Claudio María Domínguez vuelve a Salta por segunda vez en el 2011
23/11/2011

Luego de su multitudinaria presentación en el mes de julio pasado, logrando colmar tres salas de la Casa de la Cultura, Claudio María Domínguez se presentará nuevamente el próximo miércoles 23 de noviembre en el mismo teatro.
El fenómeno se repite en todo el país y Salta no está ajena al profundo efecto que causan sus reflexiones y pensamientos en la gente. En menos de cinco meses estará nuevamente en nuestra ciudad. Ya la expectativa es creciente en las distintas redes sociales donde se difundió la primicia. Las ubicaciones están disponibles en la boletería de la Casa de la Cultura, Caseros 460. Quedan pocas ubicaciones para la charla que se efectuara a hs 22:00.
Últimamente los medios masivos están reflejando la búsqueda de muchas personas por la esencia de la vida y poder desarrollar su espiritualidad. De esta forma en diferentes programas televisivos y radiales, Claudio María Domínguez, fue invitado para contar sus experiencias y poder explicar el gran fenómeno, que a contracara del vacío de una cultura que adora lo externo, muchos indagan por el crecimiento espiritual.
Este fue el caso de la entrevista que el periodista Luis Majul le realizo en su programa “La Cornisa”. Disfrutala. . . .
Link nota: http://espiritualidaddiaria.infobae.com/claudio-en-el-programa-la-cornisa/
Pensamiento de Claudio María Domínguez
¿Llevás siempre tus problemas a cuestas?
El árbol y el carpintero Un cuento muy valioso para observarse y crecer internamente
Había contratado un carpintero para que me ayudara a restaurar la abandonada casa de mis abuelos, ubicada en medio del campo. La idea de mudarme allí era mi sueño, estaba muy agotado con el trabajo, necesitaba paz y estar en contacto con la naturaleza.
En su primer día, al carpintero se le rompió la cortadora eléctrica y no pudo realizar parte del trabajo, además de eso, como ya era de noche y su viejo camión se negó a arrancar, me ofrecí a llevarlo a su casa. Mientras íbamos hacia allí por un desolado camino, permaneció en silencio. Al llegar a su casa me agradeció y me invitó a conocer a su familia.
Cuando estábamos llegando a la puerta, él de repente se detuvo frente a un pequeño árbol y tocó las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando entró en su casa ocurrió una sorprendente transformación: su cansado rostro estaba luminoso, se acercó a sus pequeños hijos y con amplia sonrisa los saludó y abrazó y le dio un beso muy cálido a su esposa.
Al retirarme de su hogar me acompañó hasta el auto. Cuando pasamos cerca del árbol, mi curiosidad hizo que le preguntara acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes.
“Este es mi árbol de problemas -contestó- Sé que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero tengo muy en claro que los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa ni a mis hijos, así que simplemente cada noche cuando llego a casa los cuelgo en el árbol, y a la mañana los recojo otra vez… pero lo bueno, lo divertido -dijo sonriendo- , es que cuando salgo a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.
Para reflexionar:
¿Llevas todo el tiempo los problemas a cuestas? ¿Hacés algo para que eso no suceda?
¿Qué te parece si a partir de hoy hacés lo que realiza cada noche el carpintero?
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