El cáncer ginecológico no debe ser causa de muerte

17/04/2015 - Actualizado: 18/04/2015

Luego de unas jornadas sobre cáncer de útero y ovarios, realizada recientemente en la provincia, la comunidad científica dio a conocer las conclusiones y resaltó la importancia de la detección temprana.

“Prevenir, detectar en forma temprana y tratar a tiempo” es la premisa para enfrentar a dos de las enfermedades tumorales que más atañen a la mujer: el cáncer de ovario y el de cuello de útero. El común denominador es la necesidad del control ginecológico, un aliado de las estrategias para reducir las muertes por esta causa.

Durante un encuentro médico sobre Tumores Ginecológicos realizado recientemente en la ciudad de Salta, expertos nacionales e internacionales destacaron que la mortalidad por cáncer de cuello de útero está disminuyendo en forma sostenida en los últimos 30 años, y se han producido importantes avances terapéuticos y diagnósticos para mejorar el manejo de la enfermedad. 

Fue por eso que el Instituto Nacional del Cáncer (INC) implementó programas intensivos para incorporar el Test de VPH como tamizaje primario en la provincia de Jujuy y acciones en Catamarca, Tucumán y resto del norte argentino. A nivel nacional, en 2011 se incorporó al calendario oficial la vacuna contra el VPH en mayores de 11 años de edad.

En materia de tratamiento de cáncer de ovario y de cuello uterino, la biotecnología ha introducido importantes novedades, tales como los medicamentos antiangiogénicos. Estos medicamentos impiden la formación de vasos sanguíneos por el tumor, disminuyendo la irrigación de los mismos y la llegada de nutrientes. Entre ellos se destaca el bevacizumab, droga aprobada en esta patología que ayuda a que las pacientes puedan vivir más tiempo sin que su enfermedad progrese.

Los médicos participantes enfatizaron la necesidad de que cada mujer realice los controles periódicos de su salud ginecológica, ya que todo cáncer es más difícil de tratar y tiene peor pronóstico cuando se detecta en fase avanzada. 

Programas de detección, nuevos tratamientos y vacunación

ESTRATEGIAS PARA REDUCIR LAS MUERTES POR CÁNCER DE OVARIO Y DE CUELLO DE ÚTERO

Cada año en el país se diagnostican más de 7 mil mujeres con cáncer de ovario y de cuello de útero _.
Los programas intensivos de detección mediante PAP y otros métodos han permitido mejorar el diagnóstico temprano, con un mejor pronóstico para las pacientes con cáncer de cuello.
Sumado a la vacuna contra el VPH y a la aparición de opciones terapéuticas innovadoras, la tasa de mortalidad por estas enfermedades está disminuyendo en los últimos años.

“Prevenir, detectar en forma temprana y tratar a tiempo” es la premisa para enfrentar a dos de las enfermedades tumorales que más atañen a la mujer: el cáncer de ovario y el de cuello de útero. Se trata de afecciones muy diferenciadas, ya que mientras el cáncer de ovario no se puede prevenir, es el cáncer de cuello de útero el que mata a 1800 argentinas por año, pese a ser prevenible y curable en fase temprana1. El común denominador es la necesidad del control ginecológico, un aliado de las estrategias para reducir las muertes por esta causa.

Durante un encuentro médico sobre Tumores Ginecológicos realizado recientemente en la ciudad de Salta, expertos nacionales e internacionales destacaron que la mortalidad por cáncer de cuello de útero está disminuyendo en forma sostenida en los últimos 30 años1, y se han producido importantes avances terapéuticos y diagnósticos para mejorar el manejo de la enfermedad. No obstante, pese a los logros en este terreno, cada año 7.200 mujeres argentinas son diagnosticadas con cáncer de ovario y de cuello de útero1, y persisten desafíos para mejorar la prevención, la detección temprana y el tratamiento oportuno.

Por un lado, en materia de prevención el foco se puso en el cáncer de cuello de útero (cervicouterino o CCU). Esta enfermedad es causada por algunos tipos de VPH (Virus de Papiloma Humano), un virus que se transmite frecuentemente y por contacto sexual. El CCU es prevenible, ya que pueden pasar 10 años antes de que ciertas lesiones precancerosas se conviertan en cáncer. Sin embargo, se encuentra entre las primeras cinco causas de muerte por cáncer más importantes de la región NEA1 (Misiones, Chaco, Corrientes, Formosa) y es la octava en el NOA (Jujuy, Salta, Tucumán Santiago del Estero y Catamarca)_. El doctor Juan José Zarba, profesor Adjunto de Oncología en la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional de Tucumán, afirmó que la alta incidencia de cáncer de cuello de útero en Argentina, y en especial en el norte del país, “se debe a la asociación de dos factores: primero, la situación socioeconómica más desfavorable de nuestro país en relación a países desarrollados, y más desfavorables del norte del país en relación al centro-sur, y segundo, la inexistencia o insuficiencia de planes de prevención y de detección precoz, más notoria en el norte del país. Es claramente un marcador de inequidad en salud”.

