El 30 de Agosto de 1857 nacía el Ferrocarril Argentino

El Ferrocarril –en el mundo- se impuso como un excepcional medio para movilizar e incrementar las riquezas de esta tierra, y para consolidarnos como Nación libre. Hacia ese ferrocarril –que revolucionaba al mundo- volvieron los ojos nuestros gobernantes y, así, arribamos al día en que el silbato de “La Porteña” anunció que a partir de ese día el riel comenzó a domar nuestras distancias y a integrarnos como País. Es que la población toda de Buenos Aires, en los días previos, sólo comentaba la llegada del paquebote “Borlans”, que traía locomotoras, coches y rieles para nuestro primer ferrocarril.

Como las locomotoras, que don Norberto de la Riestra comprara en Londres, llegó también el Ingeniero Juan ALLAN (junto con su hermano, también ingeniero) quien tendría a su cargo el armado, puesta a punto, mantenimiento, alistamiento y conducción de las Locomotoras.

En cuanto a la infraestructura de vía, fue dirigía por el ingeniero Guillermo Dragge, y se adoptó como trocha a la “ancha” (de 1676 mm entre rieles).

Fijado el viaje inaugural, la Porteña y la Argentina estaban cubiertas de flores, ofrenda de las damas porteñas. El ing. Juan Allan, ubicado en la posición de mando de la locomotora, esperaba la orden de partida (la “vía libre”); tenía como pasajeros a Valentín Alsina, Pastor Obligad, Mitre, Sarmiento, y otras destacadas personalidades.

A la una de la tarde el tren se puso en movimiento desde la “Estación Central” (hoy Teatro Colón), en un viaje que culminó con toda normalidad en La Floresta. El viaje desde el Parque hasta Flores demoró media hora cuando las carretas insumían más de 6 horas para el mismo tramo.

Desde el 30 de Agosto hasta el 31 de Diciembre de 1857 se transportaron 56190 pax y 2257 toneladas de carga; en uno de esos viajes Juan conoció a la bonita Adelaida Paodi, con quien se casó y Dios les dio 2 hijos.

A partir de ese momento, el ferrocarril fue la principal herramienta de unión y de progreso de la joven Argentina. Los gobernantes de turno comprendieron esa función y la apoyaron firmemente. Por eso su crecimiento fue rápido, tanto, que en poco tiempo superaba los 40.000 kilómetros de vía, alcanzando la 8ª posición mundial. Por eso Mitre decía “Cuando oigan el silbato de la locomotora saluden en el ferrocarril al precursor de tiempos mejores y a la garantía más eficaz del engrandecimiento argentino”.

Esa, en síntesis, es la historia del nacimiento del ferrocarril argentino. Una historia en la que el INGENIERO tuvo un muy importante papel. Algo que nos enorgullece y que nos induce a requerir el intervenir en el renacimiento del Tren.

Ing. Moisés Costello
coyacostello@arnet.com.ar

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