Carta de aclaración de Cáritas a causa de un programa televisivo

Sr Director
A las comisiones diocesanas y parroquias de todo el país:

Ante una información sesgada y parcial, difundida la semana pasada por un programa televisivo contra el accionar de una Cáritas parroquial, nos sentimos en la obligación de esclarecer y confirmar el espíritu y el modo con los que, desde Cáritas, procuramos servir siempre a nuestros hermanos más necesitados.

Cáritas recibe usualmente diversas donaciones de la comunidad. La mayoría de ellas son: alimentos para los comedores comunitarios y ropa para quienes menos tienen. Los alimentos donados, normalmente no perecederos, están muy lejos de cubrir las necesidades cotidianas de dichos comedores. Respecto a la ropa, luego de una fatigosa y paciente clasificación que es siempre necesaria pues, cada tanto, llega ropa en mal estado que hay que descartar o acondicionar, o sucia que hay que lavar, la modalidad común es entregarla a través de las distintas parroquias, capillas o centros misionales, a muchos hermanos y hermanas. 

En algunas parroquias, el total donado en ropa de vestir excede con creces las necesidades que la propia Cáritas puede detectar o lo que las personas de menores recursos se acercan a solicitar. Se acostumbra, entonces, enviar ese excedente a otras parroquias que se encuentran en zonas más desfavorecidas.

En otras situaciones, y en base al conocimiento adquirido a lo largo de los años en el servicio a los más pobres, la Cáritas parroquial ha llegado a la conclusión que un modo de dignificar al hermano indigente es permitirle, a través de una contribución simbólica, obtener la ropa que elige y necesita, salvaguardando, claro está, la entrega gratuita a quien no puede brindar siquiera ese mínimo simbólico. De esa manera, no sólo valora mejor cuanto ha obtenido a través de un pequeñísimo esfuerzo, sino que también sabe que su aporte solidario beneficiará a otros que, como él, también necesitan de ayuda y asistencia. Esta modalidad, cuyo nombre más frecuente es el de “feria de ropa” o “feria solidaria”,  permite también evitar la “viveza” criolla de algunas personas que se acercaban a pedir ropa para luego venderla a otros, inescrupulosamente y no precisamente a precios simbólicos.

En todos los casos, lo importante de señalar, junto al criterio asumido de dignificación del más pobre, es que todo lo que se recauda con dichas acciones se destina a la compra de alimentos, pañales, medicinas, materiales de construcción, etc., que Cáritas entrega conforme a las necesidades que, repetimos, son siempre mucho más grandes que las posibilidades de ayuda. 

Por todo esto, nos duele y nos genera mucha indignación que en dicho programa televisivo, buscando tal vez el rating del escándalo y sin mayor intención de comprender el modo de proceder explicado, se ponga en duda el trabajo silencioso, desinteresado y generoso de tantos hermanos y hermanas nuestras, voluntarios en su inmensa mayoría, que impulsados por el sincero amor al prójimo y donando muchas horas de su tiempo, dan de sí lo mejor para ayudar a que otros puedan estar un poco mejor. A ellos va hoy nuestro más profundo reconocimiento y agradecimiento por esta labor desinteresada que realizan a diario.

Que estas breves líneas sirvan para disipar cualquier duda que pueda surgir respecto de la manera que queremos vivir el Evangelio de la Caridad con nuestros hermanos más necesitados. Que sirvan también para esclarecer modos de obrar que brotan de la experiencia del compartir, cercana y cotidianamente, la vida y las necesidades de los pobres.

Que Nuestra Señora de Luján, patrona de Cáritas, nos dé la fuerza para seguir sirviendo con entusiasmo y esperanza.

 

Firman Gabriel Castelli Director y Fernando María Bargallo Obispo de Merlo- Moreno, Presidente de Cáritas Argentina

                                                           
 

 

 

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