133º Aniversario de la Consagración de la Iglesia Catedral de Salta

12/10/2011

133º Aniversario de  la Consagración de la Iglesia Catedral de Salta
Después de haber vivido con intensidad el tiempo del Milagro, y renovado el pacto de Fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro, esta ocasión constituye una buena oportunidad para reafirmar el sentido de iglesia reunida alrededor del obispo. Y también para valorar los lugares donde los cristianos nos reunimos convocados por el Señor.
El próximo jueves 13 de octubre celebraremos un nuevo aniversario de la Dedicación de nuestra Iglesia Catedral y de la Consagración del Altar tras la reforma realizada después del Concilio  Vaticano II. Las Misas en esta solemnidad serán en los horarios habituales: 7; 8; 9:30; 10:30; 11:30 y a las 19 presidida por Mons. Mario A. Cargnello. Cabe destacar que se trata de una fiesta para todas las comunidades parroquiales de la arquidiócesis.
A continuación presento un resumen de la historia, y algunos textos que bien nos pueden ayudar  a comprender el sentido de la dedicación de nuestra Catedral.
“El corazón de Salta está en su catedral”[1]
La memorable expresión de Mons. Raúl Casado –cuyos restos descansan a los pies de la Virgen del Milagro- nos pone frente a una historia que acompaña el nacer de nuestro pueblo. Si bien la bula de fundación de la catedral fue expedida el 18 de octubre de 1582 fue largo el recorrido hasta llegar al actual templo. Debemos remontarnos a la fundación de la ciudad, cuando se asignaron los solares más importantes para los edificios. En primer lugar se determinó el sitio para la construcción de la Iglesia Matríz a la que se le dio el nombre de Resurrección de Nuestro Señor por ser ese día el segundo domingo de Pascua, y se dispusieron otros dos solares contiguos, a la Iglesia Matríz, para la casa parroquial.
La precariedad de la construcción original y el paso del tiempo causaron un rápido deterioro en la Iglesia Matríz, por lo que en el año 1645 por orden del gobernador del Tucumán Don Gutierrez de Acosta y Padilla se inició la construcción de un segundo templo casi en el mismo lugar que ocupa el actual, y cuya construcción finalizó en el año 1648. En el año de 1714, se concluía la obra de la tercera Iglesia Matríz de la ciudad de Salta.
En la primera década del siglo XIX, se dividió el antiguo Obispado del Tucumán, creándose la Diócesis de Salta. Su primer Obispo fue Mons. Nicolás Videla del Pino dispuso que el templo de los padres jesuitas se constituyera en la primera Iglesia Catedral de la Diócesis de Salta.
Mons. Rizzo Patrón pidió al franciscano, Fray Luis Giorgi, un dictamen sobre los planos propuestos, manifestando Giorgi que "no crean que pueda caber ninguna duda de que no resulte un Templo no tan sólo suficientemente majestuoso, sino también enriquecido de las cualidades indispensables para todo edificio, como son la solidéz, la elegancia y sencillez".
Se iniciaron los trabajos de construcción de la Catedral primeramente por Francisco Soldatti, y luego se contrata con la Sociedad integrada por Nicolás y Agustín Cánepa.
A principios del año 1873 la construcción se encontraba bastante avanzada.
En 1878 se realizó la consagración del templo. El 14 de julio de 1914 el Poder Ejecutivo Nacional lo declara Monumento Histórico Nacional mediante el decreto Nº 95.687.
El Papa Pio XI eleva la Diócesis a Arquidiócesis por la Bula de fecha 20 de abril de 1934, siendo su primer Arzobispo Monseñor Roberto José Tavella. En el año 1939 Papa Pio XII le concede la dignidad de Basílica Menor.
En el año 1978 el Arzobispado Mons. Carlos Mariano Pérez, convocó a tres arquitectos para que presentaran proyectos de remodelación del presbiterio, para adecuarlo a las nuevas directivas del Concilio Vaticano II. Para tal oportunidad expresaba Mons. Pérez:
“Resulta superfluo hablar del valor y la estimación con que nuestro pueblo venera a este templo matriz. No sólo por su condición de relicario de las Sagradas Imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro, que lo convierten en lugar privilegiado de piedad, de recogimiento y de oración; ni sólo por ser custodia reverente de las cenizas de nuestros próceres en el Panteón de las Glorias del Norte; ni sólo por sus líneas o su belleza arquitectónica; Nuestra catedral es el signo y la expresión de la fe de nuestro pueblo.
Todo templo, y nuestra catedral con mayor razón, es primariamente una obra del espíritu; sus piedras más que elementos materiales representan en sí mismos el esfuerzo y el trabajo de largas generaciones que creyeron y amaron a Dios, y testimonian silenciosas el recuerdo de innumerables plegarias, de encuentros fervorosos con el Señor, de sinceros arrepentimientos; en síntesis testimonian el amor de un pueblo. Todo ello da a nuestra Catedral un especial clima de familia; es nuestra casa: la habitamos con confianza y seguridad espiritual. Hay una atmósfera de hogar, instancia evidente de un pueblo que cree, que confía y que ama; hay un ambiente de familia que evoca la parábola evangélica del Padre con sus brazos abiertos esperando al hijo pródigo para entregarle su perdón  y su paz”[2].
El Beato Juan Pablo II, quien visitara nuestra Catedral en 1987, enseña:
“La iglesia catedral, en efecto, es el símbolo y hogar visible de la comunidad diocesana, presidida por el Obispo, que tiene en ella su cátedra. Por ello, este día de la dedicación de la catedral ha de ser para toda la comunidad diocesana una apremiante llamada a la nueva evangelización a la que he convocado a la Iglesia. Vemos la figura y contemplamos la realidad: vemos el templo y contemplamos a la Iglesia. Miramos el edificio y penetramos en el misterio. Porque este edificio nos revela, con la belleza de sus símbolos, el misterio de Cristo y de su Iglesia.” [3]
Vivamos este día con profunda acción de gracias al Señor por recibirnos cada día en la Catedral del Padre y del Pan. Nuestro Santuario nos invita a la oración, a celebrar la eucaristía, a recibir la reconciliación, a amar al Señor y a la Virgen del Milagro. Vayamos a nuestra Casa.
SI DESEA COMPARTIR CON NOSOTROS NOTICIAS DE SU COMUNIDAD PARROQUIAL REMITA LOS DATOS Y FOTOS A LA OFICINA DE PRENSA DEL ARZOBISPADO DE SALTA “DON ROBERTO VICENTE CASAS” - España 596 -   Horario de atención: Lunes a viernes, de 9 a 12 hs. - E-mail: prensaarzobispado@ucasal.net - Web: http://www.arquidiocesissalta.org.ar

