SOLICITADA

AL PUEBLO PERONISTA

En mi calidad de miembro del Consejo del Partido Justicialista de Salta y en ejercicio de mis funciones como Jefe de Campaña de la lista oficial del partido encabezada por el compañero Fernando Yarade, tengo la obligación de denunciar públicamente un acto de indignidad que involucra a ciudadanos afiliados, que siguen ostentando cargos directivos partidarios.

Los señores Juan Carlos Romero y Manuel Brizuela permanecen en sus cargos de Presidente y Tesorero, respectivamente, del Partido.

El Congreso, máximo y soberano órgano partidario, oportunamente resolvió concurrir a elecciones con sigla y candidatos propios. Esta mayoritaria decisión es legalmente incuestionable y como tal, debe ser acatada por autoridades y afiliados. Era de esperar que quienes no estuvieran de acuerdo, por un elemental sentido ético y respeto democrático a la voluntad mayoritaria, dieran un paso al costado. La renuncia, la licencia o la simple discreción, eran caminos disponibles para personas de bien.

En cambio, haciendo caso omiso a la desautorización contundente del conjunto de Partido, estas personas, revelando un stalinista desprecio por todo tipo de normas, se lanzaron a la construcción de otro partido, de profunda raigambre antiperonista y desleal opositor a las autoridades nacionales del Partido y los Gobiernos Nacional y Provincial. Al efecto, levantaron la candidatura de otro miembro del Consejo, que tampoco tuvo la delicadeza de renunciar, acompañado por incautas ciudadanas no afiliadas. Incluso recorren la Provincia como nunca lo hicieron, porque consideraban que “Salta terminaba en el Bermejo”, desplegando recursos monetarios para comprar voluntades.

Quienes creen que los intereses de la Provincia son los de sus empresas y que tienen más hectáreas y acciones que afiliados, tienen todo el derecho de agruparse políticamente y formar una nueva Unión Provincial de nuevos ricos y advenedizos, aunque sin la prosapia de aquellos. Pero no pueden hacerlo en nombre del movimiento nacional peronista ni del Partido Justicialista, que desde sus orígenes es y será el partido de los humildes, los trabajadores y la justicia social.
 
La inconducta es manifiesta y, de no mediar una inmediata renuncia a los cargos partidarios, el Tribunal de Disciplina debe cumplir con sus funciones. El Partido Justicialista no debe ser un mero instrumento de ambiciones personales y protector de intereses comerciales, de donde se sale o entra a placer, sino la herramienta para el cambio social profundo y la voz de los desposeídos. Ha llegado la hora de una profilaxis interna que retome las banderas populares, sostenidas con lealtad y sin hipocresías.-
 
DANIEL JESUS ISA
Consejero Provincial P.J. Distrito Salta
Jefe de campaña del Partido Justicialista

Salta, miércoles 20 de mayo de 2009

 

 

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