El Día Nacional del Agua, una jornada para el asombro

El Día Nacional del Agua, una jornada para el asombro
Desde 1973, Argentina instauró el Día Nacional del Agua, que se celebra hoy, y que en palabras del director y profesor de la cátedra del Agua de la Universidad Nacional de Rosario, Aníbal Faccendini, debería servir como una jornada de meditación y del asombro “sin el cual es imposible el respeto a la naturaleza”.
Abordar el agua desde el punto de vista cultural no solo es una interpretación novedosa y esencial del tema, sino que plantea una nueva concepción del hombre frente a la naturaleza, tal como lo define el director de la Cátedra del Agua de la Universidad Nacional de Rosario –la primera en su tipo en América Latina-, Aníbal Faccendini.
En una jornada como hoy, en que se celebra en el país el Día Nacional del Agua, los argumentos interdisciplinarios que se plantean desde ese ámbito académico adquieren especial interés y ubican la cuestión en su punto central, esto es, que el agua es un derecho humano esencial.
“En nuestra cátedra se aborda la problemática del agua en su carácter supradisciplinario, dado que el agua no respeta disciplinas, por eso la cátedra del Agua es un espacio único creado a fines de 2008”, dijo Faccendini en declaraciones a Télam.
Kant, Hegel y Leonardo Boff, entre otros, se entremezclan en la charla donde el objeto de estudio está puesto en la cultura y en la necesidad de un cambio de paradigmas, para ubicar al sujeto en su verdadera dimensión.
“Tenemos que constituir otro sujeto, no el de la conquista de la naturaleza, sino aquel que acompañe a la naturaleza. Por eso es trascendente el asombro, porque sin asombro es imposible el respeto por la naturaleza”, precisó.
El desarrollo de estas ideas puede encontrarse con amplitud en el libro: “Agua y saneamiento; Derecho humano esencial; El bien común”, de reciente publicación por parte de la Universidad Nacional de Rosario.
Esta argumentación teórica deviene de los datos que reflejan la realidad de un planeta donde el 71 por ciento de su superficie está cubierto por agua, aunque sólo el 3 por ciento es agua dulce.
En un mundo donde el consumo de agua se ha triplicado en los últimos 50 años, y en el que en los últimos 25 años ha visto disminuir también el 50 por ciento la disponibilidad del esencial recurso, es imprescindible un marco teórico que ayude a pensar y revertir la situación.
“De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente unas 7 millones de personas no acceden al agua apta para el consumo. Debemos empezar a reconocer la memoria del agua”, señaló Faccendini.
“Por ello, y porque unas 200 personas mueren por hora en el mundo a causa de este problema, es que tenemos que empezar a meditar, y este es un buen día para hacerlo, en que el agua es un bien común universal, que no es ni más ni menos que la promoción y expansión de la vida”, precisó.
En tal sentido, y porque “el agua viene a dar vida”, según argumenta el especialista, es que hay que “empezar a valorar las ausencias y no las presencias”.
Faccendini alentó romper con la cultura del dinero y la acumulación, con que todo tiene que mutarse en negocio. “La que pone el límite es la naturaleza, pero debemos ayudarla. Hay que ponerle un límite al mercado”, aseguró.
El director de la cátedra del Agua negó que se tratara de una vuelta a la Edad Media, “algo que nadie está planteando”, sino que por el contrario, es la posmodernidad y su ilimitado espíritu de consumo la que va a llevar el mundo hacia la prehistoria.
Para evitarlo, Faccendini plantea tres conceptos básicos: la gobernabilidad hídrica; el biocidio y el delito de lesa naturaleza.
“Se trata de una innovación sociológica, sobre todo en lo referente a los delitos de lesa naturaleza, que yo los equiparo a los de lesa humanidad. Esto viene a romper con la cultura del dinero y la acumulación. Son imprescriptibles, tienen un impacto en la vida y van camino hacia la armonía”, añadió.
Fraccendini planteó asimismo la posibilidad de la mundialización del concepto a partir de las Naciones Unidas, e insistió en la necesidad de trabajar en la prevención más que en la remediación. Todas reflexiones necesarias y oportunas en un día como el de hoy.
Alejandro San Martín

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Desde 1973, Argentina instauró el Día Nacional del Agua, que se celebra hoy, y que en palabras del director y profesor de la cátedra del Agua de la Universidad Nacional de Rosario, Aníbal Faccendini, debería servir como una jornada de meditación y del asombro “sin el cual es imposible el respeto a la naturaleza”.


