Assennato: Opinión Política
16/01/2014
Hace un tiempo leí a un sociólogo, la verdad no recuerdo el nombre, pero si de lo que hablaba, el hacía referencia a aquellos que quieren mostrarnos una realidad falseada y los denominaba “la profecía autocumplida”, así es, el mejor termino para definir a quienes desde hace tiempo desde diferentes sectores, por diferentes canales o medios de comunicación, agitando, provocando, nos quieren vender que todo está mal y no solo eso, dice que todo va ir empeorando.
Pareciera, según estos profetas que nada se hizo, que nada cambio. Soy un defensor no solo de este gobierno sino de la política, por eso critico esto. Sin embargo, el discurso de estos gurúes de las corporaciones no solo niegan las transformaciones que se dieron estos últimos 7 años en la provincia y 10 en el país, sino que presagian que vamos por un camino que nos lleva al abismo.
Sabemos que los falsos profetas existieron y existen…
Pero nunca viene mal aclarar un poco las cosas, digo, para que levantemos la bandera de la política con justicia social como debe ser contra aquellos agoreros del mal.
Para no remontarnos mucho más atrás arrancamos tal vez por el año en el que varios de Uds. y me incluyo, nacimos.
En los 80 los grandes grupos de poder comenzaron con su tarea de buscar por todos los medios posibles de, como lo llamaban en ese tiempo, “Achicar el Estado para agrandar la Nación” y así decían que los jubilados ganaban menos porque los ferrocarriles eran públicos, que los maestos ganaban poco porque los teléfonos eran públicos, que los médicos ganaban miserias porque no servía la salud en manos públicas y que si nosotros nos deshacíamos de esos gastos innecesarios no solo íbamos a tener mejores servicios, sino más plata para pagar todo eso….y mucho más…
Esos grupos fueron los que crearon ese personaje de Doña Rosa, el modelo del argentino medio, que terminó votando los planes de ajuste y las privatizaciones, esa es la razón por que Menem gana su reeleccion en 1995 de la manera que lo hace, con la mitad del país votandolo. Pero resulta que, al tiempo, Doña Rosa ve que se quedó con la jubilación congelada, que su hijo se quedó sin trabajo y su nieto se convirtió en un excluido social.
Esa era la Argentina del ajuste y del achique, y la difundieron aquellos que realmente se quedaron con la torta. A ver fue simple, se achicó la economía y en realidad se repartió la misma producción entre muchísimos menos.
Ahí perdimos la primera batalla, la batalla cultural, el neoliberalismo nos estaba ganando, le estaba ganando a la política.
Llego la crisis de 2001, que no solo fue una crisis económica, sino que fue una crisis de valores. Pero ahí apareció Kirchner y freno esto, la disolución, recupero la construcción de los lazos sociales, los valores, fue central en el plano político y lo dice alguien que no viene del peronismo, sino del radicalismo.
Un presidente al que llego a pesar de la trampa que le hicieron, como dice Jose Pablo Feimann en una famosa opinión editorial de 2003 “al flaco le hicieron una trampa muy fea, tan fea como podía hacerla el Gran Tramposo, que se bajó del ballottage y lo bajó al Flaco del 70 por ciento al que, cómodo, llegaba” “el Gran Tramposo se bajó porque cuando sus Amos le dicen “Suba”, él sube, y cuando le dicen “Baje”, él baja, y esta vez le tocó bajar. “
Pero bueno, hasta ese momento en política se hacía lo que se podía, lo que dejaban hacer, lo que imponían estos grupos de poder y llego Kirchner para decir aquí “Vamos a hacer otra cosa y sino me sacan con los pies para adelante”, que frase.
Por eso al tiempo nada más empezó una lucha sin cuartel entre los grupos concentrados de la economía y el gobierno para ver quién seguía gobernando. Es ahí donde Kirchner hace una convocatoria muy amplia, y se da una batalla por las ideas. Esa misma convocatoria es la que realiza en 2007 Juan Manuel Urtubey en Salta pidiéndonos que dejemos de ser fanáticamente peronistas, fanáticamente renovadores, fanáticamente radicales y seamos fanáticamente salteños, poniendo a la política como valor central del proceso de transformación, que antes no estaba.
