“En Mediación entramos a una nueva cultura”
28/09/2010
Para el actual vicepresidente del Foro Mundial de Mediación, el mediador debe “estar muy abierto para respetar la idiosincrasia de cada uno. Puedo tener determinadas creencias o conceptos de bueno y malo, pero cuando estoy como mediador no tengo que hacer que esos conceptos interfieran”.
Un objetivo a trabajar en la mediación es “la autocomposición, para que sean los mismos participantes quienes resuelvan los problemas. Cuando más neutro y más exento es el mediador, más va a facilitar la autocomposición, que por supuesto debe ser responsable”, explicó Vezzulla.
“El proceso de mediación es responsable si atiende las necesidades de todos. No debemos permitir que alguien con más autoridad se imponga sobre el otro; cada uno debe preocuparse porque el otro quede satisfecho, pues un conflicto es la manifestación de una insatisfacción”, analizó el formador de mediadores.
“En la adolescencia se rompen las imposiciones”
El taller de Rosario de la Frontera contó con 60 asistentes, entre mediadores, magistrados del Ministerio Público, funcionarios del Poder Judicial, docentes, alumnos invitados y público interesado en la temática. En su alocución sobre adolescentes, Vezzulla recordó que desde que nacemos “recibimos instrucciones y deseos de nuestros padres y abuelos al respecto de qué se espera de nosotros”.
Preguntó: “¿Cuál es la primera identidad social que tenemos? El nombre, que nos es dado para que nos llamen los otros. Y desde chiquitos lloramos, y ¿por qué lloramos? Mamá dirá por qué: …llora porque tiene hambre… llora porque le duele la panza… Y entonces, si a mamá le gusta comer, nos dará la teta cada vez que lloremos; y si es obsesiva con los dolores, nos dará un té digestivo o unas gotas cada vez que lloremos”.
“Entonces – continuó el capacitador - cuando crecemos aparecen los disturbios, porque nuestras necesidades recibieron nombres por nuestros padres, que nos dijeron cuándo teníamos hambre, cuándo teníamos sueño... Y en la adolescencia es cuando rompemos con ello para poder sentir realmente el hambre o para decidir cuándo tengo sueño, ganas de ir al baño o ganas de estar con alguien”, explicó para luego analizar ciertas conductas adolescentes.
Mediación escolar
Ante la presencia de docentes y alumnos, Vezzulla explicó los alcances de la mediación escolar, que forma alumnos en resolución de conflictos. “Aprenden sobre emociones, relaciones de una persona con otra, vías no violentas para abordajes de problemas, y cuestiones similares”.
Luego de un tiempo, los mismos compañeros eligen 1 o 2 pares para que sean mediadores y si ellos aceptan, serán los que medien en una sala o espacio determinado, cada vez que haya problemas en el grupo.
“Se llama mediación entre pares, alumnos trabajan con alumnos. También lo es la mediación comunitaria, donde vecinos trabajan con vecinos. Son mediaciones especiales que permiten que las personas se identifiquen más rápidamente con el mediador”, señaló.
Concluido el taller, el psicólogo Juan Carlos Vezzulla recibió de representantes del Ministerio de Justicia una plaqueta recordatoria, una carpeta artesanal diseñada para la ocasión y un diploma de reconocimiento, entregados por los asistentes que tuvieron activa participación.
JUSTICIA RESTAURATIVA Y REINCORPORACIÓN DEL ADOLESCENTE INFRACTOR A SU ENTORNO FAMILIAR Y SOCIAL
Con la participación de 40 personas, Myléne Jaccoud (Canadá) lleva adelante el taller “Justicia restaurativa. La reincorporación del adolescente infractor a su entorno familiar y social”, en el marco del pre congreso Mundial de Mediación.
La justicia restaurativa reconoce que el crimen causa daños a las personas y comunidades. Se insiste en que la justicia repara esos daños y que a los involucrados se les debe permitir participar en ese proceso.
El proceso restaurador debe involucrar a todos las partes y se convierte en una forma poderosa de afrontar no solo los daños materiales y físicos causados por el crimen, sino además los daños sociales, psicológicos y relacionales
Respecto al adolescente infractor Jaccoud destaca que cuando el mismo “comete un crimen es porque ya no se encuentra integrado en ningún entorno familiar ni social. El castigo no es favorable, el proceso de la mediación es muy interesante porque se puede desarrollar algo muy constructivo entre las personas que intervienen”, expresa Myléne.
