Marcelo Fernández y otros de sus familiares se enteraron por el diario que el cajón fúnebre de una difunta tía suya de apellido Quispe iba a ser trasladado al depósito del Cementerio municipal si no se pagaba una suma de $ 500 adeudada.
Reunieron el dinero pero con muchas dudas ya que otro familiar se había encargado de pagar tiempo atrás por el espacio donde estaba el cajón hasta el año 2013, adeudando solo gastos menores en materia de mantenimiento y limpieza.
Tras pagar los $500 exigidos, fueron a ver el cajón y se encontraron con que no era el de su pariente sino el de una mujer con su mismo nombre y apellido.
Hasta el momento siguen reclamando porque nadie del Cementerio les ha devuelto el dinero erróneamente cobrado.
(FM Pacífico)