Abordar el agua desde el punto de vista cultural no solo es una interpretación novedosa y esencial del tema, sino que plantea una nueva concepción del hombre frente a la naturaleza, tal como lo define el director de la Cátedra del Agua de la Universidad Nacional de Rosario –la primera en su tipo en América Latina-, Aníbal Faccendini.

En una jornada como hoy, en que se celebra en el país el Día Nacional del Agua, los argumentos interdisciplinarios que se plantean desde ese ámbito académico adquieren especial interés y ubican la cuestión en su punto central, esto es, que el agua es un derecho humano esencial.

“En nuestra cátedra se aborda la problemática del agua en su carácter supradisciplinario, dado que el agua no respeta disciplinas, por eso la cátedra del Agua es un espacio único creado a fines de 2008”, dijo Faccendini en declaraciones a Télam.

Kant, Hegel y Leonardo Boff, entre otros, se entremezclan en la charla donde el objeto de estudio está puesto en la cultura y en la necesidad de un cambio de paradigmas, para ubicar al sujeto en su verdadera dimensión.

“Tenemos que constituir otro sujeto, no el de la conquista de la naturaleza, sino aquel que acompañe a la naturaleza. Por eso es trascendente el asombro, porque sin asombro es imposible el respeto por la naturaleza”, precisó.

El desarrollo de estas ideas puede encontrarse con amplitud en el libro: “Agua y saneamiento; Derecho humano esencial; El bien común”, de reciente publicación por parte de la Universidad Nacional de Rosario.

Esta argumentación teórica deviene de los datos que reflejan la realidad de un planeta donde el 71 por ciento de su superficie está cubierto por agua, aunque sólo el 3 por ciento es agua dulce.

En un mundo donde el consumo de agua se ha triplicado en los últimos 50 años, y en el que en los últimos 25 años ha visto disminuir también el 50 por ciento la disponibilidad del esencial recurso, es imprescindible un marco teórico que ayude a pensar y revertir la situación.

“De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente unas 7 millones de personas no acceden al agua apta para el consumo. Debemos empezar a reconocer la memoria del agua”, señaló Faccendini.

“Por ello, y porque unas 200 personas mueren por hora en el mundo a causa de este problema, es que tenemos que empezar a meditar, y este es un buen día para hacerlo, en que el agua es un bien común universal, que no es ni más ni menos que la promoción y expansión de la vida”, precisó.

En tal sentido, y porque “el agua viene a dar vida”, según argumenta el especialista, es que hay que “empezar a valorar las ausencias y no las presencias”.

Faccendini alentó romper con la cultura del dinero y la acumulación, con que todo tiene que mutarse en negocio. “La que pone el límite es la naturaleza, pero debemos ayudarla. Hay que ponerle un límite al mercado”, aseguró.

El director de la cátedra del Agua negó que se tratara de una vuelta a la Edad Media, “algo que nadie está planteando”, sino que por el contrario, es la posmodernidad y su ilimitado espíritu de consumo la que va a llevar el mundo hacia la prehistoria.
Para evitarlo, Faccendini plantea tres conceptos básicos: la gobernabilidad hídrica; el biocidio y el delito de lesa naturaleza.

“Se trata de una innovación sociológica, sobre todo en lo referente a los delitos de lesa naturaleza, que yo los equiparo a los de lesa humanidad. Esto viene a romper con la cultura del dinero y la acumulación. Son imprescriptibles, tienen un impacto en la vida y van camino hacia la armonía”, añadió.

Fraccendini planteó asimismo la posibilidad de la mundialización del concepto a partir de las Naciones Unidas, e insistió en la necesidad de trabajar en la prevención más que en la remediación. Todas reflexiones necesarias y oportunas en un día como el de hoy.

Alejandro San Martín

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