La excelencia del trabajo: Suite “El lago de los cisnes” en Salta
02/11/2015
Sin abundar en detalles, se sabe que la música clásica, tanto como el ballet y otro tanto la ópera permanecieron por siglos, reservados a un público selecto, atildado, que hasta se vanagloriaba de ser exquisito. Pero todo eso ha cambiado, por fortuna. Desde hace unos años, la tendencia de los principales teatros europeos, grandes orquestas, directores, regisseurs, cantantes de ópera y compañías de danza clásica ha sido salir del ámbito exclusivista, abrir sus puertas y abrirse a un público mayor, tornando accesible lo que antes era inaccesible: el deleite maravilloso de descubrir la música excelsa y el ballet. Esa tendencia fue siendo imitada en el mundo, en Sudamérica, adoptada en Argentina hace unos años.
Recuerdo que la primera vez que vi en vivo “El lago de los cisnes” fue a fines de los `90 en el Teatro Colón. Ahí comencé a comprender, en su real dimensión, aquello de que el compositor ruso Piotr Tchaicovsky es el más admirado compositor de música de ballet de todos los tiempos. Sólo basta prestar atención a la armonía de ritmos, al preciosismo de sus melodías, a la belleza de la intervención de cada uno de los instrumentos. Innegable, Tchaicovsky ha conmovido y conmueve a generaciones desde su estreno el 4 de marzo de 1877, el que resultara, curiosamente, un fracaso, pero, paradójicamente, se hicieran cuarenta y una puestas más.
Haciendo un salto en el tiempo, hace poco más de una semana asistí a la función que se hiciera, con entrada libre y gratuita, en el Teatro Provincial de Salta de la Suite “El lago de los cisnes”, cuya coreografía y dirección estuvieron a cargo de la Maestra Paula Argüelles quien, con más de 30 años de experiencia como bailarina, coreógrafa, Maestra y directora y quien actualmente dirige el Ballet de la Provincia de Salta. La Maestra Argüelles supo hacer un trabajo excepcional que quedó a la vista de todos los asistentes durante las tres noches de presentación.
Sin lugar a dudas, descollaron figuras tales como Carla Vincelli, primera bailarina del Teatro Colón, invitada para componer esa bella Odette, tanto como ese delicioso bufón de Francisco Seoane y el malvado Rothbart de Cristian Galarza. No menos destacable es el rol de cada uno de los otros integrantes del ballet. Aplausos para ellos. De pie.
La calificación de “excepcional” no es casual, mucho menos exagerada, sino podríamos decir que más de 1.500 personas cada noche, estuvieron equivocadas cuando aplaudían, entre emocionadas, sorprendidas y agradecidas por tal espectáculo. Sabido es que las comparaciones son odiosas porque siempre existirá un mejor y un peor, pero ¿comparado con qué? Lo que no tiene cabida es comparar el esfuerzo, la dedicación y la confianza depositados en un grupo de profesionales que apostaron a trabajar para dar lo mejor, aunque ese mejor no sea del paladar de aquellos exquisitos que critican, pero no hacen porque siempre tienen el ojo puesto en lo que faltó y no en lo que hubo. Es cierto que hubo gente que quedó afuera, ávida de ingresar a ver, al menos una última parte, pero no por falta de acomodadores, sino porque la capacidad del teatro se vio, literalmente, colmada.
Ahora pregunto, ¿pueden estos “salieris”, acaso, borrar de las pupilas, arrancar de los oídos y de la memoria de abuelas con sus nietas, de padres con sus hijos, de jóvenes, de adultos, de público de todas las edades el recuerdo emocionante de esa entrega que a salteños y turistas por igual acercaron la Directora Artística, la preparadora y nuestro Ballet de la Provincia durante esas tres noches?
Creo que viene siendo hora de sumar, en lugar de restar; de destacar, en lugar de denostar; de acercar, en lugar de alejar. Sabido es que cuando se enfrentan desafíos, se corren riesgos, esos riesgos que no corren los que nada hacen y que desde sus butacas suben o bajan pulgares. Y no hablo de público.
Un entendido en esto de hacer, como lo es Woody Allen dijo alguna vez: “las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas”. Por eso, vaya un reconocimiento al ministro de Cultura y Turismo, Mariano Ovejero, por saber interpretar la inquietud de los salteños y traer figuras que aportan a este polo cultural que es Salta, dentro de nuestra geografía argentina.
Julio Frías
Periodista
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