La quita de la concesión responde primordialmente a los diversos incumplimientos del contrato por parte de la parte de la concesionaria.
Hasta que se constituya la empresa estatal, será la Secretaría de Comercio e Industria provincial la que se encargue de administrar el servicio, según explicó el titular del área, Alfredo De Angelis.
"Si los vecinos no tienen el servicio que tienen que tener y, aparte, el Estado solamente puede sostener a esta empresa sobre la base de seguir con subsidios para la propia operación de la empresa, no tiene ningún sentido" que siga en manos privadas, evaluó Urtubey. El gobernador, recordó que las últimas grandes inversiones en materia de agua y saneamiento habían sido afrontadas por el gobierno provincial.
Trabajadores
Según anticipó Urtubey, el 10% del capital accionario de la sociedad estará en manos de los trabajadores. El gobernador se comprometió a su vez a respetar los puestos laborales existentes: "todos los que son trabajadores de Aguas de Salta van a pasar a ser trabajadores de esta nueva sociedad estatal". No habrá despidos o cambios en la planta de 600 trabajadores que actualmente tiene la compañía. Estos empleados seguirán cobrando sus salarios a partir de los ingresos de la facturación del servicio en toda la provincia.