“A pesar de las conspiraciones, seguimos adelante con el modelo”

Entrevista: Evo Morales. El jefe de Estado boliviano reivindica la alianza con la Argentina y asegura que Latinoamérica es un ejemplo de resistencia democrática para todo el mundo.

Con su habitual sencillez y tranquilidad, el presidente de Bolivia Evo Morales Ayma analiza los “nuevos tiempos” de América Latina, la fortaleza que ha significado la integración en todos los aspectos, reivindica este momento como “la hora de los pueblos” y señala que “somos un ejemplo de resistencia democrática” para el mundo, y de verdadera lucha por la descolonización definitiva.

Su voz está levemente afectada por el frío y el cansancio, aunque emocionado por haber recibido el “Honoris Causa” de la Universidad de Córdoba, pero especialmente “el amor, respaldo y reconocimiento del pueblo y los jóvenes”.

Anuncia que se propone visitar al presidente venezolano Hugo Chávez, impactado por la fuerza y el coraje con que anunció su enfermedad y su disposición de terminar su tratamiento en Cuba, y considera un símbolo de la integración y de amistad entre los pueblos el acuerdo firmado con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en estas horas.

“En el tema del presidente Chávez yo recuerdo muy bien cuando Fidel Castro dijo que estaba atravesando un serio momento en su salud cómo festejaban en Estados Unidos y sentí vergüenza humana por los que festejaban. Es increíble. Anoche lo vi a Chávez cundo habló, lo vi algo más demacrado pero bien, con mucha fuerza, en una etapa de recuperación y eso nos alienta. Vimos a medios como CNN y otros dramatizando, especulando. Y me pregunto: ¿acaso porque somos presidentes no tenemos derecho a enfermarnos? ¿De qué dignidad hablan los que festejan la muerte de seres humanos, los que amenazan de muerte a presidentes y políticos que no pueden controlar?”.

–¿Cómo analiza este nuevo paso dado en las relaciones de Bolivia con la Argentina y su reunión con la presidenta Cistina Fernández de Kirchner?

–El gasoducto Juana Azurduy es un símbolo de integración energética. Energía para el pueblo argentino. Fuimos un ejemplo de lo que se trata la integración, como le hubiera gustado a Néstor Kirchner, que desde que yo llegué al gobierno fue un respaldo constante para mí, una enseñanza permanente. Este acuerdo es parte de un trabajo conjunto de compartir y no de competir. Es ejemplo de complementariedad. Como presidentes de Suramérica nos complementamos, cuando se nos presentan algunos problemas en lo económico, en lo comercial, en lo económico, pero también en lo político. Demostramos ante el mundo que somos capaces de enfrentar las crisis. Nos hemos ayudado mutuamente en diversos momentos y en favor de nuestros pueblos. La Presidenta es una mujer muy inteligente y demostró quién era ante los hechos golpistas y ante el derecho de los pueblos.

–¿Cómo ve las relaciones complejas de América latina con Estados Unidos en estos tiempos?

–Yo digo que hemos dado pasos muy buenos en nuestro camino de independencia definitiva. En este momento los pueblos de Suramérica y Latinoamérica estamos frente al imperio tres a uno ganando, porque hubo cuatro intentos de golpes de Estado: Venezuela, en 2002, en Bolivia (en 2008) contra este presidente, luego en Ecuador en 2010, todos rechazados por los pueblos. Ganamos tres a uno, como nunca había sucedido y lamentablemente pudieron hacerlo en Honduras, donde hubo y hay mucha presencia popular contra el golpe y una posición muy fuerte en contra del golpismo en países de nuestra región y del mundo.

–El hecho de que varios países de América latina unidos rechazaran el golpe en Honduras y no reconocieran al nuevo gobierno de Porfirio Lobo, ¿incidió en que éste buscara en forma de salida negociada?

–El golpe como golpe ya no se puede cambiar, pero las negociaciones que ellos (los hondureños) necesitaban por esa actitud que marcó América latina y que estuvieron a cargo de Chávez y otro presidente (Juan Manuel Santos) fueron importantes, se diga lo que se diga, porque que un presidente golpeado, secuestrado, expulsado del gobierno y de su país por los golpistas, haya podido regresar, a pesar de la oposición de los más duros golpistas, es un triunfo político.

Y es un triunfo para el pueblo de Honduras, que nunca dejó de resistir a ese golpe y que ahora se organiza abiertamente. Y habrá muchos temas que seguir allí. Nosotros tenemos la responsabilidad de seguir garantizando esta clase de revoluciones democráticas, revoluciones de voto por voto que es otra experiencia de estas nuevas décadas que podemos marcar desde fines de los ’90 hasta ahora. Procesos revolucionarios, con muchas dificultades para cada paso de avance, pero se va haciendo con votos.

–En estos últimos días hubo cifras de fuertes avances en la lucha contra el narcotráfico en Bolivia, lo que demostró que se pudo avanzar cuado la DEA (la agencia antidrogas de Estados Unidos) salió del país por su decisión y por reclamo de la propia población.

