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La bala de plata

Desde el mes de julio, el equipo económico definió a la situación económica actual como transitoria, signada únicamente por el riesgo electoral. Frente a dicho análisis y como respuesta, decidió atrincherarse e ir gastando una a una distintas balas interventoras para contener el tipo de cambio: vendió futuros de dólar por USD 4.000 millones, estranguló el mercado de pesos y convalidó tasas de hasta 75,6% Efectiva Anual, obligó a los bancos a encajar $5,6B adicionales en efectivo, a renovarle deuda al Tesoro a plazos post elecciones, y les prohibió a las entidades comprar dólares en el último día hábil del mes.

En la última semana coronó y usó la bala de plata: el Tesoro vendió más de USD 530 millones dólares. Priorizar el resultado electoral para evitar una devaluación llevó al tesoro a vender una porción significativa de los dólares acumuló en el último tiempo.

¿Qué importancia revisten estos acontecimientos?

Implica que uno de los pilares del programa económico, el refinanciamiento de los vencimientos de deuda en dólares, parece alejarse indefectiblemente. En definitiva, vuelve al centro de la escena el debate sobre la sostenibilidad del esquema cambiario. La política oficial agota herramientas cambiarias y monetarias a la par del deterioro de las principales variables del frente externo: el Balance Cambiario muestran un fuerte deterioro, con USD 15.000 millones de FAE en los últimos cuatro meses y una proyección de cuenta corriente negativa por cerca de USD 10.000 hasta fin de año. Ya sin el beneficio de la estacionalidad de la liquidación del agro en el segundo semestre y a sabiendas de que el tesoro deberá recomponer sus depósitos en dólares, las tensiones tienden a incrementarse.

Si bien el uso de las herramientas que se detallan a continuación hacen que desde hace tiempo el dólar no flota, esta última medida rompe deliberadamente con el esquema de bandas cambiarias diseñado por el mismísimo equipo económico.

Uno por una las herramientas:

Por último, pero no menos importante, el pilar más relevante del programa económico es lograr refinanciar los vencimientos de deuda externa, para ello es necesaria una baja del riesgo país. Los pocos dólares que acumuló el Tesoro fueron una obligación comandada por el FMI para poder al menos perdonarles el incumplimiento de la meta y apenas aprobada dejó de comprar. Que ahora se ponga a vender le pondrá más presión a la acumulación que será necesaria en el periodo noviembre-diciembre, dado que en enero hay vencimientos por USD 4.500 millones. Por eso el mercado se desprende de bonos argentinos y el riesgo país volvió a superar los 900 puntos básicos.

Nos encontramos en la previa de las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires, el resultado marcará la agenda y el sentimiento de mercado hasta las elecciones del 26 de octubre. La posición del gobierno es clara, el jueves 28 de agosto el ministro Caputo afirmó en Carajo Stream: “Cuando la gente vote y en el Congreso se den cuenta que no los quieren a ellos, lo quieren al presidente Javier Milei, entonces todo esto se empieza a ordenar”.

La interpretación inmediata es que, al depender al 100% de una nueva validación en las urnas, no sólo se desnuda la fragilidad del programa económico per se, sino que también plantea el interrogante acerca de las medidas que tomará el gobierno en caso de perder en la provincia de Buenos Aires, ¿seguirán vendiendo dólares hasta el 26 de octubre o lo dejarán subir argumentando “riesgo kuka”?

Si el gobierno mantiene su posición de atrincherarse y aguantar, no sólo comienza a comprometer el escenario post electoral, sino que también pone en riesgo la victoria en octubre que hasta ahora se daba por hecha.

*por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA)

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