De El Jardín a la Armada Argentina: cabo Principal Elizabeth del Carmen Apaza con vocación de mar
11/10/2026

De especialidad Operaciones Generales y en comisión a bordo del destructor ARA “Almirante Brown”, la Cabo Principal Elizabeth del Carmen Apaza de El Jardín, La Candelaria, Salta, relata por qué eligió una carrera junto al mar y su experiencia en los ejercicios UNITAS LXVII y SIFOREX XIV.
En navegación – Elizabeth Apaza estudiaba para ser Maestra Jardinera en El Jardín, mientras trabajaba en las plantaciones de tabaco de su provincia (principal potencial económico de la localidad), cuando un día un primo que vivía en Güemes le contó que tramitaba el ingreso a la Armada Argentina.
Confiando en su primo Leandro que hablaba de la Marina con gran entusiasmo, emprendió el mismo camino sin conocimiento previo de la Fuerza: “No conocía nada, ni siquiera el mar”, señala, “pero todos en casa, mi mamá, mi tía y mi primo me motivaron a probar. Así fue como empezamos a prepararnos en una academia para rendir los exámenes e incluso tomamos clases de natación”, detalla.
Llegado el momento de rendir, viajaron a la Ciudad de Salta donde se encuentra la Delegación Naval y juntos compartieron la alegría de estar en el listado de los aprobados para iniciar la carrera en la Escuela de Suboficiales de la Armada (ESSA). Viajaron luego hacia la Base Naval Puerto Belgrano (BNPB) donde comenzaron el Período Selectivo Preliminar (PSP), etapa de reclutamiento para la carrera de armas.
“Desde la primera semana busqué a Leo por todos lados, me costó adaptarme a los modos y formas navales, pero seguí adelante con la convicción de que era lo mejor para mí y lo logré; terminé el PSP”, destaca la Cabo Principal quien recuerda aquel día como si hubiera sido ayer.
Relata que contenta llamó a Salta para contar sobre su ingreso y preguntó por Leo: estaba en su casa, un tema médico lo había dejado sin su apto; lo lamentó mucho porque gracias a él, ella estaba ahí. Entonces su familia le dijo que podía regresar cuando quisiera y fue cuando se dio cuenta de que todo el sacrificio y la adaptación a la vida militar realizado, no habían sido en vano; decidió quedarse.
“Tampoco conocía a alguien, pero encontré buenos compañeros. Es algo que siempre destaco de la Armada, la presencia y contención incondicional del compañero que se hace amigo y familia” sostiene con una sonrisa.
“Me encantaría que los jóvenes de mi provincia conozcan la Armada a través de mi experiencia porque poco se sabe y es una gran oportunidad profesional, ojalá muchos más se entusiasmen e ingresen como yo lo hice”, enfatiza.

