Icono del sitio La Hora de Salta

Volvió a las canchas el Banco Central de la República Argentina (BCRA)

El pasado miércoles 17 el BCRA volvió a vender dólares (ahora sí los del Fondo) en el Mercado Libre de Cambios luego de 5 meses, y por primera vez desde la implementación del esquema de bandas en el marco del acuerdo con el FMI. Fueron USD 53 millones el miércoles, y el jueves las ventas ascendieron vertiginosamente a USD 379 millones, a un precio de $1474,5 (banda superior). En la última semana la incertidumbre aumentó a niveles exponenciales y los derrumbes en las cotizaciones de activos financieros argentinos le están marcando al gobierno que el esquema cambiario no da para más.

En este contexto el equipo económico parece no dar el brazo a torcer, con Caputo declarando “vamos a vender hasta el último dólar en el techo de la banda” y optando por endurecer el cepo cambiario a ALyCs (CRI 98 de la CNV) y a personas con cargos relevantes relacionados a entidades financieras (Comunicación “A” 8332 BCRA), con el objetivo de contener el dólar oficial y perder la menor cantidad de reservas posibles.

¿Cómo llegamos hasta acá?

En la previa a la elección de la Provincia de Buenos Aires el equipo económico se atrincheró y quemó recursos con tal de “llegar” al 7 de septiembre. El impacto del resultado los obligó a replegarse en la lucha por la contención del dólar, el cual abrió el lunes 8 en $1450 (+$86,5). El intento por retomar el sendero del carry trade con un BCRA que “aseguraba” un precio de salida en el techo de la banda hasta las elecciones de octubre, duró poco. El plan del gobierno fue jugarse un pleno a la banda superior, cuya credibilidad sería sostenida por el poder de fuego del BCRA, con aproximadamente USD 19.600 millones de reservas líquidas (engrosadas por los desembolsos del FMI por USD 14.000 millones). Si esta amenaza tenía efecto, es decir, si el mercado consideraba que con estos dólares les alcanzaría para llegar hasta octubre sin una reforma en el esquema, los operadores tendrían incentivos a armar posiciones en pesos y no dolarizarse.

Este fue el puente al que apostó Caputo hasta el 17 de octubre, día en el que vence la última LECAP antes de la elección, para desde ahí sí, recurrir durante la última semana a venta de reservas por parte del BCRA. Confiando en que todo marchase acorde al plan, el gobierno relajó fuertemente el apretón monetario, dado que las tasas que pagaba el BCRA en las ruedas de liquidez a 1 día bajaron 10 puntos porcentuales. Pero, como era previsible, el aumento de liquidez en el sistema y la caída en las tasas en pesos presionaron sobre el dólar. En este escenario, el equipo económico reafirmó su apalancamiento en la credibilidad (o el miedo) de la posible intervención del Central, y jugar con un tipo de cambio siempre cerca, intentando no llegar al techo.

¿Por qué el plan no funcionó?

No sólo todas las señales macroeconómicas indicaban que el esquema monetario y cambiario era de transición hasta las elecciones nacionales del 26 de octubre, sino que el equipo económico agravó la situación atando la eventual solución al resultado electoral. “Cuando la gente vote y en el congreso se den cuenta que no los quieren a ellos, lo quieren al presidente Javier Milei, entonces todo esto se empieza a ordenar” dijo Caputo. La derrota por 13 puntos funcionó como catalizador de la expectativa del mercado post octubre, generando un desangre del mercado financiero.

En contexto: cuando se instaló que, luego de octubre, el Tesoro debería comprar dólares, y que esa presión compradora va a depreciar el tipo de cambio, la respuesta del mercado fue cubrirse en (por ejemplo) las 2 semanas previas a la elección. Cuando los agentes de la economía dudaron de que el BCRA sostenga el precio del dólar, actuaron en consecuencia (esta última semana). Cuando el miedo a un cambio de esquema le gana a la renovada apuesta del equipo económico por el carry, ya es tarde.

Luego del resultado del 7 de septiembre, y de un Tesoro que ya no cuenta con los depósitos suficientes para seguir interviniendo, se vieron forzados a aflojar y replegarse hacia la banda superior. Ahora que el dólar se encuentra en el techo, nuevamente intentan atrincherarse y aguantar, pero esta vez el mercado no espera y busca cobertura, adelanta que es inevitable un salto del tipo de cambio (lo cual genera un efecto profecía autocumplida). La principal razón es la necesidad de acumulación de dólares para hacer frente a los vencimientos de deuda de corto plazo, USD 6.800 millones hasta enero y otros USD 10.000 millones en manos de privados hasta fin del próximo año. Con un riesgo país arriba de los 1.400 puntos básicos, también se empieza a ver la necesidad de, no sólo comprar para hacer frente a los vencimientos de corto plazo, sino que también para hacer frente a los USD 19.000 millones en manos de privados que vencen en 2027. No “volver a los mercados” para obtener refinanciamiento tiene un importante efecto en las expectativas de depreciación del tipo de cambio, y debido a la magnitud de los vencimientos, las valuaciones de los bonos comienzan a poner en precios una posible reestructuración. Las paridades (relación entre el precio de mercado y lo que el Tesoro está comprometido a pagar) ya alcanzan la zona del 45/50% para los bonos más largos.

¿Qué se viene? La danza de los escenarios

Como reflexión final, las alternativas están entre asumir el error de no haber acumulado reservas durante el periodo de mayor oferta estacional de dólares y girar hacia un esquema que permita acumular reservas más temprano que tarde, o conseguir financiamiento que permita mantener la música sonando al menos unos meses más.

*por Centro de Economía Política Argentina (CEPA)

Salir de la versión móvil