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Después de haber vivido con intensidad el tiempo del Milagro, y renovado el pacto de Fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro, esta ocasión constituye una buena oportunidad para reafirmar el sentido de iglesia reunida alrededor del obispo. Y también para valorar los lugares donde los cristianos nos reunimos convocados por el Señor.

El próximo jueves 13 de octubre celebraremos un nuevo aniversario de la Dedicación de nuestra Iglesia Catedral y de la Consagración del Altar tras la reforma realizada después del Concilio  Vaticano II.

Las Misas en esta solemnidad serán en los horarios habituales: 7; 8; 9:30; 10:30; 11:30 y a las 19 presidida por Mons. Mario A. Cargnello.

Cabe destacar que se trata de una fiesta para todas las comunidades parroquiales de la arquidiócesis. 

A continuación presento un resumen de la historia, y algunos textos que bien nos pueden ayudar  a comprender el sentido de la dedicación de nuestra Catedral. 

“El corazón de Salta está en su catedral”[1] La memorable expresión de Mons. Raúl Casado –cuyos restos descansan a los pies de la Virgen del Milagro- nos pone frente a una historia que acompaña el nacer de nuestro pueblo.

Si bien la bula de fundación de la catedral fue expedida el 18 de octubre de 1582 fue largo el recorrido hasta llegar al actual templo. Debemos remontarnos a la fundación de la ciudad, cuando se asignaron los solares más importantes para los edificios.

En primer lugar se determinó el sitio para la construcción de la Iglesia Matríz a la que se le dio el nombre de Resurrección de Nuestro Señor por ser ese día el segundo domingo de Pascua, y se dispusieron otros dos solares contiguos, a la Iglesia Matríz, para la casa parroquial. 

La precariedad de la construcción original y el paso del tiempo causaron un rápido deterioro en la Iglesia Matríz, por lo que en el año 1645 por orden del gobernador del Tucumán Don Gutierrez de Acosta y Padilla se inició la construcción de un segundo templo casi en el mismo lugar que ocupa el actual, y cuya construcción finalizó en el año 1648.

En el año de 1714, se concluía la obra de la tercera Iglesia Matríz de la ciudad de Salta. 

