El E-Voto podría llevar al museo a la vieja política

Con la implementación del voto electrónico Chubut tendría gobernador. Pero lo ocurrido en esa provincia el pasado 20 de marzo es un misterio. O acaso el resultado de la obstinada conducta que las autoridades correspondientes se niegan a abandonar. O porque no, uno de los ejemplos más crudos sobre los ardides de la vieja política.

Para ubicarlo en términos fácticos, entrada la madrugada del lunes 21 de marzo, las postales son dos: el oficialismo, encabezado por el saliente gobernador Mario Das Neves, se atribuye el triunfo electoral. Al tiempo que el referente kirchnerista, por su parte, denuncia supuestas irregularidades en los comicios. El margen entre un candidato y otro es exiguo. El tiempo perdido, irrecuperable.

Algo es cierto: frente al avance tecnológico algunas máquinas viejas y obsoletas debieran ser conservadas como piezas de museo. Si eso hubiera sucedido no habría habido incertidumbre y hoy sabríamos quien gobernará la provincia sureña en los próximos cuatro años.

Ante este marco de incertidumbre y muy a pesar de que desde el gobierno nacional siguen ratificando su fuerte apoyo al sistema eleccionario tradicional, el voto electrónico pareciera acercar un puente de solución entre los arcaicos y nuevos hábitos ciudadanos. Las invenciones que la modernidad nos aporta apuntan a mejorar nuestra calidad de vida. A ahorrarnos espacios y demoras. Lo vivido en Chubut nos obliga a pensar la importancia que representa la incorporación de la tecnología en la sociedad. ¿Pero qué innovación queremos incluir? ¿De que se trata?

El voto electrónico es un acto por el cual un individuo expresa su preferencia por determinada moción o candidato a través de medios electrónicos y su correspondiente conteo al momento de la emisión que, a diferencia del sistema tradicional, ofrece mayor eficiencia, celeridad y seguridad. Entre los múltiples beneficios, otorga el registro y la comprobación de la identidad del votante, la manifestación del sufragio, la enumeración de votos y la cesión de los resultados en muy corto tiempo. Además de proveer una mejor accesibilidad para los votantes con algún tipo de discapacidad.

Otros de los componentes positivos que posee el voto electrónico están dados por una participación más democrática y transparente de la ciudadanía. Como así también por la disminución de los costos, la garantía de la existencia de todas las boletas partidarias, la obturación de ciertos vicios y rumores sobre fraude electoral, el perfeccionamiento en el manejo del período normal del procesamiento y la contribución a la organización de elecciones más eficientes a partir de la incorporación de las urnas electrónicas.

Actualmente, las tendencias en el mundo muestran que hoy la admisión del procedimiento de votación por urna electrónica avala la certidumbre, inviolabilidad y lucidez del procedimiento electivo, certifica una mejor nitidez en el sistema e impide la adulteración de boletas impresas.

Siguiendo en esta frecuencia, que da cuenta de la implementación de este mecanismo, Salta elegirá gobernador el próximo 10 de abril. Es por eso que algunas localidades de esa provincia intentarán marcar el cambio cuando dispongan, por primera vez, de la utilización del voto electrónico.

Por su parte, Chubut aún continúa con el recuento voto a voto, donde examinan además los casi 500 votos impugnados y los más de 3800 sufragios anulados. La provincia sureña podrá coronar a su futuro gobernador una semana después de los comicios. Aunque nada esta dicho. La provincia del norte tendrá su resultado una hora más tarde. Dos realidades distintas. Un mismo país.

Tal vez si de las autoridades nacionales no hubiera miopía si no una clara intención por mejorar nuestro sistema electoral, como lo ha hecho Brasil, estaríamos diseñando un país más moderno, más serio y tal vez con una nueva manera de ver algunos aspectos de la política. Pero estar “a muerte en contra del voto electrónico” no mejora esta perspectiva. Por cierto la página del Ministerio del Interior, a través de la Dirección Nacional Electoral, aún no tiene “colgado” el calendario electoral 2011. ¿Será todo parte de lo mismo?

Martín Carranza Torres
Director y Socio de Carranza Torres & Asociados

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