Cultura Sergio Bravo.

Mariano Cornejo habló de sus inicios, de su vida en Buenos Aires, en Barcelona, y especialmente desnudó su espíritu creativo, respondiendo a las innumerables preguntas que le hicieron los espectadores sobre su trabajo.

Cornejo recordó sus inicios en el arte: “Me encantaba ir solo caminado por el campo cuando era chico. Ya empezaba a pensar en los colores. Y disfrutaba mucho de la casa de una tía de mi madre, que estaba llena de cuadros. Ahí me agarró una gran necesidad de pintar. Intentaba acercarme a la pintura de todos lados.”“Los colores de mi infancia eran muy fuertes. Hasta ahora tengo un tema con el encare del color. Por ejemplo, supuestamente el tronco del árbol es marrón. Y en realidad no existe el marrón puro, sino que está cargado de violeta, de naranjas”, explicó.

También recordó como definió su vocación: “Primero hago un intento de estudiar arquitectura en Tucumán. Y después me instalo en Buenos Aires, y decido dedicarme a la pintura. Es gracioso, en esa época, un amigo de mi padre insistió en que haga una exposición. Y terminé haciendo una muestra en la Casa de la Cultura, que era muy distinta a esta ahora, no tenía este salón”, rememoró Cornejo.

Respondiendo a Patocco acerca de su técnica y estilo, reflexionó: “Creo que los artistas deben terminar generándose su propia técnica y de ahí al estilo hay un paso. Yo he abierto bastante el abanico, tengo varias técnicas según el tipo de obra que voy a hacer.”

Respondiendo a las inquietudes que le fueron formulando los presentes, Cornejo resaltó la importancia de lo onírico: “Uno entra en una especie de ensoñación, pero el cuadro no está hecho. Todavía no es un cuadro, es una idea. Y uno pega la primera pincelada, y eso te direcciona hacia un lugar. Y uno sigue esa línea. Por eso, de una idea pueden surgir una veintena de obras Todas responden a ella, pero ninguna obra va a ser exactamente lo que uno pensó.”

“El desbloqueo se produce en el taller. Como allí siempre hay algo que hacer, aunque sea barrer las virutas o acomodar las maderas. Y de repente, uno tomó dos maderas que no había visto, las miró, y ahí empezó la obra. Y el momento de inspiración puede durar cuatro horas, y después vienen cuatro meses de trabajo.”

Sobre su incursión en la poesía, contó: “Con respecto a El Pedregal me daba un poco de miedo. Una cosa es debutar en pintura a los dieciocho años y otra muy distinta es hacerlo en poesía, cerca de los cincuenta. Pero me dio impulso el apoyo de Teuco Castilla, de Santiago Sylvester y de Kuki Herrán.”

También reflexionó sobre el escenario actual en su disciplina: “El arte contemporáneo es un caos. El mismo caos del mundo contemporáneo es el caos del arte y el artista contemporáneo va maniobrando, haciendo lo que puede hacer. Y este es el momento de la historia menos claro para decir que el arte va por aquí o por allá. El arte hace rato que ha dejado de ser democrático.

Paradójicamente, este es el momento en que mayor difusión tiene el arte. Sin embargo, al entrar a una muestra, si el espectador no tiene elementos para entenderla, no puede disfrutarla. El arte se complejiza tanto, que te quedas afuera.”

Se trató de una velada cordial y risueña. La administración de la Casa de la Cultura agasajó a Mariano Cornejo, obsequiándole un puñal delicadamente labrado, un rico vino y un recuerdo de su paso por Diálogos – Ciclo de Entrevistas Culturales. Y Cornejo se despidió recibiendo el cálido aplauso de su auditorio.

Más sobre: Cultura y Arte.

Noticias relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir