Artistas plásticos integran la delegación oficial a Venecia
01/06/2011
Artistas plásticos integran la delegación oficial a Venecia
Una veintena de artistas plásticos argentinos, invitados por la Cancillería, viajan esta semana a Venecia integrando la delegación de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner que llegará el próximo viernes con motivo de la inauguración del envío argentino y del emplazamiento de la piedra fundamental del que será el Pabellón Nacional en la histórica Bienal de Arte.
Además, ese mismo día, respondiendo a una invitación de las autoridades de la Bienal, se presentará la muestra “Memoria y Libertad en el Arte Argentino del Siglo XX”, en el Palacio Giustinian.
“Me parece muy importante que tengamos un pabellón propio porque es la recuperación de un espacio perdido. La cultura de cada país es como una cara sin los rasgos. Cuando no tenemos enmarcados los ojos, la boca, la personalidad de una cultura, no existimos”, dijo Nicolás García Uriburu.
El artista que viajará a la bienal también recordó, en diálogo con Télam, su acción sobre las aguas del Gran Canal de Venecia, a las que coloreó en 1968 -convirtiéndose en un pionero del land art-, un hecho que quedó registrado en los anales venecianos.
A partir de allí y a través de otras intervenciones a gran escala en la naturaleza, dio una señal de alarma contra la contaminación de ríos y mares.
La coloración, precisó el artista, “significó un salto a la vía pública, un arte social que le llega a todo el mundo. La gente no tenía que ir a los museos a verlo, sino que esto salió de las exposiciones a la calle. Un arte efímero. Algo que tiene una actualidad muy grande”.
“Otra cosa que quiero destacar es el grupo de artistas que viajamos invitados a la Bienal. Es de lo más ecléctico y me gusta la diversidad argentina”.
Margarita Paksa, a su vez, dijo a Télam, que “esta vez nos tocó a nosotros. Los artistas extrañábamos esta ausencia reiterada en este tipo de eventos en el exterior como la Bienal, dada la importancia cultural de la Argentina en el marco latinoamericano”.
“Celebro la decisión que ha tomado la presidenta de propiciar durante su mandato esta presentación. Intelectuales y artistas precisamos tener una salida al exterior. Que nos conozcan y tengan en cuenta”, reflexionó.
Del envío argentino la artista mencionó que le parece muy interesante que Adrián Villar Rojas trabaje con materiales precarios “porque resolver obras grandes con materiales tecnológicos es caro verdaderamente y es algo que a veces no podemos permitirnos”.
“Esto me motivó a trabajar video, porque con un casette podía armar una instalación suficientemente grande, ir con mi obra debajo del brazo”, observó.
Para Alejandro Puente, lo más importante de la cultura de un país es comunicarse con los demás y en este caso tener un espacio permanente en la Bienal de Venecia “además de concretar un deseo de los artistas, demuestran al mundo la calidad y creatividad de nuestro arte”.
“Sabemos por ejemplo que la política cultural de Brasil para poner sus artistas en el hemisferio Norte es muy intensa desde hace tiempo, eso incide en hacer conocer a un país pero conlleva también un mercado, un interés que las instituciones y los museos tengan obras de artistas sudamericanos”, señaló De la Puente.
La primera obra de Villar Rojas que vio fue en la Galería de Ruth Benzacar “me llamó la atención la audacia, la libertad con la que se largó con una obra desmedida en relación a lo que uno está acostumbrado a ver”.
Desde el punto de vista ideológico, analizó Puente, “me interesa su trabajo con materiales pobres. Soy crítico de la imposición cultural de los Estados Unidos con su tecnología.
Artistas pobres como nosotros no estamos en condiciones de poder competir. Tenemos que encontrar lo que viabiliza nuestra identidad y nuestras posibilidades”.
Por su parte, Sebastián Gordón consideró que la bienales son muy importantes para el artista en este momento. “Es difícil que se den las condiciones para que las obras se vean como se merecen. Y tener un Pabellón Argentina que pueda disponer del espacio da una cierta previsión a todo. Uno puede imaginar la obra en un lugar propio”.
“Conozco la obra de Villar Rojas, es muy talentoso tiene una imagen propia, y no importa mucho si utiliza o no materiales de desecho. Estoy ansioso por ver lo que hizo para esta bienal”.
Marcia Schvartz está contenta porque va a exponer su obra “Riachuelo”, “una silueta fantasmática sobre el río”, aunque a su juicio la elección de sus compañeros de viaje ha dejado al descubierto un bache con respecto a la gente de los años 80. “Estoy yo pero nadie más”.
“Nuestra generación es inexistente, como si no hubiese pasado nada y políticamente es al revés, es la misma generación que está conduciendo al país. Y la plástica está llena de pintores que sufrimos todo lo que pasó acá. Y de los 60 no se si está lo más representativo, por ejemplo no está Maccio -manifestó-. Y de ahí pasamos a los 90. Hay un agujero generacional que se ve siempre”.
“No es lo mismo todo, por qué está Minujín o Polesello -inquirió-estoy contenta de que vaya mi obra, pero eso no quiere decir que no vea este tipo de cosas. Me da bronca, me parece injusto”, argumentó.
Adolfo Nigro, por el contrario, celebró el grupo de artistas que integra el colectivo veneciano y dijo de forma contundente: “Lo principal es que la presidenta va a inaugurar el nuevo pabellón que va a tener la Argentina que no existe desde la época de la dictadura. Y va a acompañar a los artistas. Algo inédito que una presidenta se ocupe de los pintores. Me parece un acontecimiento”.
“La muestra homenaje de memoria y libertad en el arte argentino del siglo XX”, con obras de Spilimbergo, Antonio Berni, Carlos Alonso, León Ferrari, Xul Solar, “es importante porque como dijo Magdalena Faillace (directora de Asuntos Culturales de Cancillería) nuestro arte casi no se conoce. Por eso insisto que ningún gobierno hasta ahora se ocupó. Esta es la realidad”, sentenció.
Mora Cordeu
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Una veintena de artistas plásticos argentinos, invitados por la Cancillería, viajan esta semana a Venecia integrando la delegación de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner que llegará el próximo viernes con motivo de la inauguración del envío argentino y del emplazamiento de la piedra fundamental del que será el Pabellón Nacional en la histórica Bienal de Arte.
Además, ese mismo día, respondiendo a una invitación de las autoridades de la Bienal, se presentará la muestra “Memoria y Libertad en el Arte Argentino del Siglo XX”, en el Palacio Giustinian.
“Me parece muy importante que tengamos un pabellón propio porque es la recuperación de un espacio perdido. La cultura de cada país es como una cara sin los rasgos. Cuando no tenemos enmarcados los ojos, la boca, la personalidad de una cultura, no existimos”, dijo Nicolás García Uriburu.
El artista que viajará a la bienal también recordó, en diálogo con Télam, su acción sobre las aguas del Gran Canal de Venecia, a las que coloreó en 1968 -convirtiéndose en un pionero del land art-, un hecho que quedó registrado en los anales venecianos.
A partir de allí y a través de otras intervenciones a gran escala en la naturaleza, dio una señal de alarma contra la contaminación de ríos y mares.
La coloración, precisó el artista, “significó un salto a la vía pública, un arte social que le llega a todo el mundo. La gente no tenía que ir a los museos a verlo, sino que esto salió de las exposiciones a la calle. Un arte efímero. Algo que tiene una actualidad muy grande”.
“Otra cosa que quiero destacar es el grupo de artistas que viajamos invitados a la Bienal. Es de lo más ecléctico y me gusta la diversidad argentina”.
Margarita Paksa, a su vez, dijo a Télam, que “esta vez nos tocó a nosotros. Los artistas extrañábamos esta ausencia reiterada en este tipo de eventos en el exterior como la Bienal, dada la importancia cultural de la Argentina en el marco latinoamericano”.
“Celebro la decisión que ha tomado la presidenta de propiciar durante su mandato esta presentación. Intelectuales y artistas precisamos tener una salida al exterior. Que nos conozcan y tengan en cuenta”, reflexionó.
Del envío argentino la artista mencionó que le parece muy interesante que Adrián Villar Rojas trabaje con materiales precarios “porque resolver obras grandes con materiales tecnológicos es caro verdaderamente y es algo que a veces no podemos permitirnos”.
“Esto me motivó a trabajar video, porque con un casette podía armar una instalación suficientemente grande, ir con mi obra debajo del brazo”, observó.
Para Alejandro Puente, lo más importante de la cultura de un país es comunicarse con los demás y en este caso tener un espacio permanente en la Bienal de Venecia “además de concretar un deseo de los artistas, demuestran al mundo la calidad y creatividad de nuestro arte”.
“Sabemos por ejemplo que la política cultural de Brasil para poner sus artistas en el hemisferio Norte es muy intensa desde hace tiempo, eso incide en hacer conocer a un país pero conlleva también un mercado, un interés que las instituciones y los museos tengan obras de artistas sudamericanos”, señaló De la Puente.
La primera obra de Villar Rojas que vio fue en la Galería de Ruth Benzacar “me llamó la atención la audacia, la libertad con la que se largó con una obra desmedida en relación a lo que uno está acostumbrado a ver”.
Desde el punto de vista ideológico, analizó Puente, “me interesa su trabajo con materiales pobres. Soy crítico de la imposición cultural de los Estados Unidos con su tecnología.
Artistas pobres como nosotros no estamos en condiciones de poder competir. Tenemos que encontrar lo que viabiliza nuestra identidad y nuestras posibilidades”.
Por su parte, Sebastián Gordón consideró que la bienales son muy importantes para el artista en este momento. “Es difícil que se den las condiciones para que las obras se vean como se merecen. Y tener un Pabellón Argentina que pueda disponer del espacio da una cierta previsión a todo. Uno puede imaginar la obra en un lugar propio”.
“Conozco la obra de Villar Rojas, es muy talentoso tiene una imagen propia, y no importa mucho si utiliza o no materiales de desecho. Estoy ansioso por ver lo que hizo para esta bienal”.
Marcia Schvartz está contenta porque va a exponer su obra “Riachuelo”, “una silueta fantasmática sobre el río”, aunque a su juicio la elección de sus compañeros de viaje ha dejado al descubierto un bache con respecto a la gente de los años 80. “Estoy yo pero nadie más”.
“Nuestra generación es inexistente, como si no hubiese pasado nada y políticamente es al revés, es la misma generación que está conduciendo al país. Y la plástica está llena de pintores que sufrimos todo lo que pasó acá. Y de los 60 no se si está lo más representativo, por ejemplo no está Maccio -manifestó-. Y de ahí pasamos a los 90. Hay un agujero generacional que se ve siempre”.
“No es lo mismo todo, por qué está Minujín o Polesello -inquirió-estoy contenta de que vaya mi obra, pero eso no quiere decir que no vea este tipo de cosas. Me da bronca, me parece injusto”, argumentó.
Adolfo Nigro, por el contrario, celebró el grupo de artistas que integra el colectivo veneciano y dijo de forma contundente: “Lo principal es que la presidenta va a inaugurar el nuevo pabellón que va a tener la Argentina que no existe desde la época de la dictadura. Y va a acompañar a los artistas. Algo inédito que una presidenta se ocupe de los pintores. Me parece un acontecimiento”.
“La muestra homenaje de memoria y libertad en el arte argentino del siglo XX”, con obras de Spilimbergo, Antonio Berni, Carlos Alonso, León Ferrari, Xul Solar, “es importante porque como dijo Magdalena Faillace (directora de Asuntos Culturales de Cancillería) nuestro arte casi no se conoce. Por eso insisto que ningún gobierno hasta ahora se ocupó. Esta es la realidad”, sentenció.
Mora Cordeu
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