Diputados aprobaron el proyecto de ley que propone incorporar contenidos de Educación Emocional para docentes

La Cámara de Diputados de Salta aprobó un proyecto de declaración de la diputada por Capital Sofía Sierra, mediante el cual se aplicarán contenidos de educación emocional a los diseños curriculares de todas las instituciones de formación inicial de docentes, ya sean públicas o privadas.

La Educación Emocional es el proceso de enseñanza y aprendizaje de las habilidades y competencias emocionales y sociales, como: autoestima, autoconocimiento, autoconciencia, autogestión de las emociones, automotivación, resiliencia, empatía, perseverancia, capacidad de escucha, de comunicación asertiva, resolución de conflictos interpersonales y convivencia pacífica.

“Recorriendo las escuelas y hablando con los directivos y docentes, vemos que más allá de los contenidos pedagógicos que brindan a sus alumnos, son en muchos casos soportes incondicionales para los chicos y chicas que a veces llegan a la escuela con situaciones dolorosas; o quizás son mediadores en casos de conflictos escolares”, argumentó Sierra. “Los maestros se cargan al hombro esas dificultades, terminan asimilándolas como propias y si no gestionan correctamente lo que sienten o las emociones que estos casos les producen, les genera angustia, impotencia con consecuentes niveles de stress y hasta enfermedades físicas”, dijo la legisladora.

“Por eso pensamos en este proyecto, donde pedimos incorporar en la formación inicial docente la asignatura de Educación Emocional como una unidad pedagógica, para que el docente desarrolle competencias emocionales y sociales con el objetivo de tener las herramientas necesarias para poder gestionar sus emociones y lograr construir un bienestar personal que redunde en el aula de manera general, porque cuando uno se siente bien, puede brindar bienestar a los demás”, enfatizó.

A través de esta iniciativa se busca educar al docente y a la comunidad educativa para que puedan gestionar sus emociones y lograr construir un bienestar personal y una convivencia pacífica, solidaria, creativa y cooperativa, en su vida y realidad circundante. “Estoy segura de que, formando docentes en educación emocional, indefectiblemente vamos a tener aulas con mejor convivencia, más cooperativas y con mejores resultados”, concluyó.

* foto de archivo

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