Mediadores comunitarios
En este taller participaron un gran número de mediadores comunitarios. Alfonso Chauque, mediador de la localidad de Nazareno, se mostró sorprendido y agradecido por esta experiencia enriquecedora. “Conocer la experiencia de otros, de profesionales que se dedican a la mediación en Córdoba, Mendoza es muy útil para la tarea que desarrollo en mi comunidad, con mi gente”, expresa Alfonso.
Nazareno, a más de 600 kilómetros de Salta y a más de 5000 metros de altura, cuenta con aproximadamente cinco mil habitantes, Cuenta Alfonso que trabaja principalmente en conflictos con el pastoreo, con las propiedades y los puestos. “Hace poco se incorporó el tema de familia. Desde la policía me llaman para que intervenga, yo hablo con ellos y les explico la necesidad del diálogo para solucionar los problemas e intento que se den cuenta que, por el bien de ellos y de sus hijos, tienen que encontrar soluciones.”.
La mediación es muy importante en Nazareno, dice Chauque. “Somos pocos y es mejor estar en armonía”.
“EN MEDIACIÓN LA PROVINCIA HA LOGRADO TENER UNA LEY INNOVADORA”
El disertante del Taller “Mediadores y abogados. El tránsito desde el recelo y la competencia hacia la confianza y la colaboración”, Gustavo Fariñas destacó el trabajo que realizaron en conjunto con la Fundación Libra, en el ministerio de Justicia para la formación de los Centro Comunitarios, y en el Poder Judicial, para la preparación de los mediadores.
“Por esta razón fui viendo todo el proceso de la mediación en Salta. La verdad es que no hay que asustarse ante la resistencia, el camino que se va haciendo es parecido al de otros lugares donde este método para resolver conflictos hoy se implementa de manera exitosa. El gran desafío que tuvo la provincia, y que ha logrado, es tener una Ley innovadora en lo que tiene que ver en la recepción de la interdisciplina en Mediación”, destacó Fariñas.
Es decir que la ley permita que no solamente lo abogados sino personas profesionales de otras áreas del conocimiento puedan ser mediadores. Entendiendo que el mediador es capacitado en mediación, independientemente de su profesión de origen.
Por último, antes los más de 60 profesionales, de distintos países, que participaron del taller en el Colegio de Abogados, Fariñas resaltó que haber tenido la primera ley que recepta la interdisciplina es una característica destacable a nivel país.
“HAY QUE APRENDER A ENFOCAR EN EL ÉXITO EN VEZ DEL PROBLEMA”
En el transcurso de la última jornada del taller “La nueva generación de habilidades cognitivas en la práctica de la mediación”, dictado por la mexicana Graciela Frías, y que se llevó a cabo en el Colegio de Magistrados, la profesional destacó la necesidad de revisar habilidades y de lograr generar diálogos apreciativos en el proceso de mediación para alcanzar el éxito.
Entusiasta, Graciela explicó que “el fin del taller es revisar las habilidades que manejamos, hablamos de todas aquellas que permiten clarificar la información. Lo que lleva en sí a clarificar la percepción de las partes y llegar a un acuerdo. No hay que olvidar que hay acuerdos que son pasajeros y el conflicto sigue por debajo, entonces si logramos clarificar percepciones, y logramos darnos cuenta de qué es lo que necesita el que está enfrente es más fácil llegar a acuerdos. Hay que aprender a respetar las diferencias”.
Durante el desarrollo de la jornada, la disertante hizo especial hincapié en los Diálogos apreciativos como herramienta fundamental para llevar adelante una mediación. “Diálogo apreciativo es el arte de hacer preguntas para rescatar aquello que las personas si tenemos, los recursos y habilidades que sacan lo mejor de ti. Es preguntar para fortalecer los componentes positivos. Esto en la mediación permite sacar el foco del conflicto y ponerlo en lo bueno de esa relación. Esto permite realizar preguntas que llevan a rescatar lo mejor de las personas y relaciones”, dijo.
Finalmente, Graciela destacó que “El conflicto no es en sí el problema, sino la manera en que lo abordamos, si la vida no tuviese conflictos no tendríamos manera de crecer. Nos preguntemos ¿Qué sucedería si aprendemos a enfocar el éxito en vez del problema? El diálogo apreciativo, busca construir el éxito tomando como materia prima las experiencias de éxitos pasados”
Prensa Ministerio de Justicia
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