Un emotivo y cautivante cierre de temporada

18/12/2011

 

Un emotivo y cautivante cierre de temporada
Una noche ideal, sin lluvia y con un cielo despejado. Gente por todos lados, en las sillas ubicadas frente al escenario, en los alrededores de la plaza 9 de Julio, en las escalinatas de la Catedral y en las mesas de las confiterías. Sobre el escenario, los protagonistas de la última noche de espectáculos del ciclo “La cultura no duerme”: Los Huayra y la Orquesta Sinfónica de Salta. La obra elegida para este final de año y, como anticipo a las celebraciones navideñas: la magistral “Misa Criolla”.
Los espectáculos del ciclo “La cultura no duerme” culminaron con la “Misa Criolla”, a cargo de Los Huayra y la Sinfónica.
El concierto, que comenzó a las 22 y se realizó al aire libre en la plaza 9 de Julio, estuvo dividido en dos partes. En la primera, los músicos dirigidos por el maestro Enrique Roel ejecutaron “Obertura el Barón Gitanto” y “Polka Trisch Trasch”, de Johann Strauss (h), también “Danzas Eslavas Nº 6 y 8”, de Antonin Dvórak. El momento más esperado de la noche, que convocó alrededor de diez mil personas, llegó en la segunda parte con el ingreso del “Colo” Vasconcellos, Luis Benavídez, Alvaro Plaza, Juan Fuestes, Hernando Mónico y Sebastián Giménez al escenario para interpretar junto a la Sinfónica la laureada obra compuesta por Ariel Ramírez. Además, el público pudo escuchar “La navidad nuestra”, también de Ariel Ramírez y Félix Luna.
A lo largo de su historia, la “Misa Criolla” fue cantada por numerosas figuras de la música en diferentes versiones e idiomas, pero, sin dudas, la interpretación de anoche fue tan monumental como emotiva. Fue la síntesis perfecta de lo que se produce cuando dos agrupaciones, aparentemente tan distintas, se encuentran en la música. Se destacó la participación especial del Chango Spasiuk.
Una tiene su origen en el folclore, la otra en la música clásica, sin embargo esta unión de las voces y los instrumentos -guitarra, charango, batería, bajo, piano y percusión-, de Los Huayra con los violines, violas, cellos, contrabajos, flautas, clarinetes, trompetas, cornos, trombones, arpa, tuba y percusión de la Orquesta Sinfónica, se fundieron en una misma expresión artística que cautivó a los salteños.
Mercedes Mosca

cierre

Una noche ideal, sin lluvia y con un cielo despejado. Gente por todos lados, en las sillas ubicadas frente al escenario, en los alrededores de la plaza 9 de Julio, en las escalinatas de la Catedral y en las mesas de las confiterías. Sobre el escenario, los protagonistas de la última noche de espectáculos del ciclo “La cultura no duerme”: Los Huayra y la Orquesta Sinfónica de Salta.

La obra elegida para este final de año y, como anticipo a las celebraciones navideñas: la magistral “Misa Criolla”.

Los espectáculos del ciclo “La cultura no duerme” culminaron con la “Misa Criolla”, a cargo de Los Huayra y la Sinfónica.

El concierto, que comenzó a las 22 y se realizó al aire libre en la plaza 9 de Julio, estuvo dividido en dos partes.

En la primera, los músicos dirigidos por el maestro Enrique Roel ejecutaron “Obertura el Barón Gitanto” y “Polka Trisch Trasch”, de Johann Strauss (h), también “Danzas Eslavas Nº 6 y 8”, de Antonin Dvórak.

El momento más esperado de la noche, que convocó alrededor de diez mil personas, llegó en la segunda parte con el ingreso del “Colo” Vasconcellos, Luis Benavídez, Alvaro Plaza, Juan Fuestes, Hernando Mónico y Sebastián Giménez al escenario para interpretar junto a la Sinfónica la laureada obra compuesta por Ariel Ramírez. Además, el público pudo escuchar “La navidad nuestra”, también de Ariel Ramírez y Félix Luna.

A lo largo de su historia, la “Misa Criolla” fue cantada por numerosas figuras de la música en diferentes versiones e idiomas, pero, sin dudas, la interpretación de anoche fue tan monumental como emotiva. Fue la síntesis perfecta de lo que se produce cuando dos agrupaciones, aparentemente tan distintas, se encuentran en la música. Se destacó la participación especial del Chango Spasiuk.

Una tiene su origen en el folclore, la otra en la música clásica, sin embargo esta unión de las voces y los instrumentos -guitarra, charango, batería, bajo, piano y percusión-, de Los Huayra con los violines, violas, cellos, contrabajos, flautas, clarinetes, trompetas, cornos, trombones, arpa, tuba y percusión de la Orquesta Sinfónica, se fundieron en una misma expresión artística que cautivó a los salteños.

Mercedes Mosca

 

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