Cada vez menos gente del interior llega para quedarse a vivir en la ciudad capital
06/07/2010
Antes, en su Orán natal, disfrutaba de la luz eléctrica. María Soles, de 32 años, vive junto a sus tres hijos y su marido en el joven barrio Bicentenario (ex asentamiento Juan Manuel Urtubey). Pese a las comodidades en el hogar, abandonó el norte en búsqueda de un futuro mejor. Sin dudar dijo que “aquí, en la capital, hay más oportunidades para conseguir trabajo y terreno”.
El testimonio refleja las historias de miles de personas que se instalaron en “La Linda”; sin embargo, los números muestran que la capital ya no es tan atractiva para quienes vienen por un mejor horizonte. En los últimos 5 años bajó 4,7 puntos porcentuales la franja que llegó de otros lugares de la provincia y creció 5,8 puntos porcentuales la población que nació en la ciudad.
Los movimientos migratorios se dan desde que el hombre se convirtió en nómade.
Estas corrientes permanentes son uno de los factores del crecimiento de las ciudades. Según información del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (IELDE), de la Universidad Nacional de Salta, el 17,1% de la población de la capital salteña es migrante de otras localidades del interior, un 64% es nativo de esta ciudad, el 14,5% nació en otras provincias, el 3,7% en países limítrofes y un 0,7% en otros estados.
La información corresponde a 2009 y se obtuvo en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). “Se trata de un programa que lleva adelante el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y constituye una fuente muy valiosa de información sobre la situación, funcionamiento y estructura del mercado laboral urbano en Argentina. Uno de los aspectos indagados por este programa es el migratorio. Al respecto, como en otros relevamientos en el mundo, usa dos preguntas: lugar de nacimiento y lugar de residencia 5 años antes. Mediante estas preguntas es posible tener una idea de la importancia de los grupos migratorios en un determinado lugar, en un momento dado del tiempo”, explicó Jorge Paz, director del IELDE.
“Se consideró solamente la población de 18 años y más, es decir aquella que tiene una mayor propensión a migrar por razones laborales, por más y mejores oportunidades. Los niños suelen acompañar a los adultos en sus proyectos migratorios”, aclaró el doctor en Economía y Magíster en Demografía.
Al analizar el conglomerado Salta capital, único punto de la provincia donde se realiza la EPH, se observa que mermaron los caudales de migrantes salteños y nacionales. En 2004 los migrantes del interior representaban el 21,8%, y los de otras provincias, el 16,8%. En cambio, hubo un importante incremento de la población nativa y, en menor escala, de corrientes del extranjero. En 2004 el 58,2% eran nativos (contra un 64% en 2009), 2,6 provenientes de países vecinos y el 0,5 de otros estados.
“Entre 2004 y 2009 aumentó el porcentaje de nativos en 5,8 puntos porcentuales y disminuyó la importancia de los inmigrantes, al menos los medidos con este instrumento. Una de las razones que se esgrimen acerca de las limitaciones de esta manera de encarar el problema es que las decisiones de migración pueden haberse tomado hace ya mucho tiempo y pueden no haber dependido del mismo sujeto que migró, sino de sus padres”, agregó Paz.
Al conocer las respuestas de la población mayor de 18 años a la pregunta sobre el lugar de residencia cinco años atrás, “el análisis cambia un poco: los que no son migrantes aumentan a 95,5%. Sólo 4,5% del total de la población de adultos se instaló en la ciudad en este quinquenio. Al comparar los cuadros se determina que subió la importancia de los inmigrantes de otras provincias, frente a los que provienen de otros lugares de Salta.
Se puede decir que la migración no tuvo un aumento en su importancia entre 2004 y 2009; que la ciudad no está siendo receptora de población en estos últimos 5 años. En todo caso, si se acepta un error estadístico, podría decirse que este fenómeno disminuyó en importancia en el quinquenio. Haciendo algunos cruces puede inferirse que los migrantes tienes en Salta, al menos, una tasa de desocupación menor que los nativos, desarrollan tareas en puestos laborales más precarios, y son más propensos a ser discriminados”, sostuvo.
(El Tribuno)
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