Puro amor y arte: Una única noche romántica de película

12/12/2016

 

La del pasado lunes 5 de diciembre fue una noche de romance, en la que una pareja, inspirada por el amor a su profesión (y, sin duda, por el que se profesan el uno al otro), convocó a otra pareja legendaria: la música y la danza, invitadas a la fiesta del arte cinematográfico.

Durante una hora y media, los asistentes a este convite, que tuvo lugar en El Teatrino, nos regocijamos, nos emocionamos, pero, por sobre todo, viajamos en el tiempo a través de la única máquina de la que tenemos certeza: la imaginación, teniendo como motores a cada uno de los músicos y artistas que conformaron este exquisito espectáculo, capitaneados por los Maestros Paula Argüelles y Jorge de la Vega.

Una fuerte lluvia obligó a esperar unos minutos más para dar inicio, pero, según la creencia popular, la lluvia es un buen presagio y vaya si se cumplió porque todo tuvo la proporción del número áureo, a saber, armonía y belleza. Cumplido el compás de espera, una gran pantalla al fondo del escenario comenzó a proyectar escenas de memorables películas y repasaba grandes nombres de compositores: John Williams, Nino Rotta, Hans Zimmer, Ennio Morricone, Henry Mancini, James Horner, Vangelis, para luego dar paso a la palabra del maestro de ceremonias y director, Jorge de la Vega, quien, cual personaje salido de una de aquellas películas, empezó a desplegar su histrionismo, introduciendo al auditorio, sucintamente, en el origen de la música incidental y las bandas sonoras.

Luego, comenzó la fiesta de los sentidos, transportándonos al universo del séptimo arte a través de la ejecución de la orquesta de “Bailando bajo la lluvia”, mientras unos jóvenes y virtuosos Gene Kelly, Debbie Reynolds y Donald O’Connor bailaban al compás. Y así, preludiadas por el maestro de ceremonias y alternando coreografías magistralmente ejecutadas por cuatro bailarines, fuimos escuchando “Over the rainbow” (El mago de Oz), “Manha do Carnaval” (Orfeo negro), “Pink Panther theme” (La Pantera Rosa), “Night fever” (Fiebre de sábado por la noche), “Human nature” (Caminante lunar), “Oblivion” (Enrique IV), “Gabriel’s oboe (La Misión), “Your heart will go on” (Titanic).

A esa altura de la noche y con la emoción a flor de piel, el escenario se convirtió por unos minutos en un espacio para los recuerdos compartidos por un Jorge de la Vega que trajo anécdotas del niño que fue y como los “flashbacks” de las películas fue poniéndolas en forma de pícaro y sentido relato.

Pero, el show continuaba y, tal como dice el título de la canción: “reserva lo mejor para el final”, así se hizo presente la escena inolvidable de la película “Perfume de mujer” y, de repente, mientras se adivinaban los primeros acordes del tango “Por una cabeza”, ejecutado por los músicos, bajo la batuta de Jorge de la Vega, en la gran pantalla y en el escenario, simultáneamente, bailaban el coronel Frank Slade y Donna.

Ya hechizados por el embrujo de esa fiesta de música, danza e imagen, llegó el gran final a cargo del Maestro Jorge de la Vega, ejecutando con su flauta “El día que me quieras”, acompañado por los virtuosos músicos, como generoso y delicioso regalo. Aplausos. Saludo y presentación de cada uno de los artistas.

Y siguieron los aplausos, junto a la inigualable sensación de haber sido transportados a lugares únicos donde se encuentran los sentidos, en armonía con el regocijo y sin habernos movido de nuestro sitio.

Gracias a los Maestros Paula Argüelles y Jorge de la Vega por esta oportunidad, única.

Quien escribe estas líneas les agradece por la entrega de su arte para Salta, deseando que las divinas musas continúen otorgándoles el don de la sublime creación artísitca.

Julio Frias

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