Las calzas, el escote y la esquizofrenia

23/09/2013

El 23 de setiembre de 1947 se promulgó la ley que establece el voto femenino por gestiones de María Eva Duarte de Perón, acompañada de un movimiento insurgente de mujeres y organizaciones sociales, luego de un intenso debate que se instaló en la agenda mediática; discusión que más adelante se repetiría con la ley de divorcio, salud reproductiva, matrimonio igualitario, entre otras.

Hoy sería impensable restringir la posibilidad del voto a las mujeres, sin embargo luego de más de 60 años y del avance por el reconocimiento de derechos civiles de las históricamente consideradas "minorías" continuamos presenciando situaciones que demuestran que las cosas no cambiaron mucho, que el camino recorrido, la extensa bibliografía sobre el tema y los avances en materia legislativa no son suficientes.

Los ataques a la figura presidencial son constantes y pese a que algunos periodistas "independientes" se jacten de defender la libertad de expresión parece ser que su propia honestidad entra en contradicción cuando los intereses corporativos aparecen en sus líneas, donde a veces realizan análisis de los discursos de la mandataria, y otras solamente hacen evidente la falta de argumentación, como cuando se critica por ejemplo las calzas de la presidenta. Esto sucedió en un acto político realizado en el partido de Ezeiza encabezado por Cristina Fernández, quien vestía unas calzas que hicieron “arder” las redes sociales, y los encabezados de los artículos periodísticos al día siguiente. El uso de la palabra “arder” no es aleatorio, menos inocente, tiene un alto contenido sexual, más bien sexista porque además de criticar la falta de protocolo de la presidenta al aparecer vestida de esa manera, lo que se destacaba era la figura de la mandataria en esas “ajustadas calzas” que dejaba ver su figura comparándola así con una deportista o una joven vedette.

Otro acontecimiento similar se vivió hace una semana cuando visitó nuestra ciudad, la diputada nacional Victoria Donda, en una actividad partidaria del Movimiento Libres del Sur, que sacó a la luz el discurso misógino y violento de cierto sector político salteño.

El precandidato a diputado provincial Rubén Fortuny tuiteó: “Cuando Victoria Donda logra controlar su escote se le descontrola el pensamiento”. Comentario cuanto menos desafortunado que nuevamente hizo arder las redes sociales, despertando todo tipo de comentarios que llegaron hasta Buenos Aires, Diana Maffia, directora del Observatorio de Género en la Justicia como consejera académica del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, tuvo la declaración más atinada y expresó en Twitter: “no conozco a @rubenfortuny01 pero el comentario a @vikidonda es misógino y está fundado en una disociación entre cuerpo y razón” (…) “Busca complicidad de machos con ese chiste, es propio de quienes tienen que poner a prueba su masculinidad”.

Pero otro político estaba dispuesto a ir por más y como ya nos tiene (mal) acostumbrados, el diputado Alfredo Olmedo expresó: "Es imposible dialogar con una persona drogada" pareciendo obviar que la drogadicción es un flagelo en nuestros tiempos, con absoluta impunidad para decir lo que se le cruce por la cabeza, cuando Vicky Donda únicamente lo había mandado a leer la Constitución Nacional, en declaraciones a medios locales. Al parecer que una mujer le diga lo que debe hacer le molestó de sobremanera al dirigente de la gorra amarilla.

La misoginia es federal y no distingue banderas políticas, Elisa Carrió también fue una víctima los últimos días, esta vez en el centro del país: "Carrió debería ir a un psiquiatra", dijo el intendente de Ceres, localidad santafesina, ubicando así nuevamente a la mujer - pero no a cualquier mujer, sino a la mujer que ocupa un lugar importante en la vida política - en el eje de la inestabilidad emocional cargando así de rasgos negativos el sexo femenino y perpetuando un discurso que parece no solamente reproducirse en los medios masivos de comunicación sino también en los hombres de la política argentina.

En un nuevo aniversario de la promulgación del voto femenino queda bastante por hacer para que las críticas, que son válidas cuando no están fundadas en la vestimenta, el tamaño del busto o la salud mental sino en ideas y acciones gubernamentales concretas. La violencia mediática hacia la mujer es también un mal de nuestros tiempos al que debemos combatir como se combate la ignorancia de algunos representantes políticos masculinos leyendo un libro o simplemente acordándose de dónde vienen: una mujer.

Rodrigo Teves
Periodista

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