Por eso hoy desde la política, siendo fanáticamente salteños es que debemos combatir a estos profetas, a los que nos hicieron creer durante muchos años que el sacrificio era para lograr el avance social y en realidad todo lo que hacían era en beneficio de unos pocos y a cambio desaparecieron empleos, cerraban fuentes de trabajo, quebraban las familias, aumentábamos deuda externa y lo más grave, vivíamos en la indignidad.
En estos tiempos contra esos profetas de lo negativo, contra quieren ver a los pueblos tristes y desesperanzados tenemos nosotros la mejor herramienta, la política que se aplica a la realidad, esa realidad que no está en la tele, en los diarios, en las noticias sino que está en el territorio, en los barrios, en cada uno de los hogares de los salteños, sobre todo de los que menos tienen, de los que más necesitan pero que hoy después de algunas batallas, de algunas luchas, después de estos 7 años en Salta tiene algo más… tienen la dignidad del trabajo, tienen a los niños y niñas en las escuelas, está la Asignación Universal por Hijo, se acabó la prebenda de los bolsones, los jóvenes ven futuro, progreso, está el reconocimiento a nuestros abuelos.
Yo era de los que no creía en que se cambiaran bolsones por tarjetas sociales y se hizo, no creía en que se daría a los intendentes la posibilidad de manejar recursos que manejaba antes el ejecutivo provincial y se hizo, yo no creía en que no se despediría a los empleados que no fueran de la ideología política del gobierno sin embargo no se los echo, es más se incorporó a muchos nuevos empleados reconociéndose sus derechos, yo no creía en que llegaría un gobierno que convocaría a radicales, peronistas, renovadores, socialistas a trabajar por un proyecto de provincia y se hizo y se esta haciendo…
Pero claro que falta mucho por hacer, pero claro que no somos de aquellos que creen que todo lo hacen bien, tenemos errores, cometemos errores, pero con la tranquilidad de que cada acto que realizamos es basado en la buena fe, el compromiso , la responsabilidad, el amor que guía nuestra militancia y que lo seguirá haciendo.
Las necesidades del pueblo siguen estando, y es nuestro compromiso trabajar desde la militancia para resolverlos, porque nuestra existencia encuentra su razón de ser en ese pensar, ayudar, trabajar, militar por el otro.
Y aquí, reitero, hoy somos, debemos ser la síntesis del campo nacional, popular y progresista. Pero no nos confundamos, no se es progresista, nacional y popular por ser peronista o por ser radical. De La Rua era radical y aplicó un gobierno absolutamente conservador, Menem era peronista y aplicó un modelo neoliberal salvaje. No importa de la ascendencia política que uno venga: lo real y lo concreto es que hay dos grandes veredas en la política nacional. Una nacional, popular y progresista -el campo popular con todas sus variantes- y otra neoliberal-conservadora, con sus variantes. Raul Alfonsin y Nestor Kirchner a nivel nacional son muestras de radicales y peronistas que se pararon, militaron y construyeron desde el campo popular. El grueso del radicalismo oficial se quedó en la vereda conservadora y no es la primera vez que le ocurre. Al peronismo le ocurrió menos veces en su historia, pero con los 10 años de Menem alcanzó.
Somos parte del Frente oficialista a nivel nacional y a nivel provincial y estamos aquí para defender y profundizar este un modelo de país y provincia que se está llevando adelante, estamos aquí por las ideas. Esta no es una cuestión de partidos, sino una cuestión de ideologías. Por suerte volvieron las ideologías para combatir a los gurúes de los grandes grupos que quieren volver a aplicar la teoría del derrame, que quieren poner la política al servicio de la economía, ahí está la batalla que debemos dar y que estamos dando.
Por eso, debemos defender juntos y colectivamente nuestra democracia, este gobierno, más allá de los colores partidarios contra los que nos venden una realidad falseada, contra los agoreros de lo negativo.
De nosotros depende que un futuro nos recuerden no por haber dado una batalla, sino por haberla ganado.
La política fue negada durante la década anterior al 2000, fue sometida descaradamente a la economía, de nosotros depende que esa política articulada con el Estado sea la reparadora de las desigualdades sociales trabajando permanente por la inclusión, creando oportunidades a partir del fortalecimiento del acceso a la educación, la salud, la vivienda, promoviendo el progreso social basado en el esfuerzo, de nosotros depende mostrar y trabajar por esa verdadera realidad y desenmascarar a los gurúes, a los agoreros, a los profetas de lo negativo…
Matias Assennato
Presidente Frente Plural
Mesa Ejecutiva Capital
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