“Las periodistas no somos sólo una profesión”

05/12/2010

Milagros Pérez Oliva es la Defensora del Lector/a del diario ‘El País’ de España desde febrero de 2009. Estuvo en Buenos Aires para el decimonoveno Congreso Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras, organizado por la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras (AMMPE). En el panel “El derecho a comunicar”, habló de su tarea en el diario español, de los nuevos desafíos del periodismo en la era digital, y de la situación de las mujeres en los medios.

 

“En las redacciones la posición de las mujeres no ha evolucionado en relación al incremento de las mujeres en las facultades de periodismo y en las propias redacciones. Hay menos mujeres en puestos directivos de muchos medios ahora que hace 20 años, y en la mayoría están estancados, no avanzamos”, asevera la Defensora del Lector del diario El País.

¿Por qué se sigue dando la misma situación? “Porque el tipo de organización es muy masculina. Los horarios son masculinos. La competencia se paga en términos de dedicación”, responde Pérez Oliva, quien agrega: “muchas mujeres se plantean que este modelo de producción es masculino, pero es sobre todo injusto porque somos algo más que una profesión. Tenemos sentimientos, queremos tener vidas emocionales plenas, queremos divertirnos, queremos tener hijos. Entonces hay muchas mujeres que ante la disyuntiva de tener que elegir entre carrera profesional y maternidad, eligen maternidad, vida emocional, vida afectiva, vivir simplemente y no sólo trabajar. Pero eso es a costa de que entonces no están en los órganos de gobierno ni en la toma de decisiones. Por lo tanto, hay que cambiarlo”.

“Cuando vamos a ver por qué no progresamos más en los diferentes ámbitos siempre chocamos con lo mismo. No es un problema de discursos es un problema de cambiar la estructura. El tipo de sociedad y la organización social que tenemos no va a permitirnos nunca poder ser plenamente mujeres trabajadoras que eligen ser madres o no, vivir en pareja o no. Es decir, el sistema que tenemos no nos permite tener lo que queremos: nos obliga a elegir de una manera simplificadora nuestras vidas. Con un agravante: este sistema de competencia pide movilidad y flexibilidad como valores supremos, pero sin brindar seguridad a cambio”, revela Milagros Pérez Oliva.

El futuro del periodismo

La Defensora cree que en los próximo años “el periodismo será valorado si es capaz de dar a la ciudadanía un criterio de independencia, y por parte de las empresas la de respetar la visión de los periodistas”. Y añade: “el periodismo que tiene un compromiso con la verdad ha de ganar valor en la ciudadanía. No se puede ejercer una buena democracia sin buena información”.

“En la era digital, el periodismo debe afrontar nuevos desafíos y sortear algunos problemas de transición de la etapa” y, Pérez Oliva da cuenta de alguno de ellos como ser el del exceso de la información porque “se ha creado la falacia de que no existe la verdad. Los lectores pueden exigir al periodista que se acerque lo más posible a los hechos”. El otro punto tiene que ver con la tendencia a la simplicidad: “El periodismo crea erróneamente textos más simples. En 40 líneas no se puede explicar el modelo complejo que vivimos, la realidad es compleja y aceleradamente cambiante”.

La periodista considera que “se han multiplicado las voces, pero no así las ideas transformadoras. Los lectores opinan y quieren dar la apariencia de un debate, pero no lo es. Es una falsa participación”.

El rol de la Defensora

Con treinta años en el ejercicio de la profesión periodística, hoy Pérez Oliva tiene otro rol, la de ser Defensora del Lector (NdR: así es el nombre, sin femenino), que consiste en vigilar que se respete diariamente lo que establece el Libro de Estilo del diario ‘El País, es decir, “las normas de funcionamiento interno que incluyen ortografía, ética, comportamiento y buenas prácticas periodísticas”.

Su otra gran función, es atender todas las quejas que llegan por carta de los lectores, por correo electrónico, por teléfono “o cuando la gente viene a visitarme”. Pérez Oliva explica que toma las quejas que llegan a su despacho y las publica en el sitio web del periódico donde recoge las sugerencias, quejas y reflexiones que recibe. “Pongo en cuestión prácticas, que en el periódico, no han estado bien hechas”, señala.

Ser Defensora del Lector le permite contar con lo que ella llama “la otra parte”, el cómo reciben los lectores las noticias que se publican.

El Congreso

Nació hace cuarenta años, y en noviembre último fue Buenos Aires el lugar elegido para realizar el XIX Congreso Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras en Argentina. Participaron periodistas, docentes y estudiantes de comunicación, líderes sociales y escritoras y escritores.

“Transitamos una realidad que nos desafía a repensar nuestro rol como periodistas y comunicadoras en una sociedad signada por nuevos contextos, nuevas herramientas y nuevos fenómenos. Hay que pasar de la victimización y la mera denuncia, a generar procesos de trasformación”, destacan las conclusiones del Congreso.

En otro punto se considera que “en la actualidad la comunicación debe producirse en sintonía con los nuevos escenarios y las nuevas realidades del mundo. En el marco de un nuevo paradigma que recorre lo social, económico, político, ideológico, religioso, etc., que abarca todos los aspectos de nuestra vida, y modifica nuestras forma de pensar, sentir y hacer”.

También especifica que quienes trabajan en comunicación están viviendo “un mundo diferente, en constante mutación y movimiento, signado por la complejidad, la incertidumbre y la impredecibilidad. Este nuevo paradigma está emergiendo, dejando otro atrás”. Ésta realidad coloca a las y los comunicadores “como protagonistas de un tiempo único y diferente, porque tenemos la posibilidad de definir con nuestra acción el escenario que se abre ante nosotros, y en este proceso la sensibilidad y la mirada femenina, más humana, más inclusiva y más integradora, puede aportar mucho al cambio que buscamos”.

Otro de los desafíos para quienes comunican profesionalmente tiene que ver con “incorporar nuevos temas en la agenda pública, no sólo a través de los medios de comunicación tradicional, sino también mediante el mundo digital, que nos brinda la posibilidad de ingresar al espacio público con nuestra identidad y nuestros temas”. Lo que implica “ poner en foco problemas y temas que la mayoría de las veces pasan inadvertidos, como la violencia extrema en todas sus expresiones, la exclusión social, los desastres ecológicos, los colapsos financieros, y la propagación de enfermedades”.

Paula Rey y Miriam Bobadilla

 

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