Procesaron a los integrantes de una organización por tráfico de materias primas para fabricar estupefacientes y cuya investigación lleva hasta el ex juez de Orán Raúl Reynoso

El juez federal Julio Bavio procesó a los ya condenados Barakat Barakat y Exeni Vallejos como organizadores y a otros tres hombres por comercialización. Los antecedentes de una investigación que lleva hasta el condenado ex juez de Orán, Raúl Reynoso.

El juez federal de Salta, Julio Bavio, procesó a integrantes de una organización dedicada al tráfico de materias primas para la fabricación de estupefacientes y sustancias de corte para su fabricación. En carácter de organizadores, fueron procesados Barakat Barakat y Elías Exeni Vallejos, un comerciante y empresario de Salvador Mazza, y se les fijó un embargo de 2 millones de pesos.

En tanto, el juez dictó el procesamiento de Eduardo Cansino, Jorge Alfredo Moreno y Raúl Eduardo Filipovich por el delito de “comercialización de materias primas y sustancias adulterantes para la fabricación de estupefacientes agravada por el número de intervinientes”, y los embargó por 500 mil pesos.

Los procesamientos responden al resultado de una extensa investigación, de la que participaron los fiscales Eduardo Villalba y Ricardo Toranzos, de la Unidad Fiscal Salta, y Diego Iglesias, titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR).

Actualmente, Barakat Barakat cumple una condena de 12 años de prisión en el Complejo Penitenciario Federal III del Noroeste, dictada el 20 de noviembre de 2018 por el Tribunal Oral Federal de Catamarca. Esta sentencia también alcanzó a su hermano Fadel. Las condenas fueron por el delito de tráfico de precursores químicos entre Catamarca y Salta. Vallejos, en tanto, posee antecedentes penales por lavado de activos en Chile y se encuentra detenido en la cárcel de Ezeiza. Fue detenido en nuestro país a principios de 2018 en el Country Olivos Golf Club, en el partido de Malvinas Argentinas, por su participación en una operación de narcotráfico que introdujo al país alrededor de 800 kilos de cocaína procedente de Bolivia.

La investigación, dirigida por etapas, cuenta con siete condenados, que recibieron penas de ocho a doce años de prisión como integrantes y organizadores del tráfico de 155 kilos de marihuana, que la organización pretendía comercializar en Chile.

Bavio no descartó que Reynoso haya proporcionado a Barakat información sobre las investigaciones en su contra, lo que le habría permitido allanar obstáculos para la compra de precursores químicos en Bolivia.

El comienzo

La pesquisa se inició a partir de un alerta dado el 27 de agosto de 2012 por autoridades de la ex Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR), organismo que monitoreaba el movimiento de distintas sustancias utilizadas para el procesamiento de la cocaína y sus derivados, por lo que tenía acceso directo al Registro Nacional de Precursores Químicos.

De esa manera se detectó que Jorge Alfredo Moreno, uno de los siete condenados en la primera etapa de la investigación, figuraba inscripto para operar en la capital salteña y en esos días había solicitado un presupuesto a la firma santafesina “REAGENTS S.A.” por 4150 litros y 600 kilos de precursores químicos, con los que no operaba habitualmente, y, además, fueron requeridos a una provincia distante de su sede en Salta.

Este dato llevó a la fiscalía a profundizar la pesquisa, que primero condujo a un procedimiento realizado en la rotonda de Limache, en la zona sur de la ciudad, el 3 de mayo de 2014 por personal de Gendarmería Nacional y la Policía de Salta, en el que se descubrió un cargamento de 155 kilos de marihuana.

En aquél momento se estableció que el tráfico del estupefaciente, cuyo destino de comercialización era Chile, había sido organizado y ejecutado por Moreno, Juan Pablo Paso, Eduardo Cansino, Antonio Carlos Silva, Miguel Ángel Ertivo, Néstor Eduardo Maya y Víctor Hugo Drews. Por ello, el 4 de mayo de 2017, el Tribunal Oral Federal 2 de Salta los condenó a penas de 8 a 12 años de prisión.

En el comienzo de la investigación, el 3 de mayo de 2014 la Gendarmería y la Policía de Salta descubrieron un cargamento de 155 kilos de marihuana.

Segunda etapa

La condena no cerró las tareas investigativas, las cuales siguieron su curso por parte de la delegación de la PROCUNAR del NOA, bajo la dirección de los fiscales Eduardo Villalba y Diego Iglesias, quienes apuntaron a la vinculación de los siete condenados con Exeni Vallejos y Bakarat.

Sucede que las pesquisas, hasta ese momento, indicaban que ambos no sólo eran parte de la misma organización, sino los cabecillas. Para verificar tal hipótesis, se trabajó sobre la ruta de la droga, lo cual permitió establecer la utilización de instalaciones mineras ubicadas en el Salar Río Grande, en la Cordillera de Los Andes.

Al profundizar más las investigaciones, se pudo establecer que Filipovich y Casino tenían acciones en una de las minas bajo sospechas, la cual era usada como escala previa de la droga antes de su ingreso a Chile. El juez Bavio, a partir de las pruebas reunidas, estableció que Exeni Vallejos había organizado todo desde su lugar de reclusión en el vecino país.

Asimismo, indicó que Barakat Barakat fue quien financió la operación con el aporte de 12 mil dólares, como así también pagó las solicitudes de inscripción de Filipovich y Moreno en el Registro Nacional de Precursores Químicos y puso el dinero para la compra de esos precursores.

Los fiscales señalaron que los implicados conformaban una sola organización narcocriminal de gerencia de tráfico de estupefacientes y de precursores químicos.

Al respecto, Bavio precisó en su procesamiento que Exeni Vallejos, financiado por Barakat, lideraba las actividades vinculadas con el tráfico de drogas, para lo cual era asistido por Silva, Filipovich y los ya condenados Cansino, Moreno, Paso, Drews, Eritivo y Maya.

En cuanto a Barakat, el magistrado lo consideró el responsable de la gerencia de sustancias químicas, actividad que llevaba adelante con la asistencia de Cansino, Moreno y también el contador Filipovich.

Bavio puntualizó en la dificultad para investigar a Barakat, pues existe la sospecha de que el acusado era informado por Reynoso cada vez que se disponía la intervención de sus teléfonos.

La protección de Reynoso

Para el juez, la actividad de Barakat y Exeni Vallejos se vio favorecida por “la organización criminal liderada por el ex juez federal de Orán, Raúl Juan Reynoso”, quien cumple una condena de 13 años de prisión por delitos vinculados al narcotráfico.

Bavio no descartó que Reynoso haya proporcionado a Barakat información sobre las investigaciones en su contra, lo que le habría permitido allanar obstáculos para la compra de precursores químicos en Bolivia, de donde se proveía para la empresa criminal.

Por otra parte, el magistrado hizo hincapié en la dificultad para investigar a Barakat, pues existe la sospecha de que el acusado era informado cada vez que se disponía la intervención de sus teléfonos. Sugirió esto al sostener que, en cuanto el entonces juez Reynoso era informado de esta medida, Barakat dejaba de usar los números intervenidos.

El fallo también refirió la denuncia del ex presidente de la Cámara de Comercio de Salvador Mazza, Héctor Antonio Navarro, quien pidió que se investigue a Reynoso por permitir a Barakat “comercializar durante cinco meses aproximadamente ochocientos camiones de maíz” a Bolivia, de manera irregular.

Además, sostuvo que era “vox populi en Orán y en Salvador Mazza que quienes obtuvieron resoluciones favorables pagaron importantes sumas de dinero”, como así también que siempre se presentaban con los mismos abogados, entre los que mencionó a Arsenio Eladio Gaona, vinculado a Barakat.

El abogado Gaona fue procesado como quien solicitaba las coimas para su entonces cuñado, Reynoso, pero no pudo ser juzgado por ello, ya que se profugó apenas comenzó el debate.

El procesamiento también hace referencia al testimonio del ciudadano francés Bernard Paul Vuillermet, quien sostuvo que una semana después de haber sufrido un allanamiento, ordenado por Reynoso, recibió un llamado de Barakat quien le habría dicho que trabajaba en la frontera «para Reynoso del Juzgado Federal de Orán y que le habían encomendado llamarlo para pedirle un millón de pesos a cambio de solucionarle el problema”.

fuente: Ministerio Público Fiscal de la Nación

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