El retorno histórico de la Fragata “ Eva Perón”

09/01/2013

1.- Desconfío de las palabras que se escriben con mayúsculas, casi siempre dicen menos de lo que pretenden. Cierto que la obsesión por lo exacto no se aplica al común de la gente, porque, como decía Mafalda “a medio mundo le gustan los perros, y hasta el día de hoy nadie sabe qué quiere decir guau”. Las reflexiones de la nena terrible son más revolucionarias de lo que aparenta su simple sentido común y el falso sentido de lo “pasado pisado”. Es el destino de los seres atrevidos, exponer la realidad oculta detrás de los espejismos. El Gato de Cheshire le dice a Alicia:”...nada es lo que es, ni lo que aparece…”.

La detención de la Fragata “Libertad” en Ghana puso nuevamente en discusión el significado de la palabra soberanía. El relato mediático del “periodismo cautivo”, como lo define en sus papers diplomáticos el propio Departamento de Estado, que Clarín y La Nación reprodujeron y trataron de instalar, omitió u ocultó la responsabilidad del fondo buitre NMI- Capital Limited, cuyo titular es Paul Singer, y lo pone en el lugar de un inocente actor de circunstancia. Son evidencia de un pensamiento trasnacionalizado.

En ese relato mediático mendaz también se alinean quienes fueron a buscar la victoria de Capriles en Venezuela- y hoy vociferan “viva el cáncer”- como impulso unificador de un frente para derrotar el modelo transformador en marcha, desde una perspectiva conservadora. Es que en el mundo de las noticias la única medida que hay es extra large. En los medios toda sale muy grande, hasta lo insignificante. Es el efecto Kafka de La metamorfosis donde una cucaracha adquiere el porte de un monstruo más grande que un gliptodonte.

Ese fondo- que no entró en la renegociación con quita que sí aceptó el 95% de los tenedores de bonos defaulteados por Adolfo Rodríguez Saá- es el que viene por las reservas en dólares de 40 millones de argentinos. Es decir, los compró como “bonos basura”, al 10 o al 5 % de su valor nominal, o menos, para después litigar en los estrados internacionales y obtener una tajada mucho mayor. Por eso se los denomina “fondos buitre”, por alimentarse de la miseria y los despojos de un país destruido.

Mientras los diarios hegemónicos, coinciden con estos fondos buitres y el Tribunal de Apelaciones neoyorquino - para los cuales el culpable de todo es el Gobierno nacional-, nuestra Presidenta se mantiene con firmeza en la defensa de la soberanía, con una coherencia que desafía a todo el sistema financiero internacional, descalificando al FMI y sus créditos condicionados, acusando a los especuladores por la crisis, que después se agravaría y renunciando voluntariamente a los mercados de capitales mundiales.

Los fondos buitres son las poleas de transmisión del pensamiento más retrógrado de sectores dominantes en los centros financieros y pretenden poner a la Argentina de rodillas. La batalla simbólica de la Fragata Libertad tiene como adversarios al Partido Republicano (la esposa del derrotado candidato republicano Mitt Romney depositó un millón de dólares en él fondo especulativo) y lo que él representa, al capital financiero que lucró con la convertibilidad en los ´90, succionó lo que quedaba antes de la crisis de 2001 y ahora hace lo mismo con Grecia. Derrotar a la Argentina significa, derribar la última trinchera de defensa de Atenas.

Si se aceptara el criterio de un juez atrabiliario como Griesa, nadie va arreglar o reestructurar una deuda externa. Esa probabilidad no existe y romper el acuerdo argentino con el 93% de los bonistas, sería una insensatez sistémica. El orden financiero internacional, la bancocracia bloqueará semejante “solución”, porque carece de sustentabilidad económica y política. El problema de las “deudas soberanas” es mundial, en muchos casos impagable, ya que supera el Producto Bruto anualizado en baja. En una quiebra toda la discusión se reduce a cuántos centavos vale un peso adeudado.

Si existen tribunales internacionales que aún encuentran resquicios para dictar fallos en contra de la Argentina y a favor de los mal denominados “inversores extranjeros” es porque además esos bonos se emitieron bajo una legislación configurada por un criterio de “privatización de la Justicia” y cesión de soberanía, funcional al modelo de privatización de los bienes públicos que se ejecutó en el menemismo.

La renuncia a la inmunidad jurisdiccional, la aplicación del derecho privado aún en contratos en los que el Estado es parte, son normas originadas en una corriente de pensamiento en el derecho internacional que actúa como soporte legal del neoliberalismo. Atento a que actualmente se discute la reforma a los códigos Civil y Comercial y su unificación, debería observarse desde el Derecho el incidente de la Fragata y advertir sus efectos más profundos. Es fundamental la reforma de las normas vinculadas con el régimen económico depredador instaurado con el golpe genocida cívico-militar de 1976.

El Tribunal arbitral al que se sujetó el gobierno menemista en 1992, cuando al instrumentar el Plan Brady decidió renegociar y emitir nueva deuda impagable y sus acreedores aceptaban compromisos incobrables, es el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones), creado para ser “ una herramienta capaz de promover y brindar seguridad jurídica a los flujos de inversión internacionales”, tal como dice el Banco Mundial, el organismo madre del ente.

En el mundo existe la curiosa situación de que los criminales de guerra que usan uniforme de EEUU se amparan en la legislación territorial de esa potencia y evitan ser juzgados por tribunales de otras naciones- incluso donde comenten delitos-, mientras que los fondos financieros especulativos se amparan en la justicia global.

