Del "Cordobazo" a la "sintonia fina"
28/05/2012
El 29 de mayo de 1969 el “Cordobazo” marca un viraje decisivo en la política argentina. Punto culminante en la cadena de movilizaciones provinciales contra la autocracia militar oligárquica, hipócritamente autodenominada en 1966 “Revolución Argentina” (segunda Revolución Fusiladora), sus jornadas se equiparan a las de Octubre de 1945: son su continuidad y en algunos aspectos su superación dialéctica.-
Continuidad y Superación
Continuidad en cuanto la irrupción del movimiento de masas modifica la relación de fuerzas entre las clases, debilita al establishment oligárquico extranjerizante y fortalece el campo nacional y popular, creando una nueva situación histórica que modelará el curso de la vida nacional. Ningún partido político pudo atribuirse la paternidad de los acontecimientos, ni siquiera el peronismo que asistió estupefacto a las espontáneas manifestaciones populares.-
Solo el protagonismo de los oprimidos irrumpiendo en la historia determina estos virajes gigantescos que se imponen al poder económico y represivo dominante. Estas luchas provinciales fueron las que derrocaron a Onganía y a Levingston y obligaron a Lanusse - el tercer usurpador- a buscar la “retirada” electoral que en 1973 se perfeccionó con el triunfo de Perón y su acceso a la Presidencia.
No se entiende la gesta de Mayo del ‘69 sin las banderas revolucionarias del 17 de octubre del ‘45. Hasta se dieron las mismas escisiones, cuando sectores de la ultraizquierda boicotearon la huelga general decidida por los gremios con el pretexto de que se trataba de una “maniobra de los burócratas sindicales”, convocando a no adherirse. Al respecto Jorge Abelardo Ramos escribió “La hostilidad jamás desmentida de los ultraizquierdistas hacia los obreros tenía una máscara social, muy habitual en América Latina: su repudio a los reformistas dirigentes obreros, calificados como burócratas..”, mientras Rodolfo Walsh afirmaba “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan…”(“Crónica del Cordobazo”- Periódico de la CGT de los Argentinos).
Pero hay también un salto de superación histórica. Al respecto caben dos géneros de observaciones: El primero se refiere a la ampliación del campo nacional y popular y el segundo, al dramático aislamiento del bloque oligárquico-imperialista en el poder que es su correlato.-
La oligarquía y la clase media
En los acontecimientos de 1930, 1945 y 1955, el establishment agroexportador había logrado arrastrar tras de sí, como aliado menor y como fuerza de choque, a un vasto sector de la clase media, ligada a la vieja colonia agropecuaria, sectores populares del Litoral exportador, beneficiados directa o indirectamente por la circulación de la renta rural y los altos precios internacionales de las materias primas.
La superestructura liberal logró - durante gran parte del siglo XX- retener a los estudiantes junto a la oligarquía y en contra de los trabajadores que irrumpían en la historia reclamando justicia social, democracia, soberanía política y económica. Hasta que un 28 de Junio, la “Revolución Fusiladora” entró en la Universidad, bayonetas en mano, en la sangrienta Noche de los bastones largos.
Es que la “isla democrática” en las Universidades era ya inadmisible, tanto como los “forcejeos sindicales” o la “farsa electoral”. En 1955 la oligarquía había concedido a la clase media solo la ventaja cultural de la autonomía universitaria, pero con el golpe cívico-militar de Onganía, el establishment agroexportador comprendió que no podía permitirse el lujo de seguir siendo liberal y aceptó la intervención brutal a las Universidades como el precio a pagar para garantizar la continuidad de su sistema de dominación.-
Es que la “pequeña burguesía” había comenzado a poner en duda el pacto implícito con La Fusiladora: sus ideas políticas de un democratismo liberal-oligárquico ya no se correspondían con sus aspiraciones de ascenso social, el que sólo podía lograrse mediante una política industrial con inclusión, justamente aquella contra la que se habían levantado los golpistas en 1955 y 1966.-
El trabajo y la cultura
Así comenzó un lento proceso de nacionalización de la clase media que advirtió que debía defender el mercado interno creado en el último cuarto de siglo y del cual dependía para su bienestar. Ligada a los intereses nacionales no se hizo peronista en su mayoría, pero comprendió que una alianza con los trabajadores era necesaria para enfrentar a la misma oligarquía que antes los había dividido. En el Cordobazo, al cruzar sus mejores banderas, se enlazan las divisas de los trabajadores del 45 con la Reforma Universitaria de 1918.-
De la unión de ambas fechas simbólicas surgió un programa político capaz de movilizar a las grandes mayorías argentinas: unidad obrero-estudiantil, cultura nacional, soberanía política, independencia económica, justicia social, unidad de América Latina, democracia política. Unidos generaron la derrota de la contrarrevolución que provenía de 1955. Ese es el significado de los acontecimientos que conmovieron al país durante mayo/69 y que tuvieron en Córdoba el carácter de una situación pre-revolucionaria.
