Entrevista al Profesor Juan Isidro Quesada

Ud vino a dar una charla sobre el Bicentenario. ¿Desde qué matiz tenemos que ver este acontecimiento?

Bueno, hay que tener en cuenta que en estos doscientos años hemos pasado por distintas etapas que fueron formando la idiosincrasia de nuestro país y hoy estamos viendo los resultados de todo ese proceso, con sus altos y bajos…

¿Pero se puede decir que es positivo ese proceso?

Pudríamos decir que sí, pero este último tiempo, más de cincuenta años, en nuestro país se vivió de alguna forma un retroceso en la vida democrática y social de la Argentina.

Tanto desde lo constitucional, lo económico y lo educativo, tres áreas importantes que influyeron en el resto de los ítems que conforman un análisis social y profundo del desarrollo de una nación.

¿Por qué cree que es un retroceso lo vivido en los últimos cincuenta años?

Mire, incluso más de cincuenta años, prácticamente desde el gobierno de Perón, es que se empieza a fallar en el cumplimiento de la Constitución Nacional, luego vienen los militares, los interregnos democráticos muy débiles y finalmente la democracia recuperada, que no logro todavía encauzar un modelo de país que nos permita llevar adelante una política coherente, sea cual sea el gobierno de turno.

Bueno, con Perón hubo cambios sociales importantes y muy necesarios y como todo gobierno tuvo sus aciertos y errores. ¿Pero en que fallo, según su apreciación?

En el gobierno peronista se genero un desmanejo del gobierno y se personalizo demasiado el mismo, generando una dependencia de un líder muy exagerada que hizo perder de vista que el gobierno es de un conjunto de personas que deben cumplir obligaciones como equipo y no a los caprichos de un gobernante. Esto lo digo desde una visión de lo que debe ser el papel de los funcionarios en un gobierno. El ejemplo dejado por Perón ha seguido hasta nuestros días y hoy lo vemos en la actitud de los gobernantes de turno y en la mayoría de los que pasaron por el gobierno desde el 55 en adelante, ya sea militar o democrático. O se era fuerte o se era débil como líder, pero nunca eran un conjunto de personas para llevar adelante un proyecto político.

Argentina siempre se caracterizo por tener lideres con perfiles caudillescos. ¿Usted cree que eso fue negativo?

En cierto modo si, aunque es parte de nuestra cultura e historia. Pero a veces salieron líderes fuertes y negativos a la vez, que fue creando una dependencia del pueblo con ellos, pero para lograr resultados que no eran buenos para el país.

Pero desde la educación se puede revertir eso ¿o no?

Ese es un punto importante de nuestra evolución histórica. Prácticamente desde la política de Sarmiento que abrió las puertas de la educación a los habitantes de esta tierra y la posterior ley 1420, hasta hoy no hubo una modificación importante en la política educativa y cada vez fue empeorando la misma, haciendo que el pueblo sea más ignorante para poder manipularlo mejor.

Entre el 60 y 70 en particular, hubo una persecución de los militares a muchos docentes que terminaron en el exilio y generaron una debacle más profunda en el sistema educativo. ¿Por qué no se pudo mejorar después?

Porque la sociedad avalo gobiernos que no tenían un programa claro de políticas que permitieran la recuperación del aparato educativo y tampoco del resto de las que un país debe enfrentar para crecer y salir adelante como lo económico, la pobreza, la industria, etc.

¿Por qué cree usted que se llego a este nivel de confrontación en nuestro país?

Por diferentes motivos, generalmente provocados por los gobernantes, que bajaban su mensaje a las masas y estas reaccionaban de acuerdo a ese mandato, haciendo que muchas situaciones se salieran de las manos del orden que debe haber en una nación organizada.

Eso es como decir que el pueblo es manipulable fácilmente. ¿Es así?

Fíjese que el pueblo es manipulable, no sabe votar y sigue sin tener madurez democrática para ese ejercicio. Protestan contra un sistema o un gobierno, pero después votan a los mismos que criticaban a cambio de las dadivas que estos representantes le dan para que los apoyen, pero no tiene una identidad propia para mantener una postura crítica y con ganas de generar cambios..

¿Y por qué esa generación de educadores no dejo sus herederos para marcar un camino y hoy estamos en esta crisis educativa?

Es un proceso vivido por toda la sociedad. Es muy compleja la respuesta y tiene muchas interpretaciones. Personalmente creo que la debacle social que le decía al principio influyo en todos los aspectos y es ese el resultado que podemos apreciar en este momento.

¿Usted como intelectual, que piensa del papel que juega este sector para ayudar al país?

El cuerpo intelectual del país es débil y no puede hacer mucho ante el avasallamiento de las instituciones que hace cada gobierno y hasta se ha perdido la visión ideológica que tenían al llegar cada uno de estos, este uno a favor o en contra de esa postura.

Ni siquiera hay un grupo intelectual importante que apoye al gobierno. Importante me refiero a que tenga cierta influencia en las políticas que se ejecutan.

¿Qué perspectiva ve en este bicentenario del país respecto al futuro del mismo?

Como perspectiva muy patente el país está mal, es necesario un recambio de las caras políticas y también una reconciliación entre todos los sectores, principalmente desde lo ético y lo moral, para que se vuelva a encauzar el rumbo y, como en la generación del 80, se vuelva a tener una perspectiva de país y una generación política que tenga claro los objetivos a lograr, sea cual sea su visión ideológica-política, para que todos sigamos hacia un futuro mejor que el que tenemos en vista ahora.

Fte: Juan Graver para www.lahoradesalta.com.ar

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