–Entre los muchos logros en que hemos avanzado hacia un cambio profundo en Bolivia, y considerando que no pueden alcanzarse todas las soluciones en un día porque son siglos de retrasos, nosotros hemos comenzado a organizar nuestra propia lucha contra el narcotráfico. Yo estaba convencido de que la DEA no lucha contra el narcotráfico sino que lo controla con fines políticos. Así lo hemos comprobado nosotros con documentos suficientes. Con fines políticos hacían operativos para implicar a dirigentes sindicales o dirigentes políticos o gobiernos que son antiimperialistas, que son independientes, pero sin la DEA comprobamos que estaba mejor la lucha contra el narcotráfico. Y esto a pesar del permanente sabotaje de Estados Unidos. Dentro de las políticas de lucha contra el narcotráfico a nivel mundial hay responsabilidades compartidas de las que Estados Unidos se desliga. No invierte en las verdaderas políticas antinarcotráfico, sabiendo que el origen de éste es el mercado. Lamento mucho, porque un mercado ilegal de la coca desvía a nuestra hoja de coca legal a un mercado ilegal que es la cocaína y debía haber una mayor responsabilidad de aquellos a quienes favorece ese narcotráfico. Nosotros tuvimos la experiencia de los gobiernos amparados por Estados Unidos, cuando los embajadores entraban y salían con plata del Palacio de Gobierno. Ahora no invierten para esa lucha como una presión sobre nosotros. Pero no importa, Nosotros estamos luchando sin cooperación. Estamos luchando sin represión, sin muertos ni heridos, como sucedía antes.

–En estos tiempos se han reconocido los grandes avances en Bolivia a nivel político y social, la recuperación de recursos estratégicos para el país y la pregunta es cómo usted ha podido manejar algunas movilizaciones.

–Cuando dijimos que íbamos a gobernar obedeciendo era una forma de decir que íbamos a escucharnos mutuamente con el pueblo. Son demasiadas las cosas con las que tenemos que luchar y muchas las deudas con nuestros pueblos tan marginados, esclavizados.

Siempre recurrimos al diálogo; si hay algo que corregir, no lo sentimos como que se gana o se pierde. Ese es un concepto de competencias de un mundo que dejamos atrás. Hemos dado grandes pasos en la conciencia de nuestros pueblos. Hemos logrado mucho y está a la vista de todos. Hemos enfrentado todo tipo de conspiraciones, hemos presentado pruebas y seguimos adelante. También vemos compañeros que a veces son llevados por otros que vienen con discursos fuertes. En nuestro país los que tienen conciencia política saben que lleva mucho tiempo dar vuelto lo que se acumuló con siglos de injusticia. Y hay que escuchar porque también hay mucha demanda acumulada, y cuando se abren las puertas, eso es la democracia, poder exigir bien lo que se necesita. Y tenemos que dialogar los pueblos, porque los poderosos nos quieren sacar todo esto que hemos logrado, una Constitución tan importante. Nosotros mantenemos constantes reuniones con los movimientos sociales y sabemos que nada es suficiente con semejante realidad. Y cada paso que damos es un paso de descolonización externa y también interna. Porque eso es la liberación que necesitan nuestros pueblos,

–Alguna vez usted puso, como ejemplo, a sindicalistas cocaleros, que cuando fue a trazar programas de ayuda ellos le dijeron que podían continuar resistiendo, porque tenían conciencia, y que fuera a los sectores que más lo necesitaban.

–Sí, eso me emocionó mucho. Me sorprendieron las Seis Federaciones que durante la campaña de 2009 me dijeron: “Compañero Evo, hermano presidente, nosotros vamos a sumarnos a su campaña, los dirigentes comunales, pero ahora no nos traiga nada. Lleve toda esa ayuda a lugares donde más lo necesitan”. Esa es la verdadera compañía revolucionaria de ese proceso. Es un ejemplo de conciencia y dignidad de esos trabajadores que conocen de raíz la situación de Bolivia.

–Y en lo exterior, ¿cómo ve la integración de América en organismos como la Unión Suramericana de Naciones, o el Alba, que siempre suelen ser golpeadas política y mediáticamente?

–La Unasur no solamente debe ser una esperanza para los suramericanos sino para los pueblos del mundo. Los países de la Unasur tenemos tantos recursos naturales, gas, petróleo, litio, minerales, alimentos, de todo, recursos ambientales, y debemos aliarnos como Estados para darles valor agregado a estos recursos naturales y tal vez tengamos algunos problemas con tecnología, en conocimientos científicos, y sabemos que hay algunos expertos que prefieren trabajar para las transnacionales y no para nuestros países, pero los hay que trabajarían con nosotros para dar esperanzas no sólo a nuestros pueblos sino a todo el mundo. Nosotros somos el espejo donde puede mirarse el mundo en estos momentos, porque estamos construyendo y no destruyendo, Unasur, el Alba creado por Chávez como instrumento de liberación política y económica, de solidaridad y de integración en Latinoamérica, son ejemplos para el mundo.

Fuente: http://sur.elargentino.com/

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