De El Jardín salteño a Punta Alta y el mar
Elizabeth Apaza tenía 20 años en 2015 cuando ingresó a la ESSA y con más de 10 años en la Armada no la cambia por nada. Su primer pase fue al destructor ARA Almirante Brown (DEAB), donde hoy regresó para cumplir una comisión embarcada.
“Fue una alegría volver, porque esta unidad fue mi primer destino naval y en 2019 por primera vez en mi carrera salí al exterior, también por un UNITAS, ese año en Brasil. Hoy participé de otro UNITAS, muy contenta por la experiencia profesional y por conocer nuevos lugares”, dice la cabo Operaciones Generales.
Actualmente, se encuentra destinada en el Departamento Instrucción y Adiestramiento del Comando de la Flota de Mar (DPIA), con asiento en la Base Naval Puerto Belgrano, que dicta diversos cursos de formación en tácticas y técnicas navales. “Siempre soy voluntaria para navegar porque me encanta, luego del ‘Almirante Brown’, estuve destinada en la corbeta ARA ‘Rosales’”, apunta.
Elizabeth tiene el apoyo de su marido, quien también es marino de especialidad Mar y de su familia, a quienes deja el cuidado de Lupe, su hija de 3 años. “Elijo el mar a pesar de la dificultad de tener una hijita tan pequeña porque me gusta mi carrera y cuento con mi esposo y mis suegros”, asegura.
Y relata que le gustaría hacer campaña antártica en el rompehielos ARA “Almirante Irízar” y dar la vuelta al mundo en la fragata ARA “Libertad” porque son oportunidades para conocer y experiencias inolvidables en la carrera.
Igualmente viaja todos los años a Salta, extraña la carne guatia, que son diferentes cortes de vacunos y otros cocinados al barro y brasas. “Hacemos un festival en mi ciudad donde se pueden degustar estos sabores típicos, el locro y las empanadas salteñas también, que compiten con las tucumanas porque son muy ricas”, asegura.
“Yo nací allí en Tucumán, en Trancas, de casualidad porque El Jardín en La Candelaria, es un pueblo chiquito de mil habitantes y queda más cerca de esta provincia (32 KM) que de Salta capital (250 KM); así que a mamá le resultó más práctico tenerme allá”, relata la mayor y única mujer de 4 hermanos varones.
Hablar de El Jardín es referirse a cultura, sabor y tradiciones singulares. Es uno de los pocos distritos del sur de la provincia de Salta que conserva aún su tradicional gastronomía, con platos especiales y que identifican al pueblo como la guatia, que se prepara en celebraciones tales como un festival folclórico en su honor y en la fiesta patronal de la Virgen de La Merced.
El nombre El Jardín, se debe a las flores silvestres que en primavera adornan las serranías boscosas de los alrededores de la localidad. Allí, la cabo Apaza concurrió a la primaria en la Escuela N° 4502 “Cristina Córdoba de Chamorro” y al colegio secundario N° 5065 al que más tarde nombraron “Héroe Nacional Cabo Principal Ricardo Gabriel Gallardo”, un oriundo de la ciudad quien dio la vida en la Guerra de Malvinas a bordo del crucero ARA “General Belgrano”.
“Hay mucho personal de Salta, Tucumán y Jujuy en la Armada, pero somos muy pocos los nacidos aquí que ingresamos a la Armada; es un orgullo para mí”, señala la Cabo Apaza.
En el colegio jugaba al fútbol y ahora empezó hockey en el Club Atlético Sporting de Punta Alta donde vive desde su ingreso en la Fuerza. “Hoy me encuentro aquí en Punta Alta y navegando por el Pacífico en el destructor porque amo a mi país y lo sirvo y defiendo desde el lugar donde estoy, cumpliendo la función que me asignen”, significa Elizabeth su servicio a la Patria.
En UNITAS LXVII en Perú se desempeñó en la Central de Información y Combate (CIC) del destructor desde donde se asesora al Comandante de la unidad. Su escalafón está orientado a la planificación, coordinación y ejecución de operaciones navales mediante sistemas de navegación, detección y comando, es así que el Operaciones Generales opera equipos de detección aérea y superficie, reconocimiento e identificación, subsistemas automatizados y elementos de registros en la CIC de los buques y en Centrales de Estados Mayores.
También entre sus tareas decodifica órdenes de operaciones combinadas; realiza cálculos cinemáticos --para la ejecución de diferentes maniobras determinando valores de dirección e intensidad del viento-- como los vinculados también a la navegación náutica; opera circuitos tácticos aplicando los procedimientos radiotelefónicos de las publicaciones y códigos de comunicaciones; entre otras.
“Es decir, somos el cerebro del buque, donde aportamos datos necesarios al Comandante en la toma de decisiones de diversas operaciones navales. Es una especialidad interesante que no conocía, pero que hoy me encanta ejercer”, expresa.
La marina jardinense de 32 años reflexiona sobre el Ejercicio Naval Multinacional: “Esta experiencia ha sido muy enriquecedora para mí, me permite poner en práctica mi especialidad en un contexto diferente al del trabajo habitual en tierra y al mismo tiempo, adquirir nuevos conocimientos”.

Unidos por el mar
Por primera vez, la Armada Argentina participó de Silent Force Excercise (SIFOREX XIV) con medios navales: el DEAB con una tripulación de 225 hombres y su aeronave Fennec embarcada, más integrantes de la Fuerza de Submarinos.
El SIFOREX es un Ejercicio Naval Multinacional centrado en el empleo del Arma Submarina y se realizó entre el 4 y el 9 de septiembre en un área adyacente al puerto de El Callao. Su objetivo es incrementar la interoperabilidad y el adiestramiento en procedimientos, técnicas y tácticas entre las Fuerzas Navales que participan, en esta oportunidad, fueron la de los EE.UU., la Marina de Guerra del Perú, y las Armadas de Ecuador e Italia como observadores del ejercicio.
Por su parte, el UNITAS LXVII se desarrolló del 10 al 24 de septiembre y convocó a 24 países del mundo las que aportaron medios --en las operaciones desarrolladas con 26 buques, 21 aeronaves, 2 submarinos, y Vehículos No Tripulados-- y personal, más de 5.700 efectivos --en equipos de trabajo, como observadores de intercambio, Infantería de Marina y Fuerzas Especiales y miembros del Centro de Operaciones Marítimas--.
El objetivo del ejercicio es conformar una Fuerza Multinacional donde se integran medios, doctrinas y personal de los diferentes países para ejecutar operaciones --navales, fluviales, anfibias, aéreas, submarinas, de ciberdefensa, Infantería de Marina, Fuerzas Especiales, y de Asistencia Humanitaria-- bajo una estructura común de comando y control, y responder ante una situación de crisis, interoperando.
El viaje de regreso del destructor demandará unas 4 mil millas náuticas desde Perú, pasando por Valparaíso, Chile; y Ushuaia, Tierra del Fuego. Su arribo estaba previsto a Comodoro Rivadavia para este 10 de octubre para celebrar junto a la ciudad el 30° aniversario del muelle “Antonio Morán”.
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