Inauguraron el subsuelo del Mercado San Miguel

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Con el objetivo de seguir con el plan de reordenamiento del centro de la ciudad propuesto por Bettina Romero, se habilitaron 105 puestos ubicados en el subsuelo del Mercado destinados a personas que antes vendían en la calle.

El acto estuvo presidido por la secretaria de Gobierno, Frida Fonseca, el secretario de Protección Ciudadana, Jorge Altamirano, el director del mercado, José Muratore y Claudia Liendro, una de las representantes de los ex manteros.

“Este es el reflejo de un trabajo integral y la muestra de un municipio presente que no solo tomó la decisión de ordenar la ciudad sino también de acompañar a todos los trabajadores de la economía informal para mejorar sus condiciones” sostuvo el secretario de Protección Ciudadana.

El director del mercado, José Muratore, comentó que la obra se hizo en un plazo de tiempo muy corto y con muy buenos resultados: “fue una obra que pudimos concluir en tan solo 20 días, pusimos esta playa de estacionamiento a disposición y trabajamos codo a codo con los feriantes para inaugurarla hoy. Siento mucha alegría y felicidad de poder brindar esta posibilidad a todos ellos”.

El lado B de los manteros: A metros del mercado San Miguel

En dialogo con Rosita y Miguel Ángel, feriantes que no pudieron acceder a los 100 puestos del mercado, sostienen que la ayuda por parte de la Intendencia de la ciudad no es igualitaria para todos.

«Cumplimos con la ordenanza de la municipalidad, ya no estamos en la calle vendiendo, hicimos esta feria a pulmón de todos los trabajadores que estamos acá, tenemos todas las habilitaciones correspondientes, necesitamos también la ayuda de Bettina para poder garantizar el trabajo de estos 54 feriantes que están en malas condiciones» concluyó Ángel.

Ubicados en un espacio cedido por un propietario privado, alquilan los metros cuadros 54 feriantes que se ubican uno al lado del otro. Bautizada como feria «La Nueva Esperanza», no poseen contrapiso ni un techado completo.

«De a poco con la ayuda de cada puesto fuimos adquiriendo las chapas para poder colocar y evitar que cuando llueva no podamos vender, de igual manera siguen espacios al cielo abierto imposibilitando la venta de esos feriantes, se moja la mercadería, tenemos que tapar todo y las personas no quieren entrar a comprar» contó Rosita en charla con La Hora de Salta.

«No queremos volver a la calle, ni tener problemas con la policía de Salta y los inspectores, queremos seguir trabajando para poder llevar el sustento a nuestro hogar porque la mayoría somos madres solteras o cabeza de familia, nos sentimos hijos desterrados de Salta» argumento otra feriante.

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