Pepe Di Paola inauguró un centro barrial que servirá para rehabilitar a decenas de personas

23/04/2013

Por los barrios y villas de la ciudad de Salta transitan chicos y chicas que buscan ayuda para salir de las drogas, flagelo que aqueja cada vez más a cientos de jóvenes en nuestra ciudad y en todo el mundo. Pese a que aún falta mucho por hacer, de a poco comienzan a encontrar algún tipo de respuestas e inclusión en los centros preventivos barriales.
Ante estas situaciones, emergen actores sociales que lejos de mirar para otro lado eligen actuar y desde un trabajo silencioso apostar por ayudar al otro. El Padre “Pepe” Di Paola es un ejemplo de esta lucha contra las adicciones y el apoyo al prójimo. Desde su lugar se encargó de formar centros barriales destinados a recuperar las ilusiones, la mirada positiva de los jóvenes y el valor por la vida en las villas de Buenos Aires, donde las drogas atacan sin piedad.

La labor del “cura villero”, como muchos lo conocen, ha trascendido el espacio de su intervención motivando a más actores a dar pelea en esta dura batalla. Tal como el mismo “Pepe” menciona, “lejos de la burocracia y cerca del hermano”. Con esta misma perspectiva, el Gobierno de la Ciudad inauguró el Centro Barrial de Recuperación y Asistencia de Adicciones “Padre Pepe Di Paola”, una iniciativa a la que el Padre calificó de “esperanzadora” y una acción que ojalá “contagie a muchos municipios en Argentina”. “Pensábamos que el Estado no lo tomaba muy en serio pero cuando me invitaron y conocí a Adolfo (Rosas), a Frida (Fonseca Lardies), a todo el equipo que está aquí, inclusive al Intendente (Miguel Isa), ver toda esta iniciativa, que el mismo Estado municipal se toma como algo importante a resolver me pareció realmente muy interesante”, destacó.

La construcción del centro, ubicado en Balcarce 1315, en barrio El Pilar, no se trata de un proyecto aislado sino de
un trabajo que se viene realizando de un tiempo a esta parte con acciones como las “Callejeadas contra el Paco”. En este sentido, el Padre Pepe reconoció la importancia de recorrer las calles por sí mismos y “no conocer los barrios por lo que le van diciendo sino por lo que van viendo”. Esta tarea apunta a realizar una tarea focalizada y atendiendo a las particularidades barriales y personales. Comentó que al inaugurar el centro barrial que dirige en Buenos Aires, el Papa Francisco le advirtió “ojo que es cuerpo a cuerpo, persona a persona y lo hemos comprobado porque al principio pensábamos hacer cosas para todos iguales, pero cada chico tenía su historia, sus dificultades”.

Por otro lado, remarcó la importancia del trabajo entre todos los miembros de la comunidad. Sostuvo que en muchas ocasiones se deslindan responsabilidades y se culpa al Estado, las autoridades, las instituciones, etc. de no accionar para contrarrestar esta problemática. Sin embargo, Di Paola instó a pensar a esta problemática como una responsabilidad de todos y todas porque “cada uno tenemos mucho por hacer”.

Explicó que el trabajo en las villas es bastante complejo pero no imposible. En este sentido, sostuvo que es necesario cambiar la mirada estigmatizada que se tiene sobre los jóvenes en situación de adicción. Pasar de señalar a los mismos como aquel que alguna vez robo a considerarlo como un chico que está enfermo y reflexionar sobre las causas por las cuales llegó a ese problema “fue un trabajo muy grande”, indicó.

No obstante, reconoció que también hay mucha gente dispuesta a dar una mano y valorizó el poder articular esfuerzos para obtener mejores resultados. “Nos hemos reunido, hemos distribuido tareas, funciones y que fueron muy buenas”, relató. Una de las gestiones más importantes fue la conformación de la Red de Acompañantes Pares, en la que los mismos chicos que se logran recuperar después ayudan a otros que están con problemas de drogas. La importancia de esta Red es que ha logrado convertir a esos jóvenes en protagonistas de su realidad.

Indudablemente enfrentar esta compleja problemática de las adicciones se trata de un partido donde hay mucho en juego y un desafío difícil pero alcanzable. Lo importante es pasar del discurso a la acción e ir aprendiendo a medida que va transcurriendo el tiempo. De esta manera, tal como señala el padre Pepe, se va encontrando los caminos. “Ojalá que con este trabajo que ustedes van a hacer acá y nosotros allá, cada vez más unidos, que con esta fe en Dios, con estas ganas de transmitir el sentido positivo de la vida a nuestros hermanos podamos ayudarlos a recuperarse”, concluyó.

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