2.- Volviendo a la fragata que navega con cadetes por los siete mares, conviene recordar que fue pensado a fines de 1952 durante el gobierno de Juan Domingo Perón. Como hacía pocos meses que había fallecido Eva Duarte de Perón, las autoridades decidieron que el buque escuela llevara su nombre. En diciembre de 1953 se formalizó el proyecto y además de ratificar el nombre, se ordenó que el mascarón de proa llevara la imagen de la Abanderada de los Humildes.

En setiembre de 1955, la Revolución Fusiladora - cuando todavía no había sido botada la nave - falseó la identidad del barco denominado “Eva Perón” y cambió su nombre, llamándolo “Fragata Libertad”. Además tuvieron la precaución de no dejar a Evita en el mascarón de proa y colocaron una imagen inspirada en la iconografía libertaria, basada en el cuadro de Eugène Delacroix llamado “La Libertad guiando al pueblo”.

Esa pintura está inspirada en las barricadas parisinas de julio de 1830, cuando el pueblo francés se levantó contra el rey Carlos X quién había suprimido el Parlamento. La perversidad de los golpistas los llevó a instrumentar una imagen que en su esencia tiene mucho que ver con Evita, pero su objetivo era malversar el sentido de la Historia: los militares y civiles, asesinos de 1955, que suprimieron la democracia popular y su Parlamento, usaron la imagen de una mujer que lideró las luchas contra la abolición del Parlamento francés.

La fragata fue arrojada al mar en 1956 con su verdadera identidad eliminada. Mientras tanto, ese golpe de Estado secuestro el cuerpo de Evita y el régimen lo mantuvo escondido hasta 1971, cuando lo llevaron a Puerta de Hierro para entregárselo a Perón , quien confirma espantado, que el cadáver estaba mutilado. En aquella oportunidad, el entramado de intereses de golpistas y financistas logra secuestrar el alma de la fragata.

El golpe setembrino de 1955 colocó a la Argentina en la órbita de los intereses de EEUU y desde entonces, sin necesidad de tomar créditos, alinearon al país con el FMI y la poderosa comunidad financiera privada internacional. Ahora, 57 años después, un grupo de financistas buitres con apoyo logístico de las corporaciones mediáticas nativas, intentaron quedarse con el cuerpo de la fragata.

La base cultural de un país depende, ante todo, de su historia y de las pautas éticas prevalecientes. El peronismo de 1946/55 fue un estilo de desarrollo económico con inclusión social, en el que colisionaron la herencia cultural de las oligarquías que habían gobernado el país hasta entonces, con la cultura popular de quienes accedían al gobierno (obreros, clase media baja, empresarios nacionales y técnicos). Más de medio siglo después, reaparece en el gobierno la misma cultura política. Los objetivos actuales son análogos a los de 1946/55: constituir una Argentina socialmente justa e integrada a la Patria Grande Indoamericana, económicamente libre y políticamente soberana.

Con el conflicto de la Fragata “Eva Perón” se volvieron a demarcar fronteras en el campo de la batalla cultural, donde también se dirime la ley de medios de la democracia, y en esta etapa todo está por suceder. Se reitera en el quehacer dinámico de la política un duro enfrentamiento entre el gobierno y ciertas corporaciones (en especial, algunas mediáticas que actúan como partidos políticos), y el país de la inercia conservadora ha perdido varias de sus mayores bases de sustentación.

El historiador Norberto Galasso afirma:”…El Centenario consistió en el festejo de una Argentina oligárquica, organizada en beneficio de una minoría como semicolonia británica productora de carnes y cereales baratos, en la que el resto de la sociedad estaba sentenciada al hambre y la desocupación. Los actuales festejos (del Bicentenario) encuentran a una Argentina encaminada hacia un proyecto de crecimiento, autonomía y mejora de las condiciones populares, después de una profunda crisis provocada por la dictadura genocida, la frustración alfonsinista, la traición menemista continuada por De la Rúa y la frustración de las asambleas populares..”.

En el actual contexto histórico y cultural, es prioritario que la Fragata recupere su nombre original “Eva Perón”. La teoría y la acción política pueden ser distintas instancias, aunque se nutren de los mismos conceptos. En este sentido, la recuperación y la apropiación de los significados es prioridad para las dos dimensiones.

No fue casual que la Marina anglófila que guardaba luto por la muerte del Almirante inglés Nelson en la batalla de Trafalgar (1805) y conducía el asesino Isaac Rojas haya suprimido el nombre de la Fragata y ordenado el secuestro y la mutilación del cadáver de Eva Perón. El retorno de la Fragata abreva en la historia y en el núcleo más rancio de lo militar: el roce entre aristocracia, superioridad de clase y refinamiento tortuoso que caracterizó a la Marina en la política del siglo XX.

Sin remilgos ni apelaciones sobrecargadas a la memoria, en la construcción de un nuevo sujeto emancipatorio, donde el pueblo se constituye como agente colectivo a través de las distintas formas de ramificación de las demandas, recuperar el nombre original de la Fragata es una demanda histórica en el derrotero de hegemonizar la batalla cultural latinoamericana.

Adhiero a las palabras de Maria Seoane: “Los argentinos debemos conocer la verdad de lo que se hizo y por tanto, se será capaz de hacer. Y esto está inscripto, siempre, en un ADN.” .-

Nicolás R. Juárez Campos

Salta, 9 de Enero de 2013.

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