Fue por eso que el Instituto Nacional del Cáncer (INC) implementó programas intensivos para incorporar el Test de VPH como tamizaje primario en la provincia de Jujuy y acciones en Catamarca, Tucumán y resto del norte argentino. A nivel nacional, en 2011 se incorporó al calendario oficial la vacuna contra el VPH en mayores de 11 años de edad. El médico comentó que “actualmente la incorporación de la vacuna contra el HPV a niñas de 11 años y la introducción, aún en etapas iniciales, del test de HPV como método de screening o tamizaje primario podrían mejorar estos índices”. Con respecto a la campaña de detección temprana de HPV en el país, afirmó que “es muy promisoria su implementación, se realizó con éxito en la provincia de Jujuy y ahora se está expandiendo a otras cuatro provincias, pero aún es temprano para sacar conclusiones definitivas”.

En materia de tratamiento de cáncer de ovario y de cuello uterino, la biotecnología ha introducido importantes novedades, tales como los medicamentos antiangiogénicos. Al respecto, la Dra. Valeria Cáceres, médica del servicio de oncología del Hospital Ángel Roffo, comentó que “en el cáncer de ovario, después de más de 15 años de no producirse innovaciones y el estándar de cuidado basarse en la quimioterapia, el foco de la investigación se centró en un grupo de drogas llamadas antiangiogénicas. Estos medicamentos impiden la formación de vasos sanguíneos por el tumor, disminuyendo la irrigación de los mismos y la llegada de nutrientes. Entre ellas se destaca el bevacizumab, droga aprobada en esta patología que ayuda a que las pacientes puedan vivir más tiempo sin que su enfermedad progrese”.

Dicha droga también se aprobó en tiempo récord junto a quimioterapia para el tratamiento de cáncer de cuello de útero recurrente, persistente o avanzado, y se considera modificadora del tratamiento médico.

El Dr. Zarba destacó que “en primer lugar es alentador tener una novedad en el tratamiento de esta afección después de más de 8 años sin noticias, y más aún si este nuevo tratamiento demostró una mayor probabilidad de supervivencia a las pacientes. Y el hecho de que haya sido aprobada en solo cuatro meses por la FDA y muy poco tiempo después por nuestra ANMAT demuestra la importancia que se le otorgó a estos resultados para tratar de poner rápidamente a disposición de los pacientes este tratamiento”.

Los médicos participantes enfatizaron la necesidad de que cada mujer realice los controles periódicos de su salud ginecológica, ya que todo cáncer es más difícil de tratar y tiene peor pronóstico cuando se detecta en fase avanzada.

Cáncer de cuello de útero

En el caso del cáncer de cuello de útero, la prevención tiene un rol muy importante. Una medida desarrollada en la última década es la vacuna que previene la infección con el virus del papiloma humano (VPH), origen del 99% de los casos de cáncer de cuello de útero. En Argentina, la vacunación es obligatoria para niñas y adolescentes desde el año 2011.

En cuanto a exámenes de rutina, sigue siendo fundamental realizarse en forma periódica el Papanicolau (PAP), que permite localizar y tratar con éxito lesiones precancerosas. En 2014 se incorporó además el test cobas® HPV, que busca directamente a nivel molecular la presencia del virus en el organismo y es aconsejable a partir de los 30 años. Ello permite determinar cada vez más precozmente el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer y evitar, así, las fases más avanzadas de la enfermedad. En EE.UU. este tipo de análisis ya desplazó al Papanicolau (PAP) como forma de detección primaria. En la Argentina está aprobado y crece su uso tanto en el sector público como en el privado.

Cuando se diagnostica en estadio inicial, al menos nueve de cada diez mujeres sobreviven después de cinco años, pero la cifra cae a menos de una de cada seis mujeres si el cáncer se disemina (metástasis).
Controles recomendados para cáncer de cuello de útero_ Vacuna contra el VPH Es gratuita y obligatoria para las niñas de 11 años.
Son necesarias 3 dosis para conseguir la máxima protección. Papanicolau (PAP) El PAP detecta lesiones en el cuello del útero, lo que permite tratarlas antes de que se conviertan en cáncer. Se recomienda que se realicen el PAP las mujeres a partir de los 25 años. Si durante 2 años seguidos el PAP da negativo, se puede espaciar a 3 años. Test de VPH Detecta la presencia de los VPH de alto riesgo en el cuello uterino.

Cáncer de ovario

En cáncer de ovario, poco se puede hacer en materia de prevención, ya que no existe aún un análisis que permita su detección precoz. Es el cáncer ginecológico con mayor tasa de mortalidad en países desarrollados.
El 70% de los casos se diagnostica en etapas avanzadas, y apenas el 20% de las pacientes con cáncer de ovario diagnosticadas en estadios avanzados sobrevive más de 5 años luego de la detección.

Los síntomas principales, a menudo confundidos con simples molestias gastrointestinales, son:
• Aumento del tamaño abdominal / hinchazón persistente
• Dificultad para comer / sensación de saciedad muy rápidamente
• Dolor abdominal o pélvico
• Necesidad de orinar con mayor urgencia o con mayor frecuencia.
Es importante que la mujer conozca su propio organismo, que sepa identificar qué es normal, y que si observa algún cambio sospechoso programe una consulta ginecológica para despejar dudas.

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