La alianza histórica entre la oligarquía y la clase media, que fue una de las debilidades orgánicas de los movimientos nacionales con Yrigoyen, Perón y Néstor Kirchner, comienza a socavarse con el eclipse del Imperio Británico en el Plata, que ya estaba en crisis al caer Perón y la Fusiladora de 1955 ahondó esa crisis, correspondiéndole a la “Revolución Argentina” hacer caer el último velo a la verdad, llevando hasta sus últimas consecuencias el programa implícito de aquella. Ambas fueron profundamente antinacionales, pero la última además fue marcadamente “antidemocrática”.-
El golpe de Onganía (1966) asesino de estudiantes, aceleró esa ruptura, y las movilizaciones populares de mayo del 1969 reunieron en una misma trinchera a obreros, estudiantes, profesionales, pequeños empresarios, empleados, vecindarios en general, asestando un golpe de muerte al sistema de alianzas de la oligarquía. Este es el cambio cualitativo que reaparece en los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, los obreros arrastrando a los estudiantes y éstos al resto de la población de las clases medias.-
El diverso alcance de las movilizaciones de 1945 y 1969
Antes del ‘45 podemos hablar de una “prehistoria” del movimiento obrero: luchas protagonizadas por una clase obrera económicamente marginal, en un país con industrias rudimentarias, sin conciencia nacional debido a su origen inmigratorio reciente, y por lo tanto, no decisiva en cuanto a su peso político.
El 17 de Octubre de 1945 la clase trabajadora irrumpe decisivamente en el campo político nacional. La ofensiva de Octubre fusiona a trabajadores inmigrantes y nativos de una industria mas evolucionada y la coloca en el centro de la política argentina. Conforma la savia vital del Movimiento Nacional y es su espina dorsal, incidiendo en el triunfo del ala nacionalista de la generación militar liderada por el “coronel sindical” Juan Domingo Perón.-
Las batallas de mayo del 69 corresponden a otra etapa, mucho más profunda de la crisis oligárquica, y se caracterizaron por un enfrentamiento global (aunque no definitivo) con el Régimen. Se cuestionaba todo el aparato del Estado burocrático/conservador y al bloque de clases a cuyo servicio estaba y que era su base de sustentación. Por ese motivo, todas las fuerzas tradicionales de la política argentina, incluidas la vieja izquierda y el peronismo político y sindical, fueron sobrepasadas por un movimiento de masas que apuntaba más allá del simple reajuste de la estructura social y política heredada.-
El “gobierno de los monopolios” había restablecido la más odiada ley que recuerda el movimiento obrero : La ley 4.144, llamada Ley de Residencia, autoría de Miguel Cané, símbolo de la cínica oligarquía agroexportadora hasta su derogación en 1958. En esta oportunidad no se expulsará del país a los anarquistas españoles o italianos que luchaban por sus reivindicaciones, sino a nuestros hermanos suramericanos que se unieron contra los explotadores comunes. La autocracia de Onganía resulta en este aspecto un antecedente del macrismo y su solución para la “inmigración descontrolada”. Onganía instituyó también la pena de muerte.-
El “Cordobazo” y las movilizaciones provinciales que lo anteceden y habrán de sucederlo, cuestionaban en el fondo la estructura agraria importadora- exportadora de la colonia inglesa. Las minorías acomodadas no podían creer que se tratara de un movimiento colectivo, impersonal y no partidario. Suponían, los mismo que el Ministro del Interior “civilista”, el Dr. Guillermo Borda y su consejero técnico, el Dr. Roberto Roth, que se trataba de “un movimiento bien orquestado y realizado por agitadores profesionales”.-
Sin las movilizaciones provinciales que sacuden el panorama político argentino a partir de 1969, el peronismo no habría reconquistado su legalidad, ni habrían sido posibles las elecciones del 11 de marzo y del 23 de setiembre de 1973. Esas victorias se concretaron, no sólo por el heroísmo de los jóvenes obreros y estudiantes, sino también por el apoyo material y moral de toda la población sin excepciones, barrio por barrio, calle por calle, casa por casa.-
Atilio López fue uno de los gremialistas más influyentes de la gesta obrera de mayo de 1969, junto a otros exponentes del sindicalismo combativo de esa época, como el “Gringo” Agustín Tosco, Elpidio Torres y René Salamanca. El negro López, peronista y referente de la clase trabajadora, que en 1973 fue electo vicegobernador de Ricardo Obregón Cano, es asesinado por la Triple A, paradójicamente un 16 de setiembre, aniversario de la Revolución Fusiladora que derrocó a Perón en 1955.-
El Cordobazo y las jornadas de mayo prueban que son los núcleos urbanos y sus sectores populares el centro de gravedad de las luchas de emancipación y que el papel de los trabajadores es protagónico. Ellos siguen determinando los lineamientos básicos de la política argentina, tanto en sus logros consolidados, como en sus tareas irresueltas. Las luchas democráticas por la soberanía popular efectiva son el seno donde se produce la unión de los trabajadores y un gran sector de la clase media.-
En los años 2010/12, después de un largo repliegue, la juventud argentina salió a las calles, retomando el espíritu de octubre del ‘45 y mayo del ‘69, para defender el gobierno nacional y popular de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y poner término a la restauración imperialista y oligárquica iniciada en 1955.
Se empezaron a tocar las partes sensibles del viejo poder económico dominante durante décadas. Por ejemplo, sentar a Blaquier -“asesino de escritorio” según Adorno - en el banquillo de los acusados por crímenes de lesa humanidad no es soplar y hacer botellas.
Es prioritario una sociedad movilizada, participando, informándose, apoyando cada paso ascendente hacia un Estado de Justicia. No es la unidad de los iguales, sino de los diferentes y es la organización de los desorganizados. A la consigna de ayer “Obreros y estudiantes, unidos/ jamás serán vencidos”; podemos agregarle “Organizados y Unidos jamás serán vencidos”.-
Nicolás R. Juárez Campos
Más sobre: Lectores de Salta.
Deja una respuesta


Noticias relacionadas