Marinaro Rodó: “Seamos respetuosos, no juguemos con la vida”
12/11/2010

El Dr. Francisco Marinaro Rodó, funcionario del Ministerio de Desarrollo Humano de la Provincia de Salta, responsable de la política alimentaria de la provincia, al referirse a la situación generada a partir de la noticia sobre el fallecimiento de una niña en la localidad de Colonia Santa Rosa, explicó que “este Gobierno, desde que asumió, el 10 de diciembre de 2007, nunca escondió la pobreza ni a sus niños/as desnutridos, cambiando el eje de la política que el Gobierno de Juan Carlos Romero llevó a cabo durante 12 años, cuyo único eje de ayuda alimentaria consistía en repartir 26.000 bolsones cada dos meses y prohibir la difusión de cualquier dato relevante al respecto.
A partir de la asunción de Juan Manuel Urtubey, en forma conjunta con el apoyo técnico y económico (con el 50% de la inversión), por parte del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, se diseño y puso en funcionamiento un Plan Provincial Alimentario, en el marco de la Ley Nacional de Seguridad Alimentaria, que comenzó a ejecutarse a partir de tres ejes prioritarios.
Lo primero fue cuadruplicar la inversión presupuestara en la lucha contra el hambre. Este Plan Provincial está conformado por: Tarjeta Social (ayuda alimentaria a 76.551 familias de alta vulnerabilidad social titulares de derecho); Nutri-Vida (40.000 niños de 6 meses a 6 años de edad titulares de derecho); Embarazadas (10.000 mujeres sin cobertura social que requieran ayuda alimentaria); Tuberculosis (650 titulares); Celíacos (440 titulares); Comedores Infantiles Comunitarios (15.000 niños) y Pan Casero.
Como segundo eje, desde el Plan Provincial Alimentario se erradicó la intermediación política en la lucha contra el hambre, reemplazando el famoso bolsón de la intermediación política por la utilización de una tarjeta de débito, que le permite a cada titular, en forma mensual, adquirir sus propios alimentos.
Estos dos ejes concretos nos llevaron a resultados técnicos que son irrefutables. En esta Salta, heredera de lo peor del neoliberalismo, en tan solo 2 años (porque los resultados del 2010 lo podremos valorar a fin de este año), logró disminuir la desnutrición en niños menores de 1 año del 7,2% en 2007, al 5,4% en 2009; y en niños de 1 a 6 años del 13% en 2007 al 11,4% en 2009.
Esto no supone discutir que la pobreza no existe, no supone negar que no pueden morir niños con desnutrición, ni que ganamos la batalla, pero sí nos debe hacer reflexionar que Salta cambió, y que los artilugios políticos siniestros no van a lograr que cambiemos el rumbo, porque hay una decisión política de luchar sin cuartel contra la pobreza. Digamos la verdad, hay pobreza, hay niños desnutridos, pero no solo en el NOA o el NEA, sino que también existen en la Villa 31, a pocas cuadras del Obelisco.
Escuchemos y respetemos el pedido del papá de la nena fallecida, de que no hay que hacer política con la muerte de su hija, que fue injustamente estigmatizada como desnutrida, cuestión que aclaró el mismo profesional médico que la asistió, y además hay elementos técnicos que demuestran el control permanente de esta niña que nos aseguran que no murió por desnutrición. Seamos respetuosos, no juguemos con la vida”.
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