El padre Chifri, cuyo verdadero nombre es Sigfrido Moroder, proyectó un colegio secundario donde estudian 43 chicos de las 25 comunidades de la Quebrada y está construyendo la segunda etapa del colegio albergue, que les permite terminar la escolaridad.
El sacerdote creó el Centro de Artesanos Alfarcito, donde se reúnen los trabajos de artesanos de la región y se venden al público sin intermediarios. Cada productor fija el precio de su obra, y todo el monto queda en sus manos.
También gestionó los invernaderos de altura que facilitan el autosustento de 12 escuelas primarias, a las que también asiste con alimentos, vestimenta y útiles.
Instaló la sala médica de la región y el consultorio ambulante. Además estableció un sistema de becas, para que muchos chicos cursen estudios terciarios y universitarios en la ciudad de Salta.