En la primera década del siglo XIX, se dividió el antiguo Obispado del Tucumán, creándose la Diócesis de Salta.

Su primer Obispo fue Mons. Nicolás Videla del Pino dispuso que el templo de los padres jesuitas se constituyera en la primera Iglesia Catedral de la Diócesis de Salta.

Mons. Rizzo Patrón pidió al franciscano, Fray Luis Giorgi, un dictamen sobre los planos propuestos, manifestando Giorgi que "no crean que pueda caber ninguna duda de que no resulte un Templo no tan sólo suficientemente majestuoso, sino también enriquecido de las cualidades indispensables para todo edificio, como son la solidéz, la elegancia y sencillez".

Se iniciaron los trabajos de construcción de la Catedral primeramente por Francisco Soldatti, y luego se contrata con la Sociedad integrada por Nicolás y Agustín Cánepa.

A principios del año 1873 la construcción se encontraba bastante avanzada. 

En 1878 se realizó la consagración del templo.

El 14 de julio de 1914 el Poder Ejecutivo Nacional lo declara Monumento Histórico Nacional mediante el decreto Nº 95.687. 

El Papa Pio XI eleva la Diócesis a Arquidiócesis por la Bula de fecha 20 de abril de 1934, siendo su primer Arzobispo Monseñor Roberto José Tavella. En el año 1939 Papa Pio XII le concede la dignidad de Basílica Menor. 

En el año 1978 el Arzobispado Mons. Carlos Mariano Pérez, convocó a tres arquitectos para que presentaran proyectos de remodelación del presbiterio, para adecuarlo a las nuevas directivas del Concilio Vaticano II. Para tal oportunidad expresaba Mons. Pérez: “Resulta superfluo hablar del valor y la estimación con que nuestro pueblo venera a este templo matriz. No sólo por su condición de relicario de las Sagradas Imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro, que lo convierten en lugar privilegiado de piedad, de recogimiento y de oración; ni sólo por ser custodia reverente de las cenizas de nuestros próceres en el Panteón de las Glorias del Norte; ni sólo por sus líneas o su belleza arquitectónica; Nuestra catedral es el signo y la expresión de la fe de nuestro pueblo. Todo templo, y nuestra catedral con mayor razón, es primariamente una obra del espíritu; sus piedras más que elementos materiales representan en sí mismos el esfuerzo y el trabajo de largas generaciones que creyeron y amaron a Dios, y testimonian silenciosas el recuerdo de innumerables plegarias, de encuentros fervorosos con el Señor, de sinceros arrepentimientos; en síntesis testimonian el amor de un pueblo. Todo ello da a nuestra Catedral un especial clima de familia; es nuestra casa: la habitamos con confianza y seguridad espiritual. Hay una atmósfera de hogar, instancia evidente de un pueblo que cree, que confía y que ama; hay un ambiente de familia que evoca la parábola evangélica del Padre con sus brazos abiertos esperando al hijo pródigo para entregarle su perdón  y su paz”[2].               

El Beato Juan Pablo II, quien visitara nuestra Catedral en 1987, enseña: “La iglesia catedral, en efecto, es el símbolo y hogar visible de la comunidad diocesana, presidida por el Obispo, que tiene en ella su cátedra. Por ello, este día de la dedicación de la catedral ha de ser para toda la comunidad diocesana una apremiante llamada a la nueva evangelización a la que he convocado a la Iglesia. Vemos la figura y contemplamos la realidad: vemos el templo y contemplamos a la Iglesia. Miramos el edificio y penetramos en el misterio. Porque este edificio nos revela, con la belleza de sus símbolos, el misterio de Cristo y de su Iglesia.” [3]               

Vivamos este día con profunda acción de gracias al Señor por recibirnos cada día en la Catedral del Padre y del Pan. Nuestro Santuario nos invita a la oración, a celebrar la eucaristía, a recibir la reconciliación, a amar al Señor y a la Virgen del Milagro. Vayamos a nuestra Casa.

SI DESEA COMPARTIR CON NOSOTROS NOTICIAS DE SU COMUNIDAD PARROQUIAL REMITA LOS DATOS Y FOTOS A LA OFICINA DE PRENSA DEL ARZOBISPADO DE SALTA “DON ROBERTO VICENTE CASAS” - España 596 -   Horario de atención: Lunes a viernes, de 9 a 12 hs. - E-mail: prensaarzobispado@ucasal.net   - Web: http://www.arquidiocesissalta.org.ar

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