Amalia López: pionera de las enfermeras navales, de Salta al mar

03/06/2011

Lpez1

Oriunda de Cachi, Salta, Amalia López es suboficial principal de la Armada Argentina y lleva más de 30 años en la Fuerza. Fue una de las primeras mujeres que ingresó a la Escuela de Suboficiales en 1980. Hoy, pionera en la carrera naval y en su especialidad, la enfermería, es encargada del departamento de Traumatología en el Hospital Naval Pedro Mallo de la Ciudad de Buenos Aires.




Aún recuerda con nitidez aquel 5 de mayo de 1980 cuando ingresó a la institución junto con otras 44 mujeres. “Nos mostraron una taquilla donde teníamos todo ordenado; había que recogerse bien el pelo, vestirse en un minuto y formar”, recordó Amalia.

De las 44 sólo quedaron 25 y a partir de allí, marcó la huella para futuras generaciones de mujeres navales. “El suboficial enfermero que estaba a nuestro cargo tenía hijas chiquitas pero también muchas dudas, así nos lo contó. Es que éramos las primeras”, confesó la suboficial.

Fue Enfermería su especialidad, “porque era lo único que había para la mujer que se incorporaba. Luego en 1981 hubo mujeres en Operaciones”, relató. “Fuimos pioneras. Tenemos diarios guardados de aquel entonces donde se habla de la incursión de las mujeres en la Armada”, agregó. De aquellas primeras enfermeras quedan en actividad las suboficiales María Costilla y Andrea Oviedo.

Amalia cree que su inscripción en noviembre de 1979 no fue una elección sino obra del destino. “Siempre digo que ya estaba escrito. Yo tenía el quinto año del secundario hecho y quería ingresar a la Escuela de Náutica para cursar Administración de Empresas; pero ese año la carrera no abrió. Allí, me enteré de algo que sería histórico: el ingreso por primera vez de mujeres con grado militar”, contó.

“Cuando me presenté, me parecía que soñaba, no podía creer esa carta que me había llegado; rendí bien los exámenes y me incorporé. Ahí empezó todo nuestro descubrimiento”, dijo Amalia.

Su primer destino en 1983 fue el Hospital Naval Pedro Mallo de la ciudad de Buenos Aires y como otra obra del destino –aquel en el que Amalia cree-- volvió a trabajar allí y es el lugar donde hoy permanece.

Durante su carrera hizo Campaña Antártica, estuvo en Río Santiago, en la Escuela de Sanidad de la Escuela de Suboficiales y en el edificio Libertad. La suboficial recordó la preparación de las salas en el Hospital Naval Puerto Belgrano para recibir a los heridos de Malvinas y su experiencia a bordo del ARA “Bahía Paraíso”, ya que formó parte de la última tripulación cuando se hundió en 1989.

Gaceta Marinera

Más sobre: Cachi.

Noticias relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir