Un verano trabajando en el continente blanco

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La salteña, Cecilia Matearena trabajó durante los meses de verano en Orcadas, realizando tareas de mantenimiento y modernización y tuvo la oportunidad de conocer por primera vez el paisaje antártico.

Nacida en la capital salteña, Cecilia Gabriela Martearena es arquitecta y teniente de fragata del Cuerpo Profesional de la Armada desde hace 4 años. Durante el verano fue parte del Grupo Reparaciones de la base Orcadas y en abril regresó de la Campaña Antártica de Verano 2011 embarcada en el transporte ARA “Canal Beagle”.

“El arquitecto que estuvo el año anterior en la Antártida me contó que estaba postulada para viajar. Me sorprendió y alegró mucho; aunque desde mi ingreso en la Armada no paro de viajar. Mi vida ha sido un vuelco total y me encanta conocer nuevos lugares”, destacó Cecilia Martearena.

“Fui la segunda en cargo del Grupo Reparaciones (el jefe fue el capitán de corbeta Gustavo Noberasco, ingeniero electrónico) e implicó estar a cargo del personal –unas 20 personas dedicadas al mantenimiento en la base– y de que aquellas personas designadas para invernar pasen su estadía anual lo mejor posible en cuanto a la habitabilidad”, adelantó.

El grupo estuvo conformado por electricistas, mecánicos, control de averías, maquinistas, de especialidad de mar, un cocinero, un carpintero, un antenista y un electrónico.

“Nuestra misión fue ampliar un galpón en base naval Orcadas donde se guardan los vehículos de la base, recubrir la casa principal, hacer la estructura y terminaciones del lugar donde se encuentran los tanques de combustible; además del mantenimiento de los equipos electrónicos y el campo de antenas”, contó sobre el trabajo.

Para ello, durante la navegación rumbo a la Antártida, Cecilia cuidó de los paneles términos “como oro” dijo, de los elementos de ferretería, chapas, hierros, columnas y antena de wifi.

Para realizar el trabajo en Orcadas, el Grupo Reparaciones desembarcó del “Beagle” en enero y luego, el transporte los pasó a buscar hacia fines de marzo. Trabajaron, en su mayoría, en tareas en el exterior de la base, en riguroso clima.

De Tres Cerritos a los hielos

Cecilia nació en Salta capital en Tres Cerritos pero se crió en el barrio Limache, en la otra punta de Salta. Estudió la primaria en el Colegio Santa Rosa y el secundario, en San Alfonso. A los 17 años se fue a Tucumán para estudiar arquitectura y, al mes de recibida, ingresó en la Armada Argentina.

“Elegí la arquitectura porque es la disciplina que combina ingeniería y arte; y la Armada porque es una buena oportunidad para desarrollar la profesión”, resumió la Oficial salteña, destinada desde su ingreso en la Dirección de Infraestructura.

Cecilia conoció la institución a través de su hermano de 19 años quien es suboficial y su hermana, casada con un militar. “Yo soy la mayor de tres hermanos y dos somos militares”, contó.

“En Salta están mamá y papá, mis abuelos, un par de tíos y mi mejor amiga, Débora, que también es arquitecta. Vuelvo por lo menos una vez al año y extraño todo, mi casa, mi familia, el olor a pasto mojado y los placeres que tiene la vida de una ciudad chica”, concluyó Cecilia.

Campaña Antártica 2010-2011

Hace 107 años que la Argentina mantiene tareas ininterrumpidas en el continente antártico. Esta campaña comprendió el despliegue y repliegue de más de 1.500 personas, el reaprovisionamiento de las 6 bases permanentes, la apertura de 5 bases transitorias y el despliegue de numerosos campamentos, en más de 100 días de trabajo.

Todos los años la Armada Argentina realiza la Campaña Antártica de Verano –entre los meses de diciembre y abril– y el transporte ARA “Canal Beagle”, donde embarcó la salteña Cecilia Martearena, participó junto al aviso ARA “Suboficial Castillo”, el buque oceanográfico ARA “Puerto Deseado” y dos buques rusos: el polar “Vasily Golovnin” y el rompehielos “Kapitan Dranitsyn”.

La primera etapa en el continente blanco se realizó desde el 14 de diciembre al 20 de enero y la segunda desde el 21 de enero hasta su finalización oficial el pasado 21 de abril.

Se trasladaron a las bases un total de 2.500 metros cúbicos de carga general, 200 toneladas de carga frigorizada, 1.650 metros cúbicos de combustible a granel, 6.000 tambores y 700 tubos. Y se trajeron cerca de 500 metros cúbicos de residuos antárticos.

www.gacetamarinera.com.ar

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