Alumnos de la técnica Nº 2 «Albert Einstein» debatieron sobre el voto joven

En el marco de las audiencias públicas que se están llevando a cabo en todo el país para debatir el proyecto que busca garantizarle a los jóvenes desde los 16 años la posibilidad de votar, los estudiantes de la Técnica 2 “Albert Einstein” manifestaron sus inquietudes y plantearon sus opiniones al respecto.

Invitados por la directora del establecimiento, María Elva Frutos, las autoridades de la Juventud Radical asistieron a brindar una charla sobre el proyecto, manifestando su postura a favor del mismo, aunque marcando que “se debe elaborar una agenda que exceda a lo electoral para que también se puedan debatir el resto de los derechos de los jóvenes, y no sólo los políticos”.

En ese sentido, las autoridades de la organización juvenil del radicalismo y los alumnos del establecimiento protagonizaron un fructífero debate en el que se abordaron cuestiones como el empleo informal, el acceso a la salud, a la vivienda y a la educación superior.

Por su parte, los alumnos señalaron cuáles son los problemas que consideran más aquejantes entre los jóvenes de la provincia. Allí señalaron que la inseguridad, producto del consumo de drogas y alcohol, es uno de los flagelos más recurrentes en la mayoría de las barriadas de la ciudad. Además, agregaron que “todos sabemos dónde se vende la droga y hasta cuánto vale, es increíble que la policía no sepa para solucionarlo”.

Entre los alumnos que se mostraron en contra del voto joven señalaron que la iniciativa responde “a una estrategia electoral del kirchnerismo que quiere comprar a los jóvenes”. Otros, en tanto, señalaron que no se sienten lo suficientemente informados y capacitados para tomar una decisión tan importante como a quién votar. “Es importante poder votar, pero hay otros problemas más graves”, coincidieron los estudiantes.

Por último, el presidente de la Juventud Radical, Francisco Laiseca, señaló que “los jóvenes de 16 no deben creerse que no están informados o capacitados: ustedes saben cuánto cuesta tomarse un colectivo, los ven a sus padres penando para llegar a pagar las boletas de luz, agua y de gas, lo caro que resulta comer todos los días, lo mala que es la atención de la salud pública, lo imposible de acceder a una vivienda o a un empleo digno, y cuán difícil es llegar a estudiar en un terciario o en la universidad”.

Los alumnos coincidieron con el diagnóstico pero sostuvieron que, por más que sepan y conozcan todos los problemas que hay, y por más que voten “las cosas no van a cambiar”, porque “no se encuentran políticos que puedan solucionarlo, o que tengan un poco de credibilidad”.

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