Jujuy: El poder del caos, la anarquía y las miserias humanas
05/08/2011

Sr. Director
La toma de terrenos en Buenos Aires primero, extendida luego en varias partes del interior del País desnudó una de las falencias más graves que vienen arrastrando las distintas gestiones de gobierno en los últimos treinta años: las políticas en materia habitacional nacionales y provinciales no alcanzan a cubrir toda la demanda que la población necesita.
Si bien es cierto que cada argentino que resida en capital o interior tiene derecho a una vivienda digna amparado por normas constitucionales, también es cierto que hay leyes y normas que se han hecho para establecer un órden en la construcción y entrega de las viviendas, privilegiando a los que más lo necesitan.
Está claro. El sistema NO es perfecto, pero es un sistema que si no existiría volveríamos épocas prehispánicas.
En Buenos Aires quedó claro que la toma de terrenos privados estuvo fogoneada y monopolizada por intereses y medios nacionales opositores a la gestión de Gobierno actual.
En el caso de Jujuy, los medios como TN, Clarín, Crónica, etc. pasan la noticia de Jujuy cada 10 minutos las 24 horas del día, con una apariencia tendenciosa y manipuladora.
Ya no se guardan las formas ni se esconde la intención de que esa provincia sea intervenida para "castigar" al Gobierno Nacional.
Fue repudiable el desalojo por los policías, pero también repudiable que muchos civiles cargaran con armas contra la policía. Ambos extremos violentos son repudiables, cuando tenemos instancias de diálogo y mediadores habilitados.
Los reportajes del desorden son magnificados como modelo de "lucha" social.
Este es el modelo de caos que se intentó "contagiar" a Salta y a otras provincias sin éxito.
El desconcierto predomina en una gestión de Gobierno de Jujuy que si bien es cierto no era de las mejores, al menos había cierto respeto por la propiedad privada.
Empresarios que proyectaban invertir en jujuy contemplan horrorizados este escenario como así también la consecuencia de obras paralizadas.
Por otro lado, muchas personas que viven en Jujuy ahora piensan que de nada les sirvió pagar impuestos y ahorrar años para comprar un terreno y luego construir una vivienda o negocio.
Total, ahora vale todo.
Nada más lo tomas por la fuerza y ya.
Con este escenario, el Gobierno de Jujuy volverá a replantear su relación con la Tupac Amaru, de la que se había distanciado por el escándalo Shoclender, lo que lo convertiría en un Gobierno débil sujeto a sus caprichos y condiciones. Por el lado de la frontera, residentes de países limítrofes ingresan atraídos por este panorama y están los otros que vivían clandestinamente aprovechando el río revuelto también para especular con tomar un terreno y luego venderlo.
Total, después la plata la giran afuera.
Cortes de ruta, pedidos de peaje. Anarquía.
Mientras tanto, el llamativo el silencio de instituciones como la Iglesia, el Consejo de Pastores Evangélicos, y otros, que forman parte del Consejo Social de la Provincia de Jujuy no hayan siguiera pronunciado un llamado a la paz y cordura.
Yo me pregunto, ¿Quien se hace cargo de Jujuy ahora?
Juan Lagarza
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