La mayor refinería de Venezuela continúa en llamas

La mayor refinería de Venezuela continúa paralizada por el incendio que se originó el pasado sábado tras una devastadora explosión que dejó 41 muertos, decenas de heridos y derribó más de 200 casas en la peor tragedia registrada en la historia petrolera del país sudamericano.

Las autoridades tratan de aplacar el fuego que todavía arde en dos tanques de almacenamiento de la planta Amuay, con capacidad para procesar unos 645.000 barriles por día (bpd), y evitar que afecte a otros depósitos llenos de productos inflamables ubicados a escasos metros de las llamas.

«La principal preocupación, el área más crítica, es las esferas (de líquidos de gas)», explicó al presidente Hugo Chávez el gerente del Centro Refinador Paraguaná (CRP), formado por las refinerías Amuay y Cardón, en el occidental estado Falcón.

El incidente que mantiene detenida una de las cuatro mayores refinerías del mundopodría dar soporte a los precios de la gasolina, que el mercado ya esperaba que repuntaran junto con el crudo debido a que la amenaza de la tormenta tropical Isaac amenaza sobre las operaciones del sector en el Golfo de México.

La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) informó que en la madrugada del sábado un escape de gas produjo una burbuja cuya ignición destruyó toda un área de almacenamiento en la parte sur del complejo -lejos de las áreas de operaciones- afectando a nueve de los 20 tanques, estaciones de válvulas y varias tuberías.

La empresa dijo que dejará arder el tanque con menos carga mientras se concentra enapagar con espuma el otro depósito. De no lograr extinguir ese foco, probablemente deberánesperar «dos o tres días» a que se agote todo el combustible.

Esto demoraría el reinicio de operaciones de la refinería, que el ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, estimó en dos días una vez extintas las llamas. Según el funcionario, el fuego está «confinado» y es poco probable que se riegue a otras áreas.

El gerente del CRP dijo que las unidades de destilación y fraccionamiento de nafta, así como los muelles de carga y descarga, están operativos, pero afirmó que no reactivarán el resto de la planta hasta que cese el incendio.

«No se puede obviar ninguna hipótesis», dijo Chávez, quien pidió a los medios no especular hasta que los investigadores tengan más pistas sobre lo ocurrido.

PDVSA descartó declarar fuerza mayor sobre sus despachos asegurando que cuenta con inventarios para atender tanto la demanda local como sus compromisos en el exterior y que podría establecer almacenamientos flotantes cerca de la planta, utilizando tanqueros en la costa hasta que reparen los daños.

«Tenemos 10 días de inventario de productos. Cuatro millones de barriles de combustible almacenados», dijo Ramírez, quien también es presidente de PDVSA, recordando que el país tiene una capacidad de refinación activa de 735.000 bpd para enfrentar la contingencia.

Duelo nacional
Chávez decretó tres días de luto nacional por el incidente, en el que murieron por lo menos 18 guardias nacionales de un cuartel aledaño a la refinería. Además, dijo que todavía hay varios desaparecidos y por lo menos 31 hospitalizados, lo que podría aumentar el número de fallecidos.

«El techo de la casa voló, la reja se salió, fue algo horroroso ver cómo los vidrios de las ventanas salieron y se reventaron sobre las camas de los niños», dijo Ramón Díaz, residente de la zona. «Seguimos asustados», agregó.

La detonación derribó más de dos centenares de casas y locales comerciales que se levantan en las inmediaciones de la planta, dejando un reguero de hierros, cascotes y restos de petróleo por toda la zona, donde todavía se veían gigantescas llamas anaranjadas y una sólida columna de humo negro.

Esta ha sido una de las explosiones más letales registradas en una refinería. En 1997, un incidente en la planta de Visakhapatnam de Hindustan Petroleoum Corp en India dejó 56 muertos y en el 2005 hubo un accidente en una refinería de la británica BP en Texas que dejó 15 muertos y 180 heridos.

El accidente volvió a llamar la atención sobre las recurrentes fallas que han sacudido en los últimos años al circuito refinador de la nación socia de la OPEP, afectando su producción y capacidad para cumplir las metas de expansión por problemas eléctricos, demora en mantenimientos y accidentes,

En medio de la intensa campaña hacia las elecciones del 7 de octubre, Chávez descalificó a los que especulan con la tragedia mientras la oposición considera que el incidente corona años de pésima gestión de la principal industria nacional.

«¿Falta de mantenimiento? ¿Quién puede afirmar eso? Los irresponsables», dijo el mandatario, quien pasó varios minutos reprendiendo a una periodista colombiana del canal de televisión Rcn que aseguró que residentes de la zona habían detectado olor a gas el día previo al incidente.

Tanto Chávez como su rival, el gobernador opositor Henrique Capriles, solidarizaron con las víctimas, mientras que los países sudamericanos de la Unasur mostraron sus condolencias a Venezuela en un comunicado.

El Centro Refinador Paraguaná (CRP), con una capacidad de 955.000 bpd, es el segundo mayor del mundo detrás de Jamnagar, en India, que procesa 1,24 millones de bpd. Su producción va casi en partes iguales al mercado interno y para exportación.

Operadores estimaron que la exportación de crudo y derivados venezolanos experimentará demoras en los próximos días tras el incidente en Amuay, que ya vio afectadas sus operaciones en dos ocasiones este año debido a un pequeño incendio y a un fallo en su sistema de refrigeración.

«Eventos como este (…) están en la estadística. Lamentablemente es una situación de riesgo inherente a (esta) actividad», dijo el ministro Ramírez.

EC

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