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Ante la llegada de los primeros fríos, recomendaciones para prevenir accidentes por inhalación de monóxido de carbono

En épocas frías, comenzamos a convivir con el monóxido de carbono, resultante de la combustión deficiente de una fuente energética como puede ser el gas natural. Es una sustancia que carece de olor, color y sabor, y es altamente tóxica. Cuando la cantidad de oxígeno es insuficiente, la combustión es incompleta y se produce monóxido de carbono. El monóxido de carbono ingresa al cuerpo a través de la respiración y puede provocar dolor de cabeza, náuseas, vómitos, desmayos e incluso la muerte.

Ante esto, GASNOR recomienda revisar la instalación de los artefactos que tenemos en nuestros hogares y tener en cuenta algunos signos de alarma. Si bien este gas es imperceptible, hay indicios que señalan la presencia de monóxido de carbono en el ambiente:

Cómo afecta a nuestro organismo

El monóxido ingresa en nuestro organismo a través de los pulmones, cuando respiramos en una atmósfera contaminada y se une a nuestra hemoglobina 250 veces más rápido que el oxígeno. Una ingestión de gases de monóxido de carbono no sólo impide que el cuerpo utilice correctamente el oxígeno, sino también, causa daño en el sistema nervioso central.

Las personas que tienen problemas de salud tales como enfermedades cardiacas o pulmonares son especialmente vulnerables, al igual que los bebés, los niños, las mujeres embarazadas y las personas de edad avanzada. Los síntomas leves más comunes son mareos, náuseas, cefaleas, cansancio y tendencia al sueño. Los moderados son confusión, respiración agitada, visión borrosa o taquicardia y los más severos pueden presentarse en forma de pérdida de conciencia, convulsiones, infartos e incluso la muerte.

Para evitar los accidentes, desde Gasnor se brindan las siguientes recomendaciones:

En las instalaciones:

Durante el uso

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