Desentierro del carnaval en San Antonio de los Cobres

 

 

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Salimos de capital, a las 7 de la mañana rumbo a San Antonio de los Cobres, un viaje tranquilo, admirando la belleza del paisaje, y viendo poco a poco ir cambiando la topografía del lugar.

 

 

Nos rodeaban las montañas erguidas y el camino sinuoso que nos iba llevando hasta la puna, en un sinfin de curvas, donde la belleza nos hacía latir fuertemente el corazón.

Un descanso en el camino, Santa Rosa de Tastil, con sus artesanías, sus ruinas, la pequeña capilla y ya comenzaron a sonar las coplas, con las cajas y las plañideras voces de los copleros y copleras que entre alegres y picarescas no se cansaron de acompañarnos durante todo el viaje.

Continuamos la ruta, con el nevado de Chañi persiguiendonos por todos los ángulos inimaginables con su cresta nevada enhiesta y brillante por el sol que la acariciaba.

Los cactus, achaparrados, los cardones altísimos, las serenas moles de piedra, hacían la belleza del lugar, donde de vez en vez, corría un hilo de agua transparente, como el cielo que nos cubría.

De pronto aparece el primer vestigio de San Antonio, despues de una curva, toda la belleza del poblado, donde se suceden casas y casas en pequeñas calles, la ropa tendida, los chicos jugando, y a lo lejos, grabado en la montañas con piedra un Bienvenido a San Antonio de los Cobres.

Bajamos del micro, que nos recordaba que estábamos en Salta, porque no iba dejar que no supieramos que era el nuestro, llevaba un enorme Salta, escrito en su costado.

Mesas prolijas, atención cálida, nos refrescaron la garganta con alguna bebida y la posibilidad de sacar fotos y conversar con la gente del lugar.

Nos vino a saludar el cacique Miguel Siarez y su esposa Teo, haciendonos un recibimiento donde se nos agradecía la presencia y se mezclaban las gracias, porque quien más que nosotros eramos los agradecidos, ante tanto cariño y esfuerzo para que nos sintieramos cómodos.

Nos dirigimos a la escuela donde niños de tercer grado hacían el desentierro del carnaval, engalanados con ropas multicolores, caritas blancas de talco y papel picado por doquier. Nos resultó importante que los niños, participaran de una manera sana y alegre en la festividad carnestolenda, ya que serán los continuadores de la cultura de los pueblos andinos y el sostén de la misma en un no muy lejano futuro.

Almorzamos ricas empanadas y locro pulsudo, como dicen los habitantes del lugar.

Y seguimos caminado y compartiendo las festividades carnestolendas, para llegar finalmente a la verdadera esencia de nuestra visita, compartir el desentierro del diablo del carnaval, con la presencia de autoridades, caciques de otros municipios, copleros y copleras y todo el pueblo.

La apacheta estaba preparada, la música inundaba el lugar, las caras blancas de talco, adornados con guirnaldas de hermosos colores los cuellos de todos los presentes, lugareños e invitados presenciamos el desentierro , con las invocaciones a la madre tierra y la alegría festiva que vibraba en el lugar.

Y por supuesto nos dejamos llenar de talco y papel picado, marcarnos con pintura, y escuchar a los cloperosy copleras en contrapuntos llenos de una simple malicia, que nos hacía reir a todos.

Con alcohol o sin alcohol, vertimos nuestras gotas a la Pachita, por un buen año y que sigan manteniendo la cultura, de nuestra hermosa Salta, alli, acá en capital y en cualquier lugar de la provincia, porque eso nos mantendrá fuerte en esta política de estado que es el turismo, y en la que todos en menor o mayor medida apostamos a que crezca día a día.

Después de visitar dos comparsas, que siempre alegres y musicales vivían el carnaval, retornamos, adormecidos y ya sin tanta charla, soñando, quizá más de uno, en el próximo año en San Antonio de los Cobres.

L@Hor@ agradece la deferencia de haber sido invitado por la Comunidad de Collas Unidos de San Antonio de los Cobres, a los colegas Ariel Mogrovejo y Cesar Chávez y a todos los que de alguna manera hicieron posible que nuestra estadía fuese especialmente agradable.

Fte y fotos L@Hor@

 

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