Aeronáutico salteño camino a Chipre

15/08/2016

Próximo a partir hacia su primera participación en una misión de paz, el suboficial de la Armada dice que asume este nuevo desafío “con mucha responsabilidad y ansiedad”.

Baterías, Sur de Buenos Aires – El Suboficial Segundo Alberto Pulita aguardaba en posición de firme el saludo del Comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, Vicealmirante VGM Carlos Enrique Aguilera, quien uno a uno estrechaba la mano de los 57 representantes de la Armada Argentina que partirían hacia la isla de Chipre.

Era el 14 de julio pasado, en la Plaza de Armas de la Base de Infantería de Marina Baterías, donde se llevó a cabo la ceremonia de despedida de la Fuerza de Tareas Argentina Chipre XLVIII, que integrará la Fuerza de las Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz en Chipre (UNFICYP).

“Es la primera vez que voy a una misión de paz y la recibo con mucha responsabilidad y ansiedad”, comentó Alberto, una vez finalizada la ceremonia. Y procedió a un breve repaso de su carrera. “Soy mecánico de aviones y presté servicio 18 años en Trelew –Base Aeronaval Almirante Zar–. Quiso el destino que me enviasen de pase al Estado Mayor Conjunto donde hice la solicitud para participar de una misión de paz; y aquí estoy. Dentro de las funciones que tendré voy como tirador y operador de radio.”

Nacido en Metan (Salta) contó que su padre no tenía dinero para sustentarle el estudio, “entonces una de mis bisabuelas me dijo ‘si querés podés entrar a la Armada’. Ella tenía un pariente de un pariente, que había estado en la Armada. A los 14 años busqué los papeles, los llené y se los llevé a mis padres para que firmen. Mi papá firmó pero me dijo que no creía que mi mamá lo hiciera. Lo hizo y a los 15 años entré a la Escuela de Suboficiales (en ese entonces con asiento en Buenos Aires), por un año; después dos en la Base Aeronaval Punta Indio; y de ahí me fui a Trelew, de donde tengo el mejor de los recuerdos”.

“Me fui tan chico que ni me di cuenta del desarraigo. Ese primer mes del PSP (Período Selectivo Preliminar) en la Escuela de Suboficiales fue el que más me costó, pero después me acostumbré a convivir; y al ciclo de ir en invierno y en verano a Salta. Cada vez que vuelvo es para las fiestas, porque las tradiciones en el norte son muy diferentes de las de acá. Lo que uno más disfruta es la familia y los amigos”, detalló.

“La bisabuela que me impulsó a entrar me pedía ver mis fotos en la Armada; falleció cuando era cabo primero”; en esa época Alberto aportaba más de la mitad de su sueldo a su familia, por lo que sus 5 hermanos menores pudieron estudiar en la Universidad.

Para este salteño, el apoyo de la familia es fundamental. Además de sus padres y hermanos tiene a su señora que va a esperar su regreso en Buenos Aires, donde están radicados. Y tiene dos hijos de su primer matrimonio –Luciano de 17 años y Kiara de 6– que viven en Trelew, de quienes ya se fue a despedir.

Respecto de sus expectativas en cuanto a la misión de paz en Chipre, reconoce que es un desafío que encara con la experiencia de otras comisiones dentro del país. “Con la Escuadrilla Aeronaval de Exploración –que integran los aviones P3B Orión– teníamos comisiones de un mes, 45 días. Uno aprende a socializar y a ver las cosas desde un punto de vista diferente. A medida que pasaban los años intenté empezar a inculcarle a los más jóvenes que estamos en un trabajo especial, entonces vamos a tratar de vivir todo de una manera especial”, explicó el Suboficial Segundo. “Con toda esa experiencia en la mochila me voy a algo desconocido para mí, como es una misión de paz, pero con la misma idea de llegar donde llegue y tratar de acondicionar esa ‘trinchera’ para estar lo más confortable posible con mis compañeros, cumpliendo con la misión”.

Reconoce que se siente un cocinero frustrado, pero que en cada oportunidad que se le presenta intenta agasajar a sus compañeros con los elementos culinarios de los que dispone, poniéndose incluso a cocinar con ellos. “Esos momentos fortalecen los lazos. No hay que olvidarse que uno está en una institución verticalista y que a uno siempre lo está observando el subalterno. Yo siempre destaco que el subalterno ve en uno las cosas que hace bien y las que hace mal y si uno las mejora o no. Y trato de enseñarles que la forma de hacer Patria es haciendo uno las cosas bien. Porque de esa manera vamos a ser una institución mejor y un país mejor. Así también se lo digo a mis hijos: ‘Vos hacés Patria devolviendo un vuelto que te dieron de más o devolviendo lo que encontrás caído a quien pertenece’. Creo que si todos pusiéramos ese mismo criterio, seríamos un poquito mejor cada día.”

CONTRIBUCIÓN A UNA SOLUCIÓN POLÍTICA EN CHIPRE

El Consejo de Seguridad estableció la Fuerza de las Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz en Chipre (UNFICYP) en 1964, para impedir nuevos enfrentamientos entre las comunidades grecochipriota y turcochipriota. Tras las hostilidades de 1974, el Consejo ordenó a la Fuerza que realice funciones adicionales.

En ausencia de una solución política al problema de Chipre, la UNFICYP permanece en la isla para vigilar las líneas de cesación del fuego, mantener una zona de amortiguación, llevar a cabo actividades humanitarias y apoyar la misión de buenos oficios del Secretario General.

Ceremonia despedida

 

Más sobre